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    GP Alemania[Vídeo] GP de Alemania 1982: la furia de Nelson Piquet

    Carlos Flores
    Carlos Flores

    El Gran Premio de Alemania de 1982 ofreció una imagen nada común: la de un piloto, Nelson Piquet, liándose a golpes con un rival, Eliseo Salazar, después de que este le embistiera mientras intentaba doblarle y verse así apeado del liderato.

    Foto: TV

    La Fórmula 1 es a veces un deporte de contacto… Eso sí, en la pista, donde no son infrecuentes los toques entre ruedas y alerones. Fuera del asfalto, las trifulcas no suelen pasar de intercambios verbales más o menos airados. Pero el Gran Premio de Alemania de 1982 ofreció una escena más propia del pugilismo que del automovilismo deportivo. Sus protagonistas, Nelson Piquet y Eliseo Salazar.

    Lo sucedido supuso un momento hasta cierto punto cómico en el contexto de esa convulsa temporada. El último capitulo había sido el tremendo accidente que, un día antes, había sufrido Didier Pironi en los entrenamientos oficiales y que supuso su adiós al título y a la Fórmula 1. Los Renault de Prost y Arnoux partían en cabeza, pero Piquet no tardó en tomar el liderato y poner tierra de por medio. Brabham-BMW llevaba varias carreras utilizando la estrategia de tomar la salida con medio depósito de combustible y neumáticos blandos, y en la vuelta 18 el campeón en título, cerca ya del repostaje, contaba con ventaja suficiente para que el plan fructificara.

    Foto: TV

    Al salir de la primera chicane, Piquet se aprestaba a doblar al ATS de Salazar. Poco a poco fue alcanzándole y se puso por delante en la aproximación de la chicane previa a la Ostkurve. Pero Salazar, sorprendentemente, no frenó y embistió al Brabham,quedando ambos fuera de carrera. Nelson, furioso, se dirigió hacia el chileno entre aspavientos mientras Eliseo extendía las palmas hacia arriba como diciendo “pero ¿qué he hecho?”. Sin poder contenerse, Piquet le propinó un empujón a dos manos y una combinación de puñetazos izquierda-derecha no exenta de estilo, para rematar con una patada de kárate a la entrepierna que, por suerte para Salazar, no alcanzó su objetivo…

    La sangre no llegó al río. Salazar tomó las de Villadiego circuito abajo por detrás de un Piquet que acabó de desahogarse arrojando los guantes al suelo antes de saltar el guardarraíl y desaparecer entre los árboles para rumiar su decepción. Que se vería algo mitigada más adelante, cuando se le informó de que, de todas formas, su motor no habría aguantado hasta la bandera a cuadros.

    Fotos: TV