«Los dos no vais a llegar»: la tajante frase del padre de los Schumacher cuando Ralf quiso seguir los pasos de Michael
Rolf Schumacher quiso frenar el sueño de Ralf con un argumento práctico: dos hijos no podían llegar a la Fórmula 1. Su hijo mayor, Michael, lo contradijo desde el kart como entrenador y mecánico. Ralf lo recuerda ahora y explica qué le enseñó su hermano.

Ralf Schumacher debutó en la Fórmula 1 en 1997 con Jordan, el mismo equipo con el que su hermano Michael se había estrenado en Spa seis años antes. Que dos hermanos de la misma familia llegaran a la categoría reina no formaba parte de ningún plan. Y, de hecho, según Ralf, el primero en descartarlo fue su propio padre.
Los dos crecieron alrededor de la pista de karting de Kerpen, donde su madre regentaba el pequeño restaurante. Ralf recuerda que el día del debut de Michael en la F1 en 1991, todo el mundo dejó de correr en kart y entró a ver la carrera por televisión.
«Aún lo recuerdo como si fuera hoy. Todo el mundo dejó de correr en kart, así que se quedó completamente en silencio. Todos habían entrado para ver el comienzo de la carrera de Michael en la F1 por televisión», rememora el ahora comentarista de Sky Alemania.
«La F1 estaba muy lejos para Alemania; entonces llegó este joven con Jordan, hizo media vuelta en Spa y todo despegó desde ahí. Fue una historia increíble. No solo porque tuviera tanto éxito, sino porque la gente en Alemania lo adoraba. Teníamos hasta 15 millones de personas en la televisión siguiendo la F1 los fines de semana», agrega su orgulloso hermano.
Pero la historia de los Schumacher no empieza con un camino despejado, sino con un veredicto familiar que los dos hermanos acabaron desmintiendo. Michael tuvo en ello un papel que va más allá del de piloto de referencia.
Rolf Schumacher decide apostar por uno de sus hijos
«No fue nada fácil llegar a la F1», admite Ralf. Cuenta que, al principio, su padre Rolf le dijo: «Vale, haz otra cosa, porque los dos no vais a llegar a la F1, no es realista». Y añade que lo que había pensado para él era que fuera cocinero en el negocio familiar.
El razonamiento era de probabilidades. Con Michael, hermano mayor, ya en el kart y camino de la F1, el segundo hijo parecía sobrar en esa ecuación. El pronóstico, sin embargo, no se cumplió: Ralf llegó a la F1 y ganó seis carreras durante su etapa de 11 temporadas como piloto de Jordan, Williams y Toyota.
Ralf no quiso renunciar a su sueño, pero necesitaba a alguien que lo apoyara y guiara. Ese alguien fue su hermano. «Michael es seis años y medio mayor que yo, así que era mi entrenador y mi mecánico», explica Ralf. «Cada vez que estábamos en la pista de karting, me enseñaba cómo adelantar, dónde arriesgar y demás», recuerda.

La diferencia de edad cambió, según Ralf, el tipo de relación entre ambos. «Por eso es en cierto modo mi ídolo», señala, y matiza que, con un hermano mucho mayor, el vínculo es distinto al habitual. «Era casi como un amigo mayor para mí y siempre apoyó mi carrera», concluye.
Una rivalidad muy sana
Ya en la F1, esa relación se mantuvo con una rivalidad sin conflicto. «Viajábamos juntos la mayor parte del tiempo», dice Ralf. «También teníamos pequeñas peleas, porque cuando se trataba de estar en el circuito, queríamos ganarnos el uno al otro, pero siempre de una forma muy limpia y respetuosa». Y resume: «Conocíamos nuestros límites».
El respaldo de Michael continuó cuando los resultados llegaron a Ralf. «Michael siempre estaba muy orgulloso cuando yo tenía una buena racha o ganaba carreras», afirma. Y remata con un argumento incuestionable: «¡Ya tenía suficientes títulos en el bolsillo!», bromea Ralf Schumacher.
Fuente: Formula1.com
