LG quiere que el coche vea antes que tú: su sistema avisa de peatones y ciclistas ocultos
LG quiere que los coches anticipen peligros que todavía no pueden ver sus cámaras ni radares. Su nueva plataforma combina comunicaciones entre vehículos, conexión a la nube y datos de la carretera para advertir de peatones, ciclistas y otros riesgos ocultos antes de llegar a ellos.

Los coches modernos pueden reconocer señales, detectar peatones e incluso frenar automáticamente para evitar un atropello. Sin embargo, todos estos sistemas tienen un problema difícil de resolver: no pueden identificar directamente aquello que queda fuera del alcance de sus cámaras y radares.
LG Electronics quiere superar esa limitación utilizando una tecnología que no depende únicamente de lo que detecta el propio automóvil. Su nueva plataforma de seguridad cooperativa permite que coches, peatones e infraestructuras compartan información para anticipar peligros, incluso cuando todavía no son visibles para el conductor.
La compañía está mostrando esta evolución de su tecnología en el ITS World Congress 2026, celebrado en Gangneung, Corea del Sur, donde ha preparado demostraciones en condiciones reales de circulación.
Tu coche podrá avisarte de un peatón escondido detrás de un edificio
Imagina que circulas por una calle estrecha y te acercas a una intersección. Un peatón camina hacia el paso de cebra, pero un edificio impide verlo hasta que prácticamente está encima de la calzada.
Con un sistema convencional, las cámaras y los radares tienen que esperar a disponer de suficiente información para identificar el peligro. De hecho, los actuales sistemas de frenado automático con detección de peatones y ciclistas dependen fundamentalmente de los sensores instalados en el vehículo.

La propuesta de LG funciona de otra manera. Si el peatón o la infraestructura disponen de los dispositivos de comunicación compatibles, pueden compartir su posición y generar una advertencia antes de que el conductor llegue a verlos.
El sistema también está pensado para situaciones similares con ciclistas que se aproximan a una intersección, coches averiados, zonas de obras o vehículos de emergencia que necesitan abrirse paso entre el tráfico.
Lo importante es que el automóvil puede recibir información procedente de fuentes externas y no necesita esperar siempre a que sus propios sensores detecten directamente el obstáculo.
LG combina dos tecnologías para detectar riesgos con antelación
La solución se basa en Soft V2X, la plataforma de comunicación desarrollada por LG para conectar vehículos, infraestructuras y otros usuarios de la carretera.
El sistema combina dos tecnologías. La primera es V2X, que permite intercambiar información directamente entre vehículos y elementos de la infraestructura, como dispositivos instalados en semáforos o junto a la carretera.
La segunda es V2N, que utiliza las redes móviles y servidores en la nube para transmitir información sobre peligros situados a mayor distancia.
Esta combinación resulta especialmente importante porque ambos sistemas se complementan. La comunicación directa permite transmitir avisos con rapidez, mientras que la conexión a la nube amplía el área desde la que el conductor puede recibir información.
La idea recuerda a las posibilidades que ofrece la conectividad 5G para mejorar la seguridad de las carreteras españolas, aunque LG busca integrar diferentes canales de comunicación en una misma plataforma.
Además, incorpora mecanismos de seguridad para proteger los mensajes transmitidos y gestionar la conexión cuando cambian las condiciones de cobertura.
Esto último resulta fundamental. Un aviso que llega demasiado tarde puede perder buena parte de su utilidad, especialmente cuando se trata de un peatón o un ciclista que está a punto de cruzar.

Pruebas reales en un recorrido de 2,6 kilómetros
Para demostrar cómo funciona, LG ha preparado un recorrido de aproximadamente 2,6 kilómetros cerca del recinto donde se celebra el ITS World Congress.
Las demostraciones tienen lugar entre el 20 y el 22 de octubre y utilizan un vehículo equipado con hardware telemático de LG, dispositivos compatibles con V2X y una aplicación móvil para peatones.
Durante el trayecto, los participantes pueden comprobar cómo el sistema identifica anticipadamente situaciones potencialmente peligrosas.
Entre los escenarios preparados figuran vehículos detenidos o averiados, zonas de obras, condiciones meteorológicas adversas, ambulancias que se aproximan y posibles colisiones con peatones.
LG también ha diseñado estas demostraciones tomando como referencia escenarios de seguridad cooperativa contemplados por Euro NCAP.
Precisamente, Euro NCAP lleva años preparando evaluaciones más exigentes para los sistemas de seguridad de los coches, incluyendo tecnologías capaces de intercambiar información entre automóviles e infraestructuras.
No obstante, que LG haya desarrollado su plataforma conforme a estos escenarios no significa que todos sus beneficios estén demostrados en cualquier carretera ni que exista una implantación comercial generalizada.
El verdadero desafío es conectar toda la carretera
La tecnología tiene un enorme potencial, pero también una limitación importante: necesita que otros vehículos, usuarios o elementos de la infraestructura puedan proporcionar información.
Si un peatón no dispone de un dispositivo compatible y ninguna infraestructura conectada detecta su presencia, el sistema no puede conocer mágicamente su posición.
Por eso, el objetivo no consiste en sustituir las cámaras, los radares o la frenada automática, sino en añadir una capa de información que permita anticiparse a determinados peligros.
En España ya existe un ejemplo de cómo puede evolucionar este planteamiento. La baliza V16 conectada es uno de los primeros pasos hacia una carretera en la que los vehículos puedan avisarse entre sí, aunque su funcionamiento es diferente al de la plataforma presentada por LG.
La compañía surcoreana no ha anunciado todavía una fecha de comercialización general para esta nueva solución.
Sin embargo, la dirección que está tomando el sector resulta evidente: la próxima evolución de la seguridad vial no dependerá únicamente de instalar mejores sensores en los coches, sino también de conseguir que reciban información de lo que está ocurriendo mucho más allá de su campo de visión.
Y eso podría marcar una diferencia importante en las situaciones más peligrosas: aquellas en las que el conductor descubre el problema cuando ya tiene muy poco tiempo para reaccionar.
