La sorpresa interior
Y ahora os lo cuento al revés. La segunda conclusión es que un coche pequeño no solo no tiene por qué ser incómodo, sino que puede ser espacioso y práctico. Me explico. Lo dice el metro y lo digo yo. Las plazas delanteras del Trezia son las más grandesde su segmento. Es increíble la cantidad de espacio de la que disponen conductor y acompañante para tratarse de un coche que apenas mide cuatro metros de largo y no llega al 1,70 de ancho, ni al 1,60 de alto. Con el asiento completamente bajado y echado hacia atrás, o mides dos metros o no llegas a alcanzar el volante (que por cierto es regulable en altura y profundidad) ni los pedales. Pero a la vez todo está muy a mano y la verdad es que la postura de conducción que se puede adoptar es realmente cómoda. Sus cinco plazas son perfectamente aprovechables y solo la anchura del asiento trasero puede limitar en parte la comodidad de tres personas adultas en sus plazas.
En cualquier caso, el suelo completamente plano contribuye enormemente a la comodidad en estos asientos. Detrás de ellos, existe un espacio de carga de 363 litros. Amplio y con un perfecto acceso gracias al portón trasero, con par de leves handicaps como son un fondo un poco bajo y el volumen que roban los pasos de rueda. Comentar que disponemos de doble fondo gracias a que la rueda de repuesto se ha sustituido por un kit para reparar los pinchazos. Con lo que, si retiramos la bandeja, disponemos de hasta 430 litros de capacidad que llegan a los 1.388 con los asientos traseros abatidos. Una operación sencilla y que se puede hacer total o parcialmente desde unas asas colocadas dentro del propio maletero. En cuanto al aspecto interior es tan similar al del Toyota que hasta algunos mandos, como los botones para la regulación de los espejos retrovisores o las llaves de luces, son exactamente iguales a los del Verso. En cuanto a su equipamiento de serie decir que posiblemente sea el más completo de su categoría, incluyendo (para el Limited) hasta lapantalla táctil TFT de 6,1 pulgadas y la cámara de visión trasera. La tapicería completa de cuero, y muy poco más, quedan como opciones de la lista de extras en función del acabado que elija el cliente.
Un pequeño rabioso
Hora de hablar de cómo va. Recordemos que, en esta ocasión, Subaru nos ha cedido una unidad equipada con el motor turbodiésel de 1,4 litros. Aunque el modelo también está disponible con una mecánica de gasolina 1.3 atmosférica, con 16 válvulas y 99 CV. Nuestro protagonista ofrece una cifra de potencia de 90 CV que aparecen por completo cerca de las 4.000 vueltas. Por su parte, el par máximo (205 Nm) está disponible entre las 1.800 y las 2.800 rpm. La traducción de este baile de cifras y abreviaturas es que, a pesar de ser un motor bastante pequeño, su fabricación en aluminio, sus cotas (es bastante cuadrado, lo que ayuda subir rápido de revoluciones), la inyección directa y el common-rail hacen de él una pequeña “bomba” que empuja con fuerza. Es muy progresivo y, de la misma forma que no notaremos picos de potencia muy fuertes, tampoco tiene vacíos. Y algo que me gustó especialmente es que aun sintiendo que su mayor potencia ya ha sido entregada, permite seguir acelerando por encima de las 4.500 vueltas, hasta no hace mucho, una frontera insalvable para los motores alimentados por gasóleo. Esto divierte bastante cuando lo conduces y nos permite disculpar que en la zona media y alta sea algo ruidoso, porque además de un excelente motor, la caja de cambios manual de seis velocidades tiene un tacto exquisito, tanto por la longitud de los recorridos de la palanca como por la precisión de éstos.
Buen comportamiento
La dinámica del Trezia también está bien trabajada y gracias a una suspensión firme (que no, dura) el tren delantero (dirección y tracción) y el eje trasero (estabilidad) cumplen con nobleza con sus obligaciones. En el caso de la dirección, buena parte de la culpa la tiene el “calzado” de llantas de aleación de 16 pulgadas que, aun con un perfil de neumático de 60 milímetros, ayuda bastante a afinar las trazadas en las curvas. Por casi 2.000 euros más podremos acceder a la caja de cambio manual de embrague pilotado, automática (hablando en plata), aunque técnicamente se trate de que en lugar de tener un pedal de embrague, es un dispositivo automático quien realiza la operación de cambiar la marcha en función de la aceleración. Si compensa la inversión o no, os lo diremos cuando la probemos, pero de momento, la caja manual de seis velocidades se lleva el sobresaliente por su funcionamiento. Para terminar, las prestaciones. Con 175 km/h de velocidad punta y una aceleración de 0 a 100 km/h en 12,1 segundos, la sensación es que corre más de lo que dice el cronómetro, pero donde no hay engaño es en el consumo. Los 4,3 litros a los 100 que anuncia la marca son fáciles de conseguir si creemos a ciegas en las “flechitas” que nos van diciendo cuando debemos cambiar de marcha.
Es caro, pero bueno
Pequeño y picante... como dice el titular del artículo, este monovolumen japonés se parece al sushi, eso si, con su puntito de wasabi. Está muy bien hecho, como casi todos los coches que hace Subaru y su imagen es, hablando desde un punto de vista totalmente subjetivo, bastante más acertada que la de algunos de sus rivales directos. Queda el tema del precio, ya que los 19.500 en los que arranca nuestro protagonista (el gasolina “Advance” está por 17.100) están bastante por encima de la media del segmento, aunque la carta que Subaru juega en este sentido es la de contar con un equipamiento de serie realmente completo.
Comentarios y Opiniones sobre SUBARU TREZIA 1.4D S Limited
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