Esto es lo que no veis detrás de cada presentación de coches

Desde el otro lado de la barrera, conoce todo lo que hay detrás de aquellos artículos, vídeos y publicaciones en redes sociales inmediatas, es más de lo que parece, e implica a decenas de personas en casi perfecta y sincronizada coreografía.

Presentación del Opel Insignia ST (2011)
Presentación del Opel Insignia ST (2011) - Fotógrafo cuyo nombre he olvidado

Publicado: 18/10/2026 20:30

16 min. lectura

Las presentaciones de coches han sido el instrumento de relaciones públicas de los fabricantes para dar a conocer sus novedades. Primero se comunicaba a los periodistas, y después se enteraba el resto del mundo. Durante mucho tiempo, hubo un retraso notable entre una y otra comunicación, pero ahora mismo esa diferencia tiende a cero.

En el reciente Salón de París habéis conocido las novedades prácticamente al mismo tiempo que los compañeros que estuvieron allí in situ, al menos todo lo que no estaba bajo embargo y que igualmente no podían comunicar antes. Pero este artículo no versa sobre los salones del automóvil, que prácticamente se hacen en riguroso directo, sino a las presentaciones estáticas y dinámicas.

Si eres lector asiduo de Motor.es, habrás leído muchas veces las primeras impresiones de un nuevo modelo, o la actualización del mismo a nivel estético, de motorización, o de otro tipo. Hoy vas a conocer un poco los entresijos de todo aquello que no sueles ver, pero que siempre sucede cuando un periodista viaja para conocer un nuevo lanzamiento. Lo mezclaré con un poco de experiencia personal, si me lo permites.

Airbus A319-111 «Gorbea» de Iberia desde la Terminal 4 de Madrid Barajas

Todo empieza con un email o una llamada

Cuando empecé en este negocio, las invitaciones a las presentaciones venían siempre por correo postal, y poco a poco se fue reemplazando su función con correos electrónicos de forma generalizada. Lo primero que recibe el periodista o el coordinador del medio es una convocatoria en la que nos dicen que guardemos un día o unos cuantos para tal o cual evento, no siempre nos dicen para qué.

Después de realizar la confirmación, y tal vez algunas llamadas o intercambios de «guasaps», se organiza la logística para llevar a un grupo de periodistas al lugar indicado. No estamos todos en el mismo sitio, así que se organizan vuelos de conexión y AVE, eso para el que no se desplaza en coche y posteriormente se acuerda una liquidación de gastos por kilometraje.

Cuando las presentaciones son nacionales o regionales, se tira de aviones o trenes, pero más allá de la frontera española lo más habitual es recurrir al avión. Si no hay una ruta comercial existente donde quepamos todos, se contrata un vuelo charter, aunque solo es rentable con grupos de cierto tamaño. Antaño se viajaba mucho en clase business incluso en vuelos domésticos, hoy día es más excepcional y se suele ir en clase turista.

La primera vista al entrar en una habitación doble del Althoff Villa Belrose de Saint Tropez (Francia)

El complejo de Willy Fogg

Un periodista de motor que es asiduo a presentaciones tiene las tarjetas de pasajero frecuente bien infladas, sin duda un elemento a promocionar en Tinder para todas aquellas almas que solo piensan en viajar y entienden el atractivo de haber acumulado millas aéreas para volar por poco dinero. En mi primer vuelo de prensa no tuve la picardía de reclamar los puntos porque el vuelo no lo pagaba yo. Sí, ríete, pero era joven e ingenuo.

Con el paso del tiempo, me saqué la Iberia Plus, Miles&Smiles, Flying Blue, etc. Los más espabilados hasta se han sacado tarjetas de pasajero frecuente de las principales cadenas hoteleras. Además de acudir al aeropuerto con mucha frecuencia, en los viajes de más de 24 horas toca dormir en hoteles, y no precisamente de los cutres. Algún tres estrellas como algo muy ocasional, la mayoría de cuatro y cinco estrellas, incluyendo algún 5* GL suelto.

