Formula Vintage La mano de 'Black Jack' que aguó la fiesta de Moss y Ferrari

La eclosión de Jack Brabham, de la mano de su ligero Cooper, pilló por sorpresa a los grandes favoritos. Fórmula Vintage se desplaza a un 1959 que despidió la década de los 50 con una intensa pelea por el título.


Los trágicos sucesos de 1958 dejaron unos daños colaterales que se notaron en gran medida en la Fórmula 1 de 1959. La parrilla quedó huérfana de líderes tras la marcha de Vanwall y la muerte de Mike Hawthorn, y Ferrari se postulaba como el equipo a batir en esta situación. La Scuderia apostó fuerte para suplir a los fallecidos Hawthorn, Luigi Musso y Peter Collins, contratando a Tony Brooks, procedente de Vanwall, y a Jean Behra, de BRM. Todavía no se confiaba lo suficiente en Phil Hill o Wolfgang von Trips para liderar el proyecto, aunque Hill se quedaría en un tercer coche en detrimento del alemán, que volvería a ser reserva. Además, contaron con un cuarto monoplaza que se repartieron Cliff Allison, de Lotus, y el piloto americano de prototipos Dan Gurney.

Del resto, Cooper parecía el equipo mejor colocado para plantar cara a Ferrari. Los británicos potenciaron aún más su concepto de motor trasero montando un L4 de 2.5 litros de Climax en el T51. Con la marcha de Roy Salvadori, Jack Brabham, apodado Black Jack desde sus inicios en Australia, pasó a ser el número uno indiscutible del equipo, acompañado del jovencísimo Bruce McLaren (21 años) y de Masten Gregory en un tercer coche. El equipo satélite de Rob Walker no fue menos y, para acompañar a Maurice Trintignant, contrató a Stirling Moss, quien había declinado una oferta de Ferrari y era, para muchos, el gran favorito al título.

En BRM siguieron Harry Schell y Jo Bonnier, y Ron Flockhart fue el elegido para sustituir a Behra. Lotus, por su parte, decidió introducir un nuevo coche, el Lotus 16, y montar un L4 de Climax. El norteamericano Pete Lovely fue inicialmente el elegido para acompañar a Graham Hill. Por último, un fabricante de enjundia como Aston Martin se unió a la categoría. Salvadori y Carroll Shelby fueron los elegidos para el debut, y ese año liderarían un doblete para la marca en las 24 horas de Le Mans pero, por desgracia, su DBR4 se había empezado a construir en 1956, y su poco fiable motor delantero L6 de 2 litros y medio empezó a ser también una rémora en términos de rendmiento.

Para 1961, la FIA tomó la decisión de reducir la cilindrada de los motores de los vigentes 2.500cc a 1.500cc, y Dunlop se convirtió en el suministrador casi exclusivo de neumáticos tras la marcha de Pirelli y Englebert, con la excepción de Avon, que calzó a Aston Martin. Se añadió al calendario el Gran Premio de los Estados Unidos (no relacionado con las 500 millas de Indianápolis, aún presentes por contrato), pero se cancelaron otros tres a lo largo del año: Argentina, por falta de interés tras la retirada de Juan Manuel Fangio; Bélgica, por una disputa monetaria, y Marruecos, por problemas económicos y la muerte de Stuart Lewis-Evans. El calendario resultante, con 8 carreras en lugar de 10, y en el que se volvieron a contabilizar sólo los 5 mejores resultados, fue uno de los más peculiares de la historia. Ni Silverstone, ni Nürburgring ni Spa tuvieron carrera, y los tres circuitos que debutaron no volverían a acoger un Gran Premio.


