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    La desesperación de un conductorProtege el coche del granizo poniendo en riesgo su propio cuerpo

    Protege el coche del granizo poniendo en riesgo su propio cuerpo
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    Nico Esteban
    Nico Esteban

    El último domingo una tormenta de granizo causó destrozos en una gran cantidad de coches y viviendas en la ciudad de Mar del Plata, Argentina. Algunos pudieron refugiar sus vehículos, pero aquellos que no llegaron a tiempo, utilizaron un recurso insólito para evitar que las piedras dañaran las partes más sensibles de sus coches.

    Durante el último fin de semana, la ciudad balnearia de Mar del Plata, uno de los principales centros turísticos de Argentina, se vio sorprendida por un violento temporal que trajo consigo grandes piedras de granizo, el peor enemigo de los coches. Esto es así porque quienes se ven sorprendidos por la tormenta no cuentan con mucho tiempo para resguardar sus coches, ya que la caída de piedras suele ser violenta, y hasta que se pone el coche bajo techo, las gotas sólidas ya habrán dejado su huella sobre la carrocería.

    Sin embargo, no todos los conductores parecen resignarse a que las inclemencias del tiempo dañen su patrimonio. Como se puede ver en el video, este conductor del que parece ser un Citroën C4 cuatro puertas, no dudó en poner en juego su salud con tal de que las piedras no abollen una de las partes más sensibles y más costosas de arreglar del automóvil, el techo. El hombre parece bucear sobre el mismo, esperando evitar que las piedras toquen la chapa. Sus brazos y piernas se mueven frenéticamente, imitando el ir y venir de los limpiaparabrisas. Sin embargo, todo parece en vano ante el tamaño de las gotas congeladas.

    Por otro lado, y hablando seriamente, la tormenta dejó serios daños en la ciudad costeña. Los periódicos argentinos informan que el temporal sorprendió a los turistas que descansaban en las playas, quienes debieron abandonar rápidamente su lugar para refugiarse. El tamaño de las piedras llegó a alcanzar al de una pelota de ping-pong, causando roturas de vidrios y tejas. Además, también se vieron afectados algunos árboles y postes de energía por el fuerte viento.

    Para empeorar el cuadro, la tormenta de piedras no fue anunciada por el servicio meteorológico y la temperatura rondaba los 25º en una jornada soleada pocos minutos antes de que se desate el caos.

    Según los meteorólogos, se trató de una típica tormenta tropical, de esas que nacen, crecen, se desarrollan y mueren en menos de dos horas.

    Fuente: Clarin

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