A lo anterior, tenemos que sumar comidas y cenas sufragadas por la empresa que invita. Hay menús que cuestan más que los de una boda, pero no pagamos nada dentro del programa previsto. Llegó a mis oídos que el mítico Virgilio Hernández Rivadulla (1921-2019), al que pude conocer en vida, decía que había que comerse muchos percebes para llenar de garbanzos el plato en casa. O algo así, o tal vez lo dijo otro. En todo caso, era conocido por su buen saque.

Mi primera presentación internacional, el GM 4toDrive de 2008, tres días en Marsella para conocer el Opel Agila, el Saab 9-3 XWD, el Chevrolet Corvette C5 y el Aveo

A lo largo de mi vida profesional, he tomado cerca de 200 vuelos por motivos de trabajo en los últimos 20 años, y lo sé porque los tengo contados casi todos (alguna tarjeta de embarque se me ha perdido), y he dormido en las camas de unos 90 hoteles. La cuenta de viajes en AVE todavía no la he hecho, pero debe ser también de aúpa, por no mencionar los kilómetros que hice por carretera sólo hacia/desde el aeropuerto.

Y eso que quedaron atrás los años en los que en dos semanas apenas pasaba a dormir por casa. Hubo más de una vez que viajé a Madrid desde el extranjero exclusivamente para dormir con mi novia, porque empalmaba un viaje con otro y podía pedir una conexión más directa. Los aeropuertos de FRA (Frankfurt del Meno), FCO (Roma Fiumiccino), CDG (París - Charles de Gaulle) o MUC (Múnich) casi me los conozco de memoria. Y por MAD (Barajas) y SVQ (Sevilla), podría ir a ciegas.

En otras palabras, un periodista de motor es un viajero profesional. Desde fuera puede parecer que somos unos privilegiados con tanto viaje, tanto hotel 5* y menús caros, pero esa es solo una parte de la fachada. La generación anterior a la mía tenía viajes internacionales de varios días, cero prisas, incluso con posibilidad de llevar a la pareja, porque no existía Internet y las revistas no salían tan rápido como los tuits y publicaciones en redes sociales.

Primera y única vez en el Circuito de Estoril (Portugal), ese aparato no me dejaron conducirlo, pero mentiría si dijese que no lo gocé cual cánido

La prisa siempre va en la maleta o la mochila

Pero los tiempos cambiaron mucho. Antes de la inmediatez obligada por Instagram, TikTok, Twitter/X y sus respectivas madres, había digamos dos velocidades. Por un lado estaban los periodistas de prensa de papel, que no solían tener mucha prisa, y por otro los blogueros y de agencias de medios (EFE, EP y demás), que hemos trasnochado más de una vez para mandar una crónica a toda pastilla, o hemos trabajado en mitad de una comida, o en el viaje de vuelta.

Hoy día, para que podáis disfrutar de esos vídeos cortos sobre novedades, hay que estar bastante estresado. El tiempo para grabar es muy ajustado o hay que jugar a la ruleta rusa con la puntualidad, sin hablar de una mínima edición para que el producto sea mínimamente decente. Vamos como pollos sin cabeza para disfrutar de esos segundos de atención que nos conceden los seguidores. Sentimos los errores, a veces hay que hacerlo todo a un único intento.

En el caso de los vídeos largos, podcast y artículos de texto de cierta longitud, se nos concede un poco más de tiempo, ya con el evento terminado, pero sin más demora que la imprescindible, la competencia no espera. Aquellos que tienen embargos gozan de tiempo de sobra, no pueden publicar nada hasta la fecha x, y si lo hacen, seguramente no serán invitados a la siguiente (ellos, o su medio).

Esos vehículos no se han aparcado ahí solos, ni se han limpiado por arte de magia...