Un inicio repleto de sorpresas

Tras la cancelación de Argentina, la temporada no empezó hasta mayo. Aún así, los Aston Martin no llegaron a tiempo para correr en Mónaco, por lo que Salvadori compitió en un Cooper privado con motor Maserati. Tras brillar en pruebas no puntuables, Brabham dio un serio aviso al calificar tercero en Monte Carlo tras el poleman Moss y Behra. El francés lideró desde la salida, pero su motor empezó a fallar sobre la vuelta 20 para después romperse. A 20 giros del final, un problema en la suspensión obligó a abandonar a Moss, brindando a Brabham su primera victoria, y la primera de Cooper, por delante de Brooks. El tercer puesto recayó en Trintignant, gracias al abandono de Salvadori dos vueltas después del de Moss. Detrás, Phil Hill y McLaren sumaron sus primeros puntos en una carrera con numerosos abandonos (acabaron cinco de 16). En esta prueba, tomó parte la italiana Maria Teresa de Filippis con un Formula 2 de Porsche en el que sólo pudo clasificar 21ª, por lo que no accedió a la restringida parrilla.

En Zandvoort, el piloto sueco Jo Bonnier dio la campanada, logrando la pole con su BRM sobre Brabham y Moss, pero más sorprendente aún fue Masten Gregory, que pasó del séptimo al primer lugar en sólo dos vueltas y lideró hasta que Bonnier se la devolvió en la 12. Moss tuvo una salida horrible, pero empezó a encadenar vueltas rápidas y pasó a Bonnier en la vuelta 60. Sólo la caja de cambios pudo arrebatarle, tres giros después, una victoria segura. Bonnier completó su fin de semana de ensueño logrando lo que serían su única pole, podio y victoria al inicio de una larga carrera en Fórmula 1, además de la primera victoria de BRM en su noveno año. Completaron el podio Brabham y Gregory, a pesar de un problema en su caja de cambios. En cuarta posición, pasando a Behra a 10 vueltas del final, terminó Innes Ireland. El británico era el nuevo segundo piloto de Lotus después de que Pete Lovely, tras no clasificar en Mónaco, decidiese regresar a Estados Unidos, y Ireland cumplió en su debut.


No se puede decir lo mismo de los Aston Martin, que calificaron en media parrilla y fueron los dos primeros en abandonar al romper motor, por lo que se ausentaron en Reims. Los Ferrari se sabían superiores en las infinitas rectas francesas, y Brooks, que pasó desapercibido en Zandvoort, logró la pole sobre Brabham y Phil Hill. En carrera, el asfalto empezó a fundirse y romperse a causa de las altas temperaturas. Brooks, sin embargo, se mantuvo en cabeza toda la carrera, y a pesar de que se le atascó el acelerador en las últimas vueltas, solventó el problema con pericia para llevarse la victoria.

Por detrás, el cambio de posiciones fue constante, igual que la lluvia de piedras sobre los pilotos: Gregory tuvo que abandonar tras impactarle una en la cara siendo segundo, y otros sufrieron problemas mecánicos por el mismo motivo. Trintignant y Brabham empezaron a perseguir a Brooks, trompeando el francés en la vuelta 19. Moss había decidido competir con un BRM del equipo de su padre, pero se quedó sin embrague en carrera y no pudo juntarse con el australiano. Fue superado por Phil Hill y un Behra que estaba furioso con la Scuderia al creer que le daban un coche inferior, algo que Brooks negó. Ambos Ferrari alcanzaron a Brabham, y Hill le pasó. Cuando Behra iba a hacerlo, su motor falló. Tras bajarse del coche, discutió con Romolo Tavoni, jefe de equipo de Ferrari, al que acabó propinando un puñetazo más tarde en un restaurante. Ni que decir que este incidente supuso el despido inmediato del piloto francés.

En un esfuerzo titánico, marcando vuelta rápida, Moss logró pasar a Brabham y alcanzó a Phil Hill a 8 vueltas del final, pero se salió de pista y caló el coche. Logró volver a pista para terminar octavo, siendo descalificado más tarde por haber recibido asistencia externa. Con ello, Brooks estuvo acompañado en el podio con Phil Hill y Brabham, que sacaba cinco puntos al ganador de la carrera. Además, el belga Olivier Gendebien, en un quinto Ferrari, logró un fantástico cuarto puesto, pasando a McLaren a 4 vueltas del final.


La carrera del Reino Unido volvió al trazado de Aintree, sin Ferrari, cuyos coches no pudieron salir de Italia debido a una huelga del sector metalúrgico, pero sí con Aston Martin, que regresó a lo grande con Roy Salvadori clasificando segundo con el mismo tiempo que el poleman Brabham. Sus opciones de algo grande se hundieron en una salida horrible. Desde su primera pole position en Fórmula 1, Brabham dominó por completo la carrera. Moss, que repetía en el BRM del equipo BRP, recuperó cinco puestos en nueve vueltas para ponerse segundo, pero una parada extra le impidió ser rival para Brabham.

En las últimas vueltas, Moss protagonizó una gran batalla por el segundo puesto con McLaren, que había salido a su derecha y tardado 15 vueltas en ponerse tercero. Llegó a pasar a Moss, pero al final el británico se impuso por dos décimas. El neozelandés, tercero sobre Schell y Trintignant se quedó con el consuelo de lograr dos récords que tardarían en batirse: ser el piloto más joven en lograr un podio (hasta Elio de Angelis en 1980) y una vuelta rápida (hasta Fernando Alonso en 2003). Decidido a no perderse la cita de casa por la ausencia de Ferrari, Tony Brooks convenció a Tony Vandervell para que le dejara un Vanwall, con el que completó un fin de semana desastroso tras clasificar 17º y abandonar a las pocas vueltas.


El 'muro de la muerte' hizo honor a su nombre

Disputas políticas en el seno de la Federación Alemana llevaron a que su Gran Premio no se celebrase ese año en Nürburgring, sino en el trazado de AVUS, todo un clásico del motor alemán. Sus 8,3 kilómetros de circuito consistían básicamente en 2 rectas paralelas de autovía de 4 km en Berlín, unidas, en un lado, por una horquilla y, en el otro, por una terrorífica curva peraltada de 45 grados de inclinación conocida como “el muro de la muerte”. En esta prueba, Ferrari confirmó de forma oficial a Dan Gurney, cuyo coche luciría un característico color azul marino, como sustituto de Jean Behra. El francés decidió regresar con un Porsche de F2 de su propio equipo, pero antes quiso tomar parte en la lluviosa carrera soporte de Fórmula 2. Negociando la curva peraltada, trompeó, chocó contra el muro de cemento y su coche pasó por encima, impactando contra el mástil de una bandera que, del golpe, se vino abajo. Behra, que llevaba compitiendo en el campeonato desde su inicio en 1950, murió al instante. A pesar de este trágico hecho, el fin de semana continuó como estaba previsto.

Debido a los temores por la poca resistencia de los neumáticos en el peralte, se decidió, por primera y única vez en la historia del campeonato, dividir la prueba en dos mangas de 30 vueltas, contando los resultados finales de la última. Brooks dominó la primera manga desde la pole, aunque perseguido de cerca por Gurney. Moss, que empezó segundo, se retiró en la primera vuelta por un problema en la transmisión y Brabham, cuarto en parrilla, rompió el embrague en la 15. El abandono de Gregory, que rompió motor tras un toque con Gurney, permitió a Phil Hill acabar tercero sobre McLaren y Bonnier.

Éstos dos últimos se mezclarían con los Ferrari en las primeras vueltas de la segunda manga, pero no pudieron controlar la fuerza bruta de los Cavallinos Rampantes, que alternaron puestos entre ellos. McLaren terminó rompiendo el embrague, y Bonnier fue superado por Trintignant. Las órdenes de equipo en Ferrari a ocho vueltas del final aseguraron la sexta y última victoria de Brooks, sobre Gurney, en su primer podio, y Phil Hill, y reavivó sus opciones, poniéndose a 4 puntos de Brabham, y las de Ferrari, a cinco de Cooper. Tras la muerte de Behra, y un violento accidente de Hans Herrmann (en el BRM que Moss había pilotado), la Fórmula 1 nunca regresó al peligroso circuito berlinés.


La prueba de Portugal también cambió de escenario, en ésta ocasión disputándose en un trazado de 5.4 km alrededor del Parque Monsanto en Lisboa, al que Ferrari sólo llevó tres coches. Los Cooper arrollaron en clasificación y coparon los cuatro primeros puestos con Moss, Brabham, Gregory y Trintignant. En un día muy caluroso y con un asfalto muy irregular, atravesado por vías de tren en algunos tramos, Moss consiguió el único Gran Chelem de su carrera con una actuación absolutamente dominante en la que dobló a toda la parrilla, algo que sólo Ascari y Fangio habían logrado en el Mundial. Brabham nunca fue rival, e intentando doblar al local Mario Cabral, chocó con un poste de telégrafos, salió despedido del coche y cayó en plena pista. Increíblemente, el australiano resultó ileso, y Gregory logró esquivarle por centímetros, terminando la prueba en un tranquilo segundo lugar sobre Gurney, Trintignant y Schell. Fue su último Gran Premio del año: en una carrera de sportscars en Goodwood, el estadounidense se lesionó al saltar de su coche antes de sufrir un accidente, práctica que ya había llevado a cabo con anterioridad.

McLaren ganó cinco puestos en la salida para ponerse tercero, pero Gregory le pasó ocho vueltas después, y su podio se fue al garete por culpa de la transmisión. Mientras, Brooks, con un coche inconducible y un motor que dio problemas todo el fin de semana, sólo pudo ser noveno a cinco vueltas del ganador, y no aprovechó el error de Brabham. El accidente del líder, causado por unas ineficientes protecciones de paja, fue el argumento principal para que la Fórmula 1 nunca regresase al parque lisboeta.

Monza esperaba ver a una Ferrari dominante, como en otros circuitos de alta velocidad, pero Moss le arrebató la pole por una décima al Ferrari de Brooks, completando la primera línea Brabham. Brooks salió mejor que nadie, pero ni siquiera logró completar la primera vuelta, por un embrague defectuoso. Pronto Phil Hill atacó a Moss, al que logró pasar definitivamente en la vuelta 5, aunque el británico mantuvo por detrás a Gurney y Allison. Tras ellos iba Brabham, sin poder discutirles la posición.

La carrera parecía de cara para los Ferrari, que cambiaron neumáticos a mitad de carrera, pero en Cooper fueron más listos. Sabedores de su falta de potencia y su mayor ligereza, se arriesgaron a ser más conservadores para no tener que cambiar ruedas. Y funcionó. Phil Hill salió segundo de boxes, y ya no pudo recortar el amplio margen del que disponía Moss, que mantuvo vivas sus opciones al título para la última carrera. Brabham logró superar en boxes a Gurney y Allison, y se subió al podio. Tras la carrera, Ferrari fue duramente criticada por cambiar las ruedas a todos sus pilotos, algo que sólo hicieron ellos, y no dejar al menos a un piloto en pista con ruedas gastadas para intentar presionar a Moss.


Último vuelo con destino al aeródromo de Sebring

Hubo que esperar tres meses para la conclusión del campeonato, que se celebró nada menos que en diciembre, sin BRM ni Aston Martin en pista. El aeródromo de Sebring, en Florida, hogar de las afamadas 12 horas de Sebring, acogía el inaugural Gran Premio de los Estados Unidos en un trazado de 8,3 km compuesto en su mayoría de largas pistas de aterrizaje y despegue unidas por vías de servicio. Graham Hill (Lotus) y Dan Gurney (Ferrari) no cruzaron el Atlántico, al haber sido ya fichados por BRM. Llegados a ésta carrera, Brabham y Moss dependían de si mismos. Al aussie le bastaba con ser segundo, siempre y cuando superase a Moss, y el británico sería campeón si ganaba. Brooks era el tercero en discordia, pero debía ganar y esperar una carambola.

La gran sorpresa fue la aparición de Rodger Ward. Ganador ese año de las 500 millas de Indianápolis y del campeonato USAC (predecesor de la actual IndyCar) en una época en la que se componía de 13 pruebas en óvalo, sólo 6 asfaltados, se plantó con su monoplaza estilo midget especializado en óvalos de tierra, aduciendo que sería más rápido en las curvas por su ligereza, y que "arrasaría" a los "buggieseuropeos". Ward pagaría cara su arrogancia, clasificando último a 43 segundos de Moss y abandonando en la vuelta 20 cuando era penúltimo, y quedó tan impresionado que recomendó a Cooper participar en Indianápolis, sentando las bases de la Invasión Británica de los años 60.


