Tras pasar la primera ITV con mi Tesla noté que algo no iba bien: esto es lo que nadie te cuenta

Acabo de pasar la primera ITV de mi Tesla Model 3 LR Dual Motor y he salido con dos luces de aviso encendidas en la pantalla. No había suspendido, pero el coche me avisaba de que algo no iba bien. Esto es lo que me ha pasado y lo que deberías saber antes de ir tú.

Tras pasar la primera ITV con mi Tesla noté que algo no iba bien: esto es lo que nadie te cuenta
La estación de ITV y los avisos que aparecieron en la pantalla del Model 3 al terminar la inspección.

Publicado: 14/03/2026 17:00

11 min. lectura

Cuando llevas un coche eléctrico a la ITV por primera vez, lo haces con la tranquilidad de saber que hay pruebas que directamente no se hacen. Sin emisiones que medir, sin niveles de ruido del escape que comprobar, la inspección es algo más corta y, en teoría, más sencilla que la de un coche de combustión. Lo que nadie te advierte es que el propio coche puede desactivar algunos sistemas de forma automática al detectar maniobras inusuales durante la inspección, como mantener el punto muerto, y que esos sistemas no siempre se reactivan solos al salir.

Eso fue exactamente lo que me pasó. Al terminar la inspección y arrancar el Model 3, dos iconos de aviso aparecieron en la pantalla: la regeneración estaba desactivada y el control de estabilidad también. El coche me avisaba, además, de que era una situación temporal y que podría resolverse tras la primera frenada. En mi caso no fue así. Tuve que detenerme, apagar el coche completamente y volver a ponerlo en marcha para que ambos sistemas se reactivaran y las alarmas desaparecieran. Si no lo hubiera sabido, habría vuelto al taller innecesariamente o, peor, habría conducido sin ser consciente de que el coche no se comportaba con normalidad.

Hubo otra pequeña sorpresa antes incluso de empezar la inspección: encontrar el número de bastidor grabado en el chasis. En la mayoría de los coches está visible en el salpicadero o en