Sainz y el peso de su apellido en el karting: «Hubo quien se comportó mal con un chico de 12 o 13 años»
El ahora piloto de Fórmula 1 tuvo que cargar con el peso de ser hijo de la leyenda de los rallies, algo que le hizo pasar algunos malos momentos durante sus inicios en el mundo de las carreras. Carlos Sainz recuerda eso con amargura, aunque asegura que nunca se planteó dejarlo.

Hace años que Carlos Sainz Jr. dejó de necesitar esa distinción con respecto al nombre de su padre. Y es que, tras 12 temporadas, 245 grandes premios, cuatro victorias y 29 podios, el madrileño se ha ganado el derecho de dejar atrás el recordatorio de su legado familiar en las carreras.
Pero no fue así durante toda su etapa en las categorías inferiores, e incluso en sus comienzos en la Fórmula 1. No cabe duda de que a Carlos Sainz su apellido le permitió ganar mucha exposición mediática, lo cual siempre tiene sus ventajas. Pero, también inconvenientes, especialmente para un niño que comienza.
Sainz sufrió la crueldad de muchos en el karting
Carlos Sainz es hoy un piloto de prestigio en la Fórmula 1 y, de hecho, es uno de los apenas cuatro pilotos que han logrado conducir para McLaren, Ferrari y Williams en la categoría reina. Pero, durante sus comienzos en el karting, tuvo que aprender a vivir con el hecho de ser hijo del bicampeón del mundo de rallies.
«Sin duda, en mis primeros años en el karting sentía que el peso de mi apellido era mayor que las ventajas que podía darme. Cuando era pequeño, sentía mucho esa presión», reconoce Carlos Sainz al recordar aquellos primeros años en la competición.
«Veía y percibía que no me trataban igual precisamente por ser hijo de quien era. Hubo algunas situaciones muy complicadas que no quiero contar ahora, pero entre los 11 y los 14 años, en el karting, pasé por momentos muy duros», reconoce el ahora piloto de Williams.
«Quizá algún día los cuente en una biografía. Sin duda sentía la presión y vi a algunas personas comportarse mal con un chico de 12 o 13 años. Es algo que no me gustó», reitera, admitiendo implícitamente que tanto rivales como adultos le hicieron pagar su linaje.
Sainz lo tiene claro: mereció la pena el esfuerzo
A pesar de esos momentos de amargura, Carlos Sainz tiene claro que el viaje ha merecido la pena. Y no solo por la recompensa de la Fórmula 1, sino sobre todo por el hecho de haber podido hacer lo que más le gustaba desde pequeño.

«Sin duda, ha merecido la pena. Nunca ha habido un momento en el que me haya preguntado de verdad si todo lo que estaba haciendo merecía el sacrificio, porque siempre me lo he pasado bien. Conducir, ir a las carreras, correr: siempre ha sido mi sueño», argumenta el ahora piloto de 32 años.
«Incluso cuando me perdía algunas experiencias normales para un chico de 16 años, nunca pensé que fuera un sacrificio. Simplemente pensaba que estaba haciendo lo que quería hacer», reitera, antes de recordar también la presión vivida durante el camino a la F1.
«Por supuesto que ha habido momentos de tensión y presión, momentos en los que no sabía si lograría llegar a la F1 o convertirme realmente en piloto. A ese chico que tenía dudas sobre si algún día llegaría, o incluso si ganaría carreras, le diría que no se preocupe. Lo conseguirá. Y probablemente tendrá una carrera mejor de lo imaginado», concluye Carlos Sainz, piloto de Fórmula 1.
