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Volvo busca extender la autonomía de sus futuros modelos eléctricos.

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La compañía sueca busca fabricar células de combustible que transformen la energía liquida en gas de hidrógeno. Este gas, dentro de la célula, se transforma en energía eléctrica, utilizada para alimentar el motor también eléctrico.

La compañía de origen sueco anunció que se encuentra trabajando en el desarrollo de una nueva célula de combustible que le permita extender la autonomía de sus futuros modelos eléctricos. Como bien ya sabemos quienes seguimos de cerca el mundo del motor y sus nuevos desarrollos alternativos, tanto los vehículos totalmente eléctricos como los híbridos encuentran uno de sus mayores escollos en la limitada autonomía de sus baterías, que además suelen resultar muy pesadas cuando se las monta al automóvil.

Con el respaldo de la Agencia Sueca de Energía, Volvo se encuentra trabajando en dos prototipos basados en el C30 DRIVe Electric, que deberían comenzar a ser testeados en el transito diario en 2012.

"Esta es una emocionante expansión de nuestro enfoque en la electrificación. El costo y el tamaño de las baterías limitan el rango de autonomía de los coches ecológicos. Las células de combustible podrían ser una manera de extender la distancia que estos coches pueden cubrir antes de necesitar una recarga. Es más, el proyecto nos da un mayor conocimiento sobre células de combustible y gas de hidrógeno", dijo el Presidente de Volvo Cars, Stefan Jacoby.

El proyecto en el que Volvo se encuentra trabajando junto con la compañía Powercell Sweden AB, consiste en realizar, en una primera etapa, un estudio preliminar conocido como Range Extender, que consiste en una célula de combustible con un reformador. La tarea del reformador es romper un combustible líquido, como la gasolina, y crear gas de hidrógeno. En la pila de combustible, el gas de hidrogeno se convierte en energía eléctrica, que se utiliza para alimentar el motor eléctrico del coche. De esta forma se genera energía sin ningún tipo de emisiones de oxido de carbono (CO), oxido de nitrógeno (NOx), oxido de azufre (SOx) y partículas. Debido a este proceso las emisiones de CO2 se reducen de manera significativa en comparación con un vehículo convencional. Los productos finales que el coche eroga son electricidad, agua y una pequeña cantidad de dióxido de carbono.

Con esta tecnología Volvo espera que la autonomía de los coches eléctricos se extienda en alrededor de 250 kilómetros y que la producción a gran escala de coches con esta tecnología reduzca los costos de producción.

Fuente: Volvo

Volvo busca extender la autonomía de sus futuros modelos eléctricos.
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