He calculado a cuántos litros de gasolina equivalen 15 kWh/100 km y el resultado sorprende

Estamos acostumbrados a medir el consumo de un coche en litros de gasolina, pero los vehículos eléctricos hablan otro idioma: los kWh. Traducir ambas unidades permite comparar lo que realmente importa: cuánta energía necesita cada tecnología para recorrer la misma distancia.

He calculado a cuántos litros de gasolina equivalen 15 kWh/100 km y el resultado sorprende

Publicado: 03/08/2026 08:30

12 min. lectura

¿Puede un coche eléctrico recorrer 100 km con solo 1,5 litros de gasolina?

Cuando hablamos de coches eléctricos, es habitual escuchar cifras como "consume 15 kWh cada 100 kilómetros". Pero seamos sinceros: para la mayoría de nosotros, un kWh no significa gran cosa. Es más, muchos ni siquiera distinguimos entre kW y kWh. Y no pasa nada. No hace falta ser ingeniero ni físico para entender cómo consume un coche. Sin embargo, hay una forma mucho más sencilla de verlo.

Empecemos por algo que todos conocemos

Todos sabemos lo que es un litro de gasolina. Lo hemos echado cientos de veces al depósito. Lo que mucha gente desconoce es que un litro de gasolina contiene aproximadamente la misma energía que 10 kWh de electricidad. A partir de esta sencilla equivalencia podemos traducir el consumo de un coche eléctrico a un lenguaje que todos entendemos.

Si un vehículo eléctrico consume 15 kWh cada 100 kilómetros, en realidad está utilizando una cantidad de energía equivalente a apenas 1,5 litros de gasolina.

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A partir de ahora, cada vez que leas que un coche eléctrico consume 15 kWh/100 km, podrás traducirlo mentalmente: este coche está recorriendo 100 kilómetros con la energía contenida en apenas litro y medio de gasolina. Y aquí surge una pregunta inevitable.

¿Cómo puede recorrer la misma distancia que un coche de gasolina que consume seis o siete litros?

No es magia, es eficiencia.

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Infografía comparativa de la eficiencia de un coche de combustión frente a uno eléctrico
Infografía comparativa de la eficiencia de un coche de combustión frente a uno eléctrico

El gran secreto: no toda la energía mueve el coche

Cuando un coche de gasolina quema combustible, solo una pequeña parte de la energía acaba llegando a las ruedas. La mayor parte se pierde por el camino en forma de calor, rozamientos, refrigeración, gases de escape y otros procesos inevitables de un motor de combustión.

Dicho de otra forma, de cada cuatro litros de gasolina que introduces en el depósito, aproximadamente solo uno termina moviendo realmente el coche.

Imagina que compras cuatro barras de pan y, antes de llegar a casa, tres acaban directamente en la basura. Seguramente pensarías que es un desperdicio enorme. Pues algo parecido ocurre con un motor de combustión: de toda la energía que pagas en la gasolinera, solo una parte acaba moviendo realmente el coche.

El vehículo eléctrico también tiene pérdidas, pero son mucho menores. Es como aprovechar prácticamente toda la barra y dejar solo unas pocas migas sobre la mesa. En un vehículo eléctrico ocurre justo lo contrario. Su motor convierte en movimiento más del 90 % de la energía que recibe de la batería. No necesita explosiones, ni pistones, ni cajas de cambios complejas. Simplemente transforma la electricidad en movimiento con una eficiencia muy superior.

La diferencia no está en que la batería almacene una energía "especial". La energía es la energía. Lo que cambia es cómo consigue aprovecharla cada tecnología. Por eso un coche eléctrico puede recorrer 100 kilómetros utilizando una cantidad de energía equivalente a solo litro y medio de gasolina.

Hay otra diferencia que casi nadie tiene en cuenta

Imagina que desciendes un puerto de montaña. En un coche de combustión, cada vez que pisas el freno, toda la energía que el vehículo había acumulado con su velocidad desaparece convertida en calor. Los discos y las pastillas se calientan y esa energía se pierde para siempre. Lo mismo ocurre cada vez que frenas en un semáforo o en un atasco.

Un coche eléctrico hace algo muy diferente. Cuando levantas el pie del acelerador, frenas o desciendes una pendiente, entra en acción la frenada regenerativa. En lugar de desperdiciar esa energía, el motor pasa a funcionar como un generador y recupera parte de ella para almacenarla de nuevo en la batería.

