Juan José, mecánico, explica para qué sirve el tapón del refrigerante: «No entiendo quién cuenta esas mentiras»
Juan José Ebenézer, mecánico profesional, desmonta en Instagram la idea de que el tapón del refrigerante regula la presión del circuito. Explica que solo es una válvula de seguridad y qué dos pruebas permiten saber si la pieza falla o si la presión entra por otro lado.

El circuito de refrigeración de un coche trabaja presurizado, lo que eleva el punto de ebullición del refrigerante y permite al motor funcionar a temperaturas más altas sin que el líquido hierva. El tapón del refrigerante es la pieza que sella ese circuito y la que abre cuando la presión supera su límite.
Sobre esa pieza se repite que regula la presión del sistema, algo que el mecánico profesional Juan José Ebenézer rebate en un reel de Instagram. Dice no entender «quién cuenta esas mentiras y por qué van rulando por ahí».
Su tesis es que el tapón no regula nada y que, cuando sale líquido por él, primero hay que averiguar si la pieza está estropeada o si solo está haciendo su trabajo. Para ello propone dos pruebas de presión y una conclusión práctica: no cambiarlo sin medir antes, aunque sea una pieza barata.
Para qué sirve el tapón: una válvula de seguridad
«Esto no regula nada, esto no sirve para nada de regulación de presión», afirma Ebenézer. Según explica, el tapón actúa como válvula de seguridad frente a un exceso de presión: la aguanta hasta un límite y, si lo supera, «tenemos dos opciones, que explote algo o que el tapón abra y libere la presión».
Por dentro, describe, lleva una junta tórica que mantiene la estanqueidad y un muelle que cede ante la presión y deja que el tapón salte. Cada pieza tiene su límite: el mecánico cita «tapones tarados a 1,4 bares, tapones tarados a 1,2, a 1,6», es decir, calibrados para abrir a esa presión. Así, el tapón marca el límite máximo de presión del circuito: no la ajusta mientras todo funciona con normalidad y solo abre cuando se supera su tarado.

El ejemplo que pone es el de una junta de culata en mal estado, el sello entre el bloque del motor y la culata. Según Ebenézer, «cuando se mete presión del cilindro dentro del circuito de refrigeración, sube tanto la presión que abre el taponcito y lo tira todo hacia afuera».
En ese caso, el tapón funciona como debe y la avería está en otro punto: «No está regulando esa cantidad; eso quiere decir que está entrando presión externa».
Dos pruebas para saber si el tapón está estropeado
Ebenézer propone medir en lugar de suponer. La primera prueba usa una bomba de presión, que según él «vale bastante barato en internet». Se sustituye el tapón por uno estanco con conector («cada coche tiene el suyo»), se arranca el coche en frío y se vigila la presión junto con la temperatura, que puede verse con la máquina de diagnóstico o con la aguja.
Si la presión empieza a subir y llega a «dos o tres kilos», explica, «está claro que tenemos algo que está metiendo demasiada presión», y más aún si el coche sigue frío. Esos «kilos» equivalen aproximadamente a bares. Con el motor caliente, añade, es normal que el circuito gane algo de presión; el problema llega si supera la de tarado del tapón, porque entonces «quiere decir que está cogiendo más presión de la cuenta».
La segunda prueba mide a qué presión abre el tapón. El mecánico usa un aparato que intercala en cualquier punto del circuito, como si cortara un tubo, para meter aire; con un manómetro ve cuándo abre el tapón. Si está tarado a 1,4 bares y abre a medio kilo, está mal y lo cambia. Si aguanta hasta 1,4 y abre a 1,5, el tapón no es el problema, aunque salga líquido por él. Cambiarlo no arreglaría la avería.
El problema, explica Ebenézer, es que «está entrando la presión por algún lado», ya sea «por la culata, por la junta o por algún otro componente del coche». Cierra con un consejo: «Aunque sea barato, no cambiéis por cambiar». El tapón, concluye, «no regula, no controla la presión».
