Los vídeos que demuestran que ir de la mano de los nuevos tiempos puede llegar a ser una verdadera tragedia en la F1
La era híbrida de la Fórmula 1 comenzó en 2014 y para muchos aquel año algo se rompió para siempre. En 2026, la sensación se agrava y revivir la época de los motores clásicos resulta incluso doloroso.

Ocurre en todos los aspectos de la vida: con el paso de los años las cosas cambian y no siempre lo hacen para bien. En la sociedad actual, la concienciación medioambiental se ha convertido en una preocupación prioritaria y ello ha influido en numerosos ámbitos.
En lo que respecta a la automoción, el coche electrificado se ha convertido en el presente y el futuro, afectando a su vez al mundo de la competición. La Fórmula 1 ha sido, entre los tradicionales, el campeonato que más ha hecho por adaptarse a los tiempos, dando comienzo a la era híbrida en 2014 y profundizando aún más con el nuevo reglamento estrenado este año.
Lo cierto es que el planeta apenas va a notar si la Fórmula 1 utiliza motores híbridos o los tradicionales propulsores de combustión. Aunque, por otro lado, siempre se puede recurrir al argumento de que muchas acciones pequeñas acaban propiciando un gran cambio.
El espectáculo sonoro de la Fórmula 1
Sea como fuere, la Fórmula 1 como espectáculo multisensorial ha llegado a un momento crítico y cabe plantearse si puede ser el comienzo de una grave crisis de identidad o, incluso, de su futura desaparición.
A lo largo de las más de siete décadas de vida que tiene el Campeonato del Mundo de Fórmula 1, los monoplazas han pasado por múltiples fases en las que la fisonomía, las prestaciones y el sonido de los coches han evolucionado de forma increíble.
Quizá su momento álgido llegó a principios del presente siglo, cuando los monstruosos motores V10 y V8 atmosféricos alcanzaron una combinación de fuerza, tecnología y sonido difícilmente comparable. Con el paso de los años, el aficionado se acostumbra al cambio, por impactante que sea, pero cuando vuelve a recordar los viejos tiempos a través de vídeos, se da cuenta de la magnitud de cada uno de esos cambios.
Los vídeos que acompañan este artículo no son más que una ínfima muestra de la Fórmula 1 prehíbrida, la que erizaba la piel de cualquier aficionado presente en el circuito, o incluso fuera de él. Porque aquel sonido, tanto a la hora de subir como a la de bajar marchas, dejaba una huella imborrable en la memoria. Y, también, en los tímpanos si no los protegías adecuadamente.
Eran otros tiempos, claro. Los que demuestran que el progreso no siempre es bueno e, incluso, puede llegar a ser trágico.
