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    Las baterías de estado sólido de Toyota pueden revolucionar el mercado de coches eléctricos

    Las baterías de estado sólido de Toyota pueden revolucionar el mercado de coches eléctricos
    Empaquetado de baterías de electrolitos líquidos y sólidosToyota
    Javier Costas
    Javier Costas6 min. lectura

    Los Juegos Olímpios de Tokio de 2020 iban a ser el escaparate para que Toyota enseñase al mundo un prototipo con baterías de estado sólido. El desvelo se ha aplazado al año que viene. Será un paso adelante muy significativo para popularizar los coches eléctricos.

    En un futuro muy cercano nos habremos olvidado de que los coches eléctricos son caros, tienen poca autonomía, tardan en recargar y hasta pueden incendiarse espontáneamente. Esos tópicos quedarán muy atrás con la tecnología de baterías de estado sólido, actualmente en desarrollo.

    Esta tecnología permitirá más densidad energética (más kWh a igualdad de volumen o masa), recargas mucho más rápidas -y hasta el tope, no al 80%-, mucha más vida útil e incluso una mayor seguridad de cara a incendios. El fabricante que lleva la delantera en este campo es Toyota.

    El gigante japonés trabaja con Panasonic y diversas empresas que suministrarían las materias primas para tener lista esta tecnología a nivel comercial en 2025 en pequeñas series. Se espera que el año que viene veamos un prototipo funcional, ha informado Nikkei. A nivel de patentes, Toyota supera el millar.

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    Toyota está preparando una nueva generación de vehículos eléctricos en múltiples segmentos, al estilo de la familia ID de Volkswagen, que irá reemplazando los modelos que funcionan con gasolina o que ya se han hibridado. A largo plazo (2050), Toyota aspira a ser un fabricante neutro en carbono.

    Múltiples voces en la industria afirman que las baterías de estado sólido pondrán el mercado patas arriba, o en inglés, que queda más fino, serán «game changer». Supondrá una revolución en el sector del automóvil y el pistoletazo de salida hacia la masificación de los coches eléctricos.

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    En otras palabras, los argumentos para renegar de los coches impulsados con baterías irán reduciéndose más y más, y con unos precios iguales o inferiores a las alternativas de combustión interna, el resto del trabajo está en gran parte hecho. La diferencia a nivel químico de las baterías de electrolitos líquidos a sólidos es importante.

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    Según Nikkei, la industria japonesa se prepara para producir cantidades suficientes de baterías de estado sólido para los prototipos que van a despejar el terreno para versiones de producción. Estos prototipos recorrerán cientos de miles de kilómetros, por lo menos. A la calle llegará una tecnología muy probada -como casi siempre ocurre-.

    Otros fabricantes de gran peso, como Volkswagen, espera disponer de baterías de estado sólido alrededor de 2025, pero a través de una joint-venture con una empresa estadounidense. Nissan tardará un poco más, 2028, ya que está haciendo el desarrollo por su cuenta. A diferencia del hidrógeno, en este capítulo no se han tejido grandes alianzas.

    El Gobierno de Japón está planteándose subvencionar el desarrollo con parte de un fondo de descarbonización de dos billones -con B- de yenes, un par de decenas de miles de millones de euros al cambio. Los japoneses no quieren que los chinos les tomen la delantera en este campo, pues como nación energéticamente dependiente, quiere eso, ser más independiente.

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    Las esperanzas puestas en las baterías de estado sólido son muy fuertes. Imaginemos poder recorrer distancias parecidas a las que hace un coche de gasolina solo a baterías, realizar una parada de unos 10 minutos, y salir de la electrolinera con el 100% de carga. Y a lo largo de 30 años las baterías mantendrían el 90% de su capacidad original.

    Y no podemos decir que muchos fabricantes estén pensando en hacer coches que duren 30 años, precisamente. Fabricar esas baterías no es nada fácil, prácticamente se hacen en un laboratorio en condiciones ideales, no en plantas en serie al uso. Por otro lado, como siguen dependiendo del litio, asegurarse la materia prima es una cuestión estratégica.

    De acuerdo a Auto Motor und Sport, que ha hurgado en la oficina de patentes de Estados Unidos, el primer modelo con baterías de estado sólido podría llamarse BZ3 y ser un SUV. El mismo modelo podría aparecer un poco antes con baterías de ión-litio de electrolito líquido, como tecnología de transición.

    Fuente: Nikkei