Y para que los periodistas puedan realizar su trabajo, hay otros perfiles profesionales muy necesarios para que todo vaya engrasado y funcione. Las empresas del automóvil necesitan a conductores para mover los coches, repostarlos y cargarlos, configurar los GPS con la ruta, tenerlos limpios y presentables, y realizar traslados que no hagan los conductores de autobus.

También hay que hacer una mención obligatoria a los de las empresas de medios, que se curran la luz, el sonido y la imagen, los del catering, empleados de hotel y restaurantes, azafatas... incluso hay que agradecer su labor a los pilotos, sobrecargos, etc. Hay mucho trabajo detrás de esos cachitos de información que producimos, y algunos se pegan unos madrugones de auténtico escándalo.

No me puedo olvidar de todos aquellos profesionales que rematan los eventos, como fotógrafos y videógrafos (que tienen el material a velocidades absurdas, no sé cuándo duermen). Cuando están, nos facilitan muchísimo la vida, y sus honorarios cuestan una pasta, pero tampoco los tenemos que pagar. Y menos mal.

Presentación nacional del BMW i4 en Sigüenza (2022)

¿Viajes de placer? Para nada...

No os cuento nada como se trate de un evento que esté muy lejos, y el caso de China es un buen ejemplo, porque está a hacer puñetas. Mi viaje más duro empezó a las 5 de la mañana, de Sevilla a Madrid, de Madrid a Roma, y de Roma a Dubái, en el día. Llegué a la hora de la cena y estaba frito de viajar, además con diferencia horaria, un viaje a Pekín o Shanghái es mucho más «haldcole». Japón, Corea del Sur o Estados Unidos son otros destinos que parten almas en dos.

Ocasionalmente tenemos algo de tiempo libre para conocer los alrededores del hotel, pero ya os digo que no es la norma. Cuando el hotel tiene jacuzzi o piscina, lo fácil es haberse dejado el bañador y las chanclas en casa, sobre todo si el programa no lo indica. Menos mal que en el hotel de Oberlängenfeld (Austria) pude disfrutar de aguas termales al aire libre cuando el exterior estaba helado. Habían avisado.

Excluyendo aquellos episodios inconfesables que han ocurrido en algún hotel, que si los contase tendría que eliminar a todos los testigos, os podría hablar recuerdos agradables de mis viajes por media Europa, aunque la norma es trabajar mucho, disponer de poco tiempo libre, inflarse a calorías y no siempre dormir lo suficiente. Por ejemplo, creo que en el Westin Grand Berlin entré literalmente para dormir unas horas, ducharme y desayunar. Un desperdicio total.

Presentación nacional de Mitsubishi L200 (2015)

A todo lo anterior hay que sumar los kilómetros que hacemos con los vehículos de prensa en las pruebas dinámicas. Difícilmente son más de 300-400 km en un día. En las presentaciones light no llegan a 100 km, cansan menos pero hay poco tiempo para conocer el vehículo, sobre todo si es todo autopista y ciudad. Desde ese punto de vista, ñeh.

En otras presentaciones, uno se pasea por carreteras donde se corren tramos de rally sin apenas circulación, incluso, puntualmente, hemos tenido tramos cerrados al tráfico donde el límite estaba en el punto donde las gónadas se ponen por corbata. Cuando la organización se lo curra, vamos solos, y cuando no, es como cualquier día de conducción normal sin más, con y sin atascos. En contadas ocasiones, hay que intentar comunicarse con algún policía cuyo objetivo no es precisamente ver qué han parado. De esas tengo varias, pero salí airoso de todas.

Con todo esto quiero aportar algo de valor al trabajo de este gremio, sin pretender victimizar ni quitar importancia al trabajo de terceros en cualquier sentido. Simplemente no estamos donde se produce la noticia por arte de birlibirloque, ni es todo viajar y comer de gratis, y que a ese esfuerzo hay que añadir fuertes inversiones por parte de los fabricantes. Si hablamos de cifras, os mareo, así que lo dejo para otro día; mejor.

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