GP de Azerbayan F1 2026: Russell gana, nada cambia
Hace una década, el Gran Premio en Bakú, que llegaba como GP de Europa, levantaba algunas suspicacias respecto al lugar, el trazado y la tremenda velocidad que se iba a alcanzar en un urbano. Dos lustros después, nadie duda de Bakú.

O mejor dicho, el urbano de Bakú es uno realmente urbano, y que cumple con los requisitos de la nueva F1: rápido hasta hacer sombra a Monza. Aunque este año, con esta inteligente normativa pergeñada por los responsables deportivos, las velocidades fueran muy inferiores.
No demos vueltas a lo mismo. La clasificación tuvo el momento del error del líder del campeonato. Eso iba a definir el fin de semana, al lograr George Russell una pole esperable sin la batalla de su compañero de equipo. El resto fue lo esperable: un Leclerc brillante en Bakú, como Pérez, y una Aston Martin despeñada.
Tras el intenso sopor de Madrid, el inicio de la carrera de Azerbaiyán pareció irresistible, cuando no lo era. Los Ferrari salieron mal, como concepto. ¿Alguien se acuerda ya de cuando el sistema de salida de la Scuderia era espectacular? Pues acuérdense cuando quieran hablar del derecho de veto de los italianos, que no usan.
Russell salió bien, Piastri también, y Verstappen decidió ponerse en liza poco a poco, pese a empezar octavo. O el curioso caso del holandés irredento, que, eso sí, se encontró con un irreductible galo que se empeñó en volver a la F1 tras haber tomado mucha poción mágica para demostrar que es un enorme piloto.
La lucha limpia y deportiva de los Red Bull fue lo mejor de la carrera. Ambos estuvieron a la altura de su equipo, ambos obtuvieron lo que merecían: un doble podio fantástico, especialmente para el regreso de Hadjar al mundo competitivo. Hay piloto en el pequeño francés.
¿Lo peor? Los Aston Martin, aunque no sea noticia. Eso sí, resulta incomprensible que la realización no se volcase en la épica lucha entre Bottas y Alonso gracias al efecto ‘yoyo’ de esta Fórmula 1. Stroll se retiró. Alonso también. Y van…
Mientras tanto, Antonelli se empeñaba en remontar de nuevo, poco a poco esta vez. Hasta que Alexander Albon no quiso saber nada más de pilotar un Williams y se escondió avergonzado debajo de las barreras. Sin consecuencias, que es lo único importante.
Hasta ese momento, la carrera había sido bastante plana. No un Madrid, pero es que ese listón está muy alto –o bajo, decidan-. Así que el coche de seguridad dio un bonito revulsivo a la carrera, con cambios de neumáticos y posibles luchas en tantas zonas. No en el liderato, con un Russell absolutamente intocable.
Pero al relanzarse la carrera, Franco Colapinto frenó desde la vecina Armenia, y reventó su buena carrera, la de Gasly y la bastante gris de Norris. Tres en uno, y no es el famoso aceite engrasante. Aunque seguramente Briatore necesitó mucho relajante tras ello, pero cargar las tintas contra Colapinto es absurdo: frenos fríos, fuera de trazada, bloqueo. Cosas que pasan. Que no deberían pasar, pero esto son carreras, no análisis de inteligencia artificial.

A Russel le dio igual. Era líder y parecía el piloto de Australia de nuevo. A Antonelli no le dio igual; le permitía seguir avanzando, remendando lo que podría haber sido el Bakú de Piastri en 2025, pero se acabó quedando en un mal día en el que acabó quinto, mientras su compañero ganaba. Un mal día en la oficina en el que el wifi falla un rato, pero nada más.
George Russell lideró toda la carrera desde la pole e hizo la vuelta rápida. Lo que significa el primer Grand Chelem -¿alguien ha dicho Slam? Cuidadito… — para el británico. Pero uno que parece impotente para atacar la lucha por el mundial, que está a 66 puntos. O sea, lejos a falta de ocho supuestos grandes premios. Y si Antonelli no falla de verdad, y no parece hacerlo, la postura de Russell –la de rendirse para el mundial– parece la realista.
Sí, acabó sufriendo con Verstappen, pero claro, es la diferencia entre el mejor piloto de su generación y uno muy bueno. Red Bull podría dar ese paso adelante que haga que vuelvan a ganar. El piloto, no se duda. Curiosamente, la esperada desestructuración post-Newey no parece que se haya producido.
Ahora la Fórmula 1 se va a correr a Baréin, pero en Malasia, distopías de este campeonato que ya no es capaz de mantener ni siquiera los nombres y lugares. La vuelta de Sepang se celebra, pero con este campeonato de recargas, posiblemente sea mejor haberse quedado en lo que conocíamos.
