«Mi madre no lo tragaba»: Corinna Schumacher desvela los inicios de su relación con Michael y su faceta más personal
Corinna Schumacher recuerda cómo conoció el mundo de las carreras junto a Michael, la oposición inicial de su madre y cómo cambió su visión del deporte tras lo ocurrido en Imola. También defiende el primer título de 1994 y asegura que Michael nunca buscó la fama.

Michael Schumacher, siete veces campeón del mundo de Fórmula 1, no ha vuelto a aparecer en público desde su accidente de esquí en Méribel, en diciembre de 2013. Su familia ha mantenido desde entonces en privado su estado de salud, y Corinna, su mujer, habla de él en pocas ocasiones.
Quizás por eso resultan más interesantes las declaraciones que Corinna Schumacher ha hecho en el documental Schumacher 94: Nace una leyenda, estrenado recientemente en Netflix. Y en ellas parte de una idea: que su visión de Michael es bien distinta a la que se tiene desde el exterior.
«Michael sabía que yo era la primera en celebrar sus victorias y en apoyarle cuando sufría una derrota. Siempre podía contar conmigo. A la gente le encanta hablar de él, pero pocos conocen a Michael tan bien como lo conozco yo», explica. La pareja se casó en 1995, cuando él ya corría en Benetton, el equipo con el que ganó sus dos primeros títulos.
La esposa del heptacampeón del mundo también sostiene que Michael competía por vocación y no por la fama, y que ella tuvo que adaptarse a una vida que nunca hubiera imaginado tener, pero que le hizo tremendamente feliz.
De Fráncfort a Acapulco
Corinna comienza atribuyendo a Michael su relación con este deporte: «Fue él quien me enseñó a apreciar este deporte. Ni siquiera había viajado más allá de Fráncfort, y de repente me veo en México, en Acapulco. Y en muchos sitios más. Fuimos de aquí para allá por todo el mundo. Todo junto al amor de mi vida».
«No hay nada como ser joven y tener la oportunidad de recorrer el mundo. Era maravilloso. Pero también llevábamos un ritmo frenético. Vivíamos de carrera en carrera. Es un estilo de vida que solo funciona si te apasiona de verdad. Es la única manera de aguantar el ritmo», señala a sus 57 años.
Pero, especialmente al comienzo de su relación con Schumacher, no todo su entorno veía con buenos ojos al piloto. «Mi madre no lo tragaba. Estaba completamente en contra. Michael siempre estaba en la pista de karts y siempre estaba apartando a los demás», recuerda Corinna.

Su suegra lo juzgaba por su comportamiento en la pista, pero ella lo interpreta de otra manera, y lo apoya en los orígenes humildes de Michael, que creció en torno a la pista de karts de Kerpen, donde tenían el negocio familiar.
«¿Por qué un niño cogía las ruedas que otros habían tirado para ponérselas a su kart? Pues porque no tenía dinero. Pero también decía mucho de su carácter: siempre quería medirse con los demás, aunque a nivel material o económico tuviera menos medios», argumenta Corinna.
«Al final, quería ganar, pero ganar limpiamente, porque si no, al final te lo echan en cara», argumenta, sin duda recordando los polémicos episodios que su marido protagonizó más adelante en la Fórmula 1.
Imola y el precio de la fama
Michael Schumacher había ganado las dos primeras carreras de 1994 cuando llegó a Imola. Allí murió Roland Ratzenberger en la clasificación del sábado y Ayrton Senna en la carrera del domingo.
Corinna cuenta que hasta entonces su preocupación era otra: «Siempre tenía el corazón en un puño cuando Michael salía a la pista. Pero no porque me diera miedo que le pasara algo… lo único que me preocupaba era que le pasara algo al coche. Pero, de pronto, el circuito de Imola se convirtió en una pesadilla que me hizo ver las cosas de otra forma».
Aquel fin de semana cambió su manera de entender el riesgo. «Hasta ese momento, no habíamos sido verdaderamente conscientes de que algo así pudiera ocurrirle a Michael. Cuando uno es joven, nunca piensa que puede suceder algo así de malo. Ahí tomamos conciencia».
Sin embargo, a Corinna en ningún momento se le pasó por la cabeza plantearle a Michael que abandonara las carreras. «Habría sido absurdo, casi un insulto, pedirle que dejara de competir».

Las consecuencias del éxito también fueron para ella un cambio importante. Pero, de igual modo, afirma que Michael tampoco «buscaba la fama. Él lo único que deseaba era competir; todo lo que venía detrás eran efectos colaterales. Pero cuando uno tiene éxito, una cosa lleva a la otra».
«Para mí fue un cambio enorme, porque en realidad yo no quería mudarme a otro sitio. De hecho, si me hubieran dicho que pasaría tantos años viviendo en el extranjero, no me lo habría creído», señala, en referencia a su traslado a Suiza.
La defensa del título de 1994
Corinna sale también al paso de quienes cuestionan el primer campeonato de Michael. «Algunos intentan empañar la victoria de su primer mundial. Y se empeñan en polemizar sobre cómo se desarrollaron las cosas. Yo les recuerdo que, de 16 carreras, Michael disputó 12. Con eso lo digo todo. Fue el mejor. Y, como sabemos, lo mejor estaba por llegar», afirma.
Una afirmación que merece ser puntualizada. Michael fue suspendido dos carreras, Italia y Portugal, y descalificado en Bélgica, por lo que habría tomado la salida en 14 de las 16 pruebas. La polémica a la que alude tiene su origen en esa temporada: el título se decidió en Adelaida, en la última carrera, con una colisión con Damon Hill que dejó a Michael campeón por un punto y que muchos aseguraron fue intencionada.
Durante toda su trayectoria deportiva, Corinna fue una constante para Michael Schumacher, la referencia con la que mantener los pies en el suelo ante una creciente popularidad, éxito deportivo y, también, controversia por la forma de competir del alemán. Algo que su primer jefe en la Fórmula 1, Flavio Briatore, refleja de forma clara.
«Corinna iba siempre a su lado; daba gusto ver a dos jóvenes tan enamorados. Él tenía dos familias, y Corinna siempre estaba allí. Era una más del equipo. Llevaba hasta la camiseta. Siempre estuvo muy implicada», recuerda el italiano.
14 años después de la retirada definitiva de Michael Schumacher, y 13 después de su grave accidente de esquí, Corinna sigue siendo el pilar del expiloto, aunque ahora de un modo distinto a consecuencia de sus lesiones irreversibles.
Fuente: El País
