«A veces me daba patadas»: Ai Ogura recuerda la infancia con su padre antes de ganar en MotoGP

Ai Ogura se convirtió en junio en el primer japonés en ganar en MotoGP en 22 años, con su victoria en Assen. Antes de llegar a ese punto, el piloto de Trackhouse vivió una infancia de recursos limitados y una relación bastante turbulenta con su padre.

«A veces me daba patadas»: Ai Ogura recuerda la infancia con su padre antes de ganar en MotoGP
Ai Ogura, piloto de Trackhouse en MotoGP

Publicado: 30/09/2026 13:30

9 min. lectura

Japón llevaba 22 años sin ganar en MotoGP cuando Ai Ogura se impuso en Assen a finales de junio, temporada y media después de su debut en la categoría. Es el séptimo japonés que gana en la clase reina, el primer piloto no europeo que lo logra desde 2022 y, junto a Johann Zarco, el único que ha roto el dominio de españoles e italianos en los últimos 75 grandes premios.

El campeón de Moto2 de 2024 llegó a ese resultado con un perfil poco habitual en la parrilla. Vive con sus padres en Kiyose, un barrio al noroeste de Tokio, y viaja desde Japón a los grandes premios. Cuando encadena carreras seguidas, se aloja en hoteles, y en el paddock se mueve sin séquito.

Antes residió seis años en Castelldefels, dentro del proyecto Honda Asia, y volvió porque en España, explica, nunca sintió que estuviera en casa, y en Japón tiene todas sus motos de entrenamiento.

Ogura habló de su origen con Motorsport Magazine tres días antes de ganar. Lo que cuenta incluye patadas de su padre cuando era pequeño, ningún material nuevo hasta bien avanzada su carrera y un padre que, desde los siete u ocho años, se negó a darle instrucciones en el circuito. Ogura explica que con ello su padre buscaba que aprendiera a pensar por sí mismo, y sus decisiones profesionales posteriores, con dos rupturas del camino habitual, van en esa dirección.

Una familia modesta y un padre que cambió de método

Su padre es camionero y corrió como aficionado; su madre trabaja en un hospital local. Ogura describe el domicilio familiar como una casa normal y cuenta que rechazó que MotoGP grabara allí. «Es privado. No es enorme, ni algo que enseñar a los aficionados de las carreras», argumentó.

Creció en las series japonesas de pocket bikes y minimotos junto a su hermana Karen, dos años mayor. Recuerda que ella iba siempre por delante y peleaba por la victoria mientras él rodaba quinto o sexto, y considera que sin ella corriendo no sería el piloto que es. Ya en minimotos, él pasó a ser más rápido, y poco después se separaron por categorías.

Sobre su padre, Ogura distingue dos etapas. En la de las pocket bikes, siendo muy pequeño, «a veces me daba patadas», recuerda, aunque sin dar más detalles. Al pasar a las minimotos, con siete u ocho años, el trato cambió por completo: su padre dejó de decirle qué hacer y, cuando él le preguntaba en el circuito, respondía: «Piensa por ti mismo».

Según Ogura, su padre se lo explicó hace pocos años. Si un piloto depende siempre de que le indiquen qué hacer, puede rendir bien en la siguiente carrera, pero no 10 más tarde, y en los grandes premios hay que ser consciente por uno mismo.

Su padre lo consideraba lo mejor para él: entrenar su cabeza y hacerlo más independiente. Ogura añade que le impresionó saber que ya pensaba así cuando él era tan pequeño.

Ai Ogura, a bordo de la Aprilia del equipo Trackhouse en MotoGP

Sin material nuevo hasta el JuniorGP

La otra parte de esa educación fue la falta de medios. Ogura resume «lo más importante» que sus padres hicieron por él fue «no darme nada», y añade que con ello lo mantuvieron «hambriento». Nunca tuvo material de primera nivel, cuenta, y corrió siempre con su familia aunque el dinero fuera un problema. No pasó por ninguna escuela ni por ningún equipo hasta el JuniorGP, su primer equipo de verdad.

«No quiero decir esto para sonar de una manera determinada... pero nunca tuve una moto nueva, nunca tuve monos nuevos ni un casco nuevo. Y ese tipo de cosas te hacen un poco más fuerte, un poco más hambriento», explica.

Ogura también cuenta que la selección para la Asia Talent Cup cambió el enfoque de sus carreras. Competir pasó a ser algo muy serio, porque ya no dependía solo de él. Pero eso, lejos de lastrarle, le llevó a un nuevo nivel. Estuvo cerca de ganar el campeonato y con 15 años probó suerte en Europa.

En esos años, como muchos de sus rivales, renunció a la adolescencia habitual. Ogura explica que en secundaria aceptaba perderse las actividades de sus amigos porque, si fueran ellos los que estuvieran en su lugar, sentiría «envidia» y se consideraba «afortunado». Tampoco pensó nunca en ser un estudiante normal.

Una carrera decidida en solitario

Su trayectoria posterior destaca por dos decisiones tomadas fuera del camino previsto. En 2023 salió del proyecto Honda Asia, donde había competido en Moto3 y Moto2, y fichó por el equipo español MT Helmets MSi, con el que ganó el título de Moto2 en 2024.

Después rechazó volver al entorno de HRC y pilotar la Honda de MotoGP en 2025 para incorporarse a Trackhouse, el único equipo estadounidense de la parrilla, con una Aprilia satélite. Honda había mantenido siete temporadas a Takaaki Nakagami sin que este lograra ningún podio, de modo que una plaza estable habría sido posible.

En su momento, el fichaje de Trackhouse se recibió con reservas. Ogura tenía potencial, pero su perfil poco mediático no encajaba con lo que se esperaba del equipo. Su primer año en MotoGP incluyó dos lesiones y siete top 10, y en 2026 encadenó ocho top 5 en 10 grandes premios antes de Assen.

Su jefe de mecánicos, Giovanni Mattarollo, lo describió en el Paddock Pass Podcast como un piloto que estudia lo que hace, se centra en sí mismo y, cuando tiene problemas, se pregunta primero qué está haciendo mal antes de dudar de la moto.

Mattarollo recuerda que en Qatar, el año pasado, Ogura le dijo que «las emociones solo te hacen más lento». El propio Ogura plantea así su trabajo: «La carrera es un lugar para demostrar lo que tienes y lo que puedes hacer. Si terminas en la P10, entonces eres un piloto que terminó en la décima posición. Ya está».

«Estoy listo para aceptar esto y estaré bien. Si no estás contento con la P10, entonces tienes que trabajar más duro. Eso es todo. Nunca doy golpes después de una carrera. ¿Frustración? No. Porque si el tipo de la P9 fue un segundo más rápido, entonces tú tienes que ir 1,1 segundos más rápido. Eso es todo. Por supuesto, luego pienso cómo».

Su forma de medir el éxito sigue ligada al resultado. Ogura afirma que ser campeón de Moto2 le dio la certeza de haber sido el número 1 del mundo en aquel año, y que eso le da calma. También reconoce que su felicidad depende del resultado, y que sería infeliz si no llegara. En 2027 correrá con el equipo oficial Yamaha con un contrato de dos años, una marca que lleva cinco temporadas sin ganar en MotoGP.

Fuente: Motorsport Magazine

Este artículo trata sobre