Es decir, una parte de la energía que antes se perdía vuelve a estar disponible para seguir circulando. No recupera el 100 %, porque eso sería imposible según las leyes de la física, pero sí una parte muy importante, especialmente en ciudad o en recorridos con desniveles.

Yo mismo lo veo cada vez que regreso de Soria. Tras coronar el puerto de la Bigornia, el recorrido hasta Calatayud es prácticamente todo descenso. En apenas 48 kilómetros, mi Kia e-Niro pasa del 47 % al 50 % de batería.

¿Qué coche de gasolina recupera combustible mientras baja un puerto?

Entonces... ¿de dónde viene realmente el ahorro?

Existe la idea de que los coches eléctricos son baratos de utilizar únicamente porque la electricidad cuesta menos que la gasolina. La realidad es que esa es solo una parte de la historia. El verdadero motivo es que aprovechan mucho mejor la energía disponible. Incluso si el precio de la electricidad aumentara, un motor eléctrico seguiría necesitando mucha menos energía para mover el coche que un motor de combustión equivalente.

Otra consecuencia de esa eficiencia aparece en ciudad. Mientras un coche de gasolina sigue consumiendo combustible incluso parado en un atasco o esperando en un semáforo, un vehículo eléctrico apenas necesita energía para permanecer detenido. La eficiencia es la clave.

Dos tecnologías en momentos muy diferentes

Los motores de combustión llevan más de un siglo evolucionando. Son una tecnología extraordinariamente madura y, aunque siguen mejorando, cada avance en eficiencia cuesta enormes esfuerzos para conseguir mejoras cada vez más pequeñas.

Los vehículos eléctricos, en cambio, todavía están en plena evolución. Cada nueva generación incorpora motores más eficientes, electrónica de potencia más avanzada, mejores sistemas de gestión térmica y baterías con mayor capacidad para almacenar energía. Y lo más interesante probablemente aún está por llegar. Tecnologías como las baterías de estado sólido prometen aumentar la autonomía, reducir los tiempos de carga, incrementar la cantidad de energía almacenada y mejorar todavía más la eficiencia del conjunto.

Un beneficio añadido

Eso no significa que un coche eléctrico no tenga impacto ambiental. Fabricarlo también consume recursos y energía, como ocurre con cualquier otro vehículo. Pero una vez en circulación, no produce emisiones por el tubo de escape y aprovecha mucho mejor la energía que utiliza.

La física no ha cambiado. Gracias a la ciencia y la tecnología, nuestra forma de utilizarla sí.

Durante más de cien años hemos asumido que mover un coche implicaba quemar combustible y aceptar que gran parte de esa energía se perdería en forma de calor. El vehículo eléctrico plantea un enfoque completamente distinto: aprovechar casi toda la energía disponible y, cuando es posible, incluso recuperar parte de la que antes se desperdiciaba al frenar.

Solemos hablar del coche eléctrico por su autonomía, por el tiempo de recarga o por las emisiones. Sin embargo, su mayor revolución probablemente sea otra mucho menos conocida: la enorme eficiencia con la que aprovecha cada unidad de energía. La física sigue siendo exactamente la misma. Lo que ha cambiado es la tecnología con la que decidimos aprovecharla. Y quizá esa sea la verdadera lección.

Durante más de un siglo hemos comparado los coches por los litros que consumían. Quizá haya llegado el momento de empezar a compararlos por la energía que realmente aprovechan.

Si quieres ir un paso más allá

Si este artículo te ha despertado la curiosidad, aquí tienes algunas referencias muy recomendables para profundizar en el tema:

La idiotez del coche eléctrico, por Álvaro Sauras: Una de las charlas divulgativas más conocidas en español sobre la eficiencia del vehículo eléctrico. Álvaro Sauras explica, con ejemplos sencillos y mucho sentido del humor, por qué un motor eléctrico aprovecha mucho mejor la energía que uno de combustión.

Departamento de Energía de Estados Unidos (En inglés): Una explicación muy clara sobre la diferencia de eficiencia entre un vehículo eléctrico y uno de combustión. Incluye datos oficiales sobre el porcentaje de energía que realmente llega a mover el vehículo.

https://www.energy.gov/cmei/vehicles/articles/fotw-1360-sept-16-2024-typical-ev-87-91-efficient-compared-30-conventional

Agencia Internacional de la Energía, IEA, (En inglés): Una de las principales referencias mundiales sobre eficiencia energética, movilidad eléctrica y transición energética.

https://www.iea.org/glossary?language=fr&utm_source=chatgpt.com

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