Moss estaba decidido a romper su maldición de subcampeonatos y batió con contundencia a Brabham y Brooks en clasificación. Por la noche, y a pesar de las quejas de Ferrari, Harry Schell, que había sido 11º, fue promocionado al tercer puesto por delante de Brooks, con un tiempo que nadie había registrado. No se supo hasta después de la carrera que, en realidad, Schell, que competía con un Cooper privado por la ausencia de BRM, acortó la pista por un atajo que le hizo ganar seis segundos, aunque en carrera desaparecería pronto. Brabham se puso primero en la salida, pero Moss le pasó poco después. Tras ellos, McLaren, que ganó siete puestos. En esa vuelta, Brooks se despidió de sus opciones al ser golpeado por el Ferrari de Von Trips, perdiendo dos minutos en boxes. En la vuelta 6, la suerte volvió a abandonar a Moss, que rompió la caja de cambios. Con Brooks a un mundo, el título quedó pronto en bandeja para el australiano.

Sin presión alguna, Brabham levantó el pie y permitió a McLaren acercarse, mientras Trintignant se aproximaba a pasos de gigante. En la última vuelta, Brabham se quedó sin gasolina. McLaren, sorprendido, bajó la velocidad y el australiano le indicó con los brazos que siguiera. Trintignant estuvo a punto de batirle en la recta de meta, pero McLaren se impuso por seis décimaspara lograr su primera victoria y serel piloto más joven en ganar un Gran Premio con apenas 22 años, un récord que Fernando Alonso le arrebató en 2003. Brooks amarró el subcampeonato al llegar tercero por delante de Brabham, el nuevo campeón. Aunque no era necesario, el australiano quería acabar a toda costa, estando el quinto (Ireland) a tres vueltas, y empujó su coche cuesta arriba. A pesar de todo, la prueba fue un fiasco comercial, y nunca se volvió a este circuito, aunque Sebring sería el último trazado de Fórmula 1 con un parrilla sin campeones hasta la muerte de Ayrton Senna en 1994.

La revolución de los motores traseros, liderada por una Cooper que obtuvo el título de constructores, por fin había logrado imponerse en el campeonato. Su mayor maniobrabilidad y ligereza, sumado a un competente motor, permitió tumbar a la artesanal Ferrari y empezó a dictar sentencia de muerte hacia los motores delanteros. 'Black Jack' sorprendió a propios y extraños ganando el título en su primer año al máximo nivel y su batalla con Moss fue una refrescante rivalidad deportiva que prometía una segunda parte en 1960. La primera década de existencia de la Fórmula 1 culminó de forma apasionante, pasando página de las tragedias, e iniciando los cambios que modificarían por completo el concepto de un campeonato cuya historia no había hecho más que empezar.

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CLASIFICACIÓN DEL CAMPEONATO DE PILOTOS (excluyendo resultados de las 500 millas de Indianápolis):

Jack BrabhamCooper31
Tony BrooksFerrari / Vanwall27
Stirling MossCooper / BRM25,5
Phil HillFerrari20
Maurice TrintignantCooper19
Bruce McLarenCooper16,5
Dan GurneyFerrari13
Jo BonnierBRM10
-Masten GregoryCooper10
10ºHarry SchellBRM / Cooper5
-Innes IrelandLotus5
12ºOlivier GendebienFerrari3
13ºCliff AllisonFerrari2
-Jean BehraFerrari2

Sin puntos (con, al menos, tres Grandes Premios disputados): Roy Salvadori (Aston Martin / Cooper), Ron Flockhart (BRM), Ian Burgess (Cooper), Wolfgang von Trips (Ferrari / Porsche), Graham Hill (Lotus), Carroll Shelby (Aston Martin) y Fritz d'Orey (Maserati / Tec-Mec)

CLASIFICACIÓN DEL CAMPEONATO DE CONSTRUCTORES:

Cooper-Climax40
Ferrari32
BRM18
Lotus-Climax5
Cooper-Maserati0
Aston Martin0

Fotos: Ferrari / origen desconocido

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