Tres horas de carga al día sin dejar de trabajar: así funciona el autobús que repone batería en cada parada por las ruedas
Una empresa suiza llamada Winduction está trabajando en un proyecto que puede hacer de los autobuses eléctricos mucho más económicos y fáciles de operar. No necesitarían cargarse con enchufes, sino gracias a una tecnología por inducción a través de los neumáticos.

A día de hoy, las operaciones de los autobuses eléctricos en las ciudades son tal que así: operan durante el día, gracias a baterías de gran tamaño que les permiten recorrer entre 250 y 300 km diarios de media, y luego por la noche van a las cocheras para cargarse a la vez en complejas y potentes infraestructuras de recarga.
Esta forma de ser podría ser mucho más sencilla y barata si sale adelante una tecnología que está en desarrollo en Suiza. Gracias a unos sistemas de carga inductiva instalados en el suelo junto a las paradas de bus, los vehículos podrían cargarse durante sus detenciones en su quehacer diario sin necesidad de enchufarse. Y no con un sistema inductivo tradicional.

Neumáticos en lugar de enchufes, la idea de Winduction
La tecnología de carga por inducción no es nueva: en teléfonos móviles o mismamente en coches eléctricos de última generación como en el Porsche Cayenne, la energía se transfiere desde una bobina en el suelo a otra instalada en los bajos de estos vehículos, a través de un campo magnético invisible.
En un autobús eléctrico esta idea es más compleja, ya que tienen carrocerías más elevadas y separadas del asfalto que harían menos efectiva esta transferencia de energía. Y además, poner placas de inducción en la superficie en carretera abierta no sería lo más aconsejable. ¿Cómo corregir esta problemática?
Winduction, empresa derivada de ETH Zúrich (la Escuela Politécnica Federal de Zúrich), está desarrollando una tecnología que consiste en dos partes: por un lado, “enterrar” unas primeras bobinas de inducción en una placa a ras de las superficie de la carretera, junto a la parada de bus, y conectadas a la red eléctrica.
Y por el otro, otro grupo de bobinas, pero integradas en unos neumáticos especialmente diseñados, que reciben la energía cuando el autobús se detiene para cargar la batería. Los responsables del proyecto apuntan a que este sistema supera el 90 por ciento de eficiencia en la transferencia de energía.
Así funciona la tecnología de carga inductiva para autobuses en desarrollo en Suiza, en vídeo.
La clave está en las ruedas: sin acero
El gran reto en realidad está en desarrollar un neumático que pueda ser capaz de albergar bobinas de carga inductiva. Las gomas actuales tienen un obstáculo importante: las estructuras de acero que dan estabilidad a la rueda, lo que haría una reacción indeseada con el campo magnético y perdiendo eficiencia en la carga inductiva.
«Para que nuestro sistema funcione, colaboramos con socios en el desarrollo de un neumático completamente nuevo, libre de acero», apuntan desde Winduction. Esto exigiría neumáticos más caros, pero los cálculos son favorables en comparación con lo que cuesta a las empresas de transporte la compra de autobuses con grandes baterías e infraestructuras de carga.

Ventajas de la carga por inducción por las ruedas
La tecnología parte de una máxima que todos conocemos: «en cualquier vehículo, lo único que siempre está en contacto con el suelo son las ruedas. Creemos que los autobuses eléctricos pueden funcionar de forma mucho más económica si se cargan de forma inalámbrica y regular durante su funcionamiento», aseguran sus responsables.
De funcionar de forma óptima, permitiría a las flotas de autobuses poder disponer de baterías más pequeñas, ya que no sería necesario recorrer tantos kilómetros con una carga al poder cargar las baterías de forma regular durante sus recorridos diarios.
Esto se traduce en autobuses más baratos de comprar y de mantener, más ligeros y con capacidad para más pasajeros. Todo ello reduciría de forma significativa los costes de operación de las líneas de autobús, a la vez que reduce las necesidades de hacer fuertes inversiones en grandes instalaciones de recarga en las cocheras.
Y además, de instalar paneles solares en las marquesinas, se puede aprovechar los momentos de mayor generación eléctrica durante el día gracias al sol. Según los cálculos de Windunction, en una línea regular de 24 paradas, tan solo sería necesario instalar plataformas de carga en dos de ellas: en una ruta calculada, esto significa estar recargando 3 horas a lo largo de las 16 horas de operación diaria.
Esta tecnología todavía está en desarrollo y la empresa suiza está construyendo actualmente una infraestructura de pruebas. Se espera que el primer proyecto piloto se lleve a cabo para el próximo año 2028.
Fuente: ETH ZürichFotos: Winduction

