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    GP AustriaVídeo: Austria ’82, la primera de De Angelis y la última de Chapman

    Carlos Flores
    Carlos Flores

    El Gran Premio de Austria de 1982, celebrado en el majestuoso Österreichring, ofreció uno de los finales más emocionantes de siempre. Y dos efemérides de signo contrario: para Elio de Angelis, fue su primera victoria. Para el fundador de Lotus, Colin Chapman, la última.

    Foto: Ford

    La temporada de 1982 fue una de las más convulsas en la historia de la Fórmula 1: triquiñuelas técnicas, descalificaciones, boicots, accidentes mortales, diez ganadores diferentes, una carrera en el aparcamiento de un hotel de Las Vegas… y uno de los desenlaces más apretados de todos los tiempos, en el Gran Premio de Austria.

    El rapidísimo Österreichring era terreno abonado para el dominio de los turbo, y así lo reflejó la parrilla. La encabezaban los Brabham-BMW de Nelson Piquet y Riccardo Patrese y, por detrás, los Renault de Alain Prost y René Arnoux con el único Ferrari de Patrick Tambay entre ellos (la escudería italiana no había sustituido aún a Didier Pironi tras su terrible accidente en Hockenheim).

    Con sus depósitos a medio llenar, los Brabham se escaparon en cabeza, con Patrese por delante de Piquet desde la vuelta 2 y poniendo tierra de por medio. El brasileño fue el primero en pasar por boxes para el primer repostaje de la era moderna y no mucho después lo hizo el italiano, que había acumulado ventaja suficiente para seguir en cabeza. Pero en la vuelta 27, el motor de Patrese cedió y solo 4 giros después fue Piquet el que abandonó con problemas eléctricos.

    Prost heredó el liderato y se encaminaba hacia una cómoda victoria. Pero, a cinco vueltas del final, aparcó su Renault a la salida de la chicane a causa de un fallo en la inyección. De Angelis era el nuevo y sorprendente líder, diez segundos por delante del Williams de Keke Rosberg. El futuro campeón olió sangre y poco a poco fue recortando distancias. Elio comenzó la última vuelta con un margen aparentemente suficiente, pero el último de giro de Keke fue increíble y logró salir de la última curva pegado al alerón del Lotus. Cogió un breve rebufo, se lanzó al interior, siguió ganando terreno… pero no fue suficiente.

    De Angelis cruzó la meta, su brazo en alto para celebrar su primer triunfo, con Rosberg a 50 milésimas de segundo, mientras Colin Chapman y los mecánicos celebraban en la misma pista el regreso a lo más alto de Lotus, que no ganaba una carrera desde el Gran Premio de Holanda de 1978. Para el fundador del mítico equipo, sería la última vez que lanzara al aire su gorra en señal de triunfo, pues fallecería por un ataque al corazón en diciembre de ese mismo año.

    Fotos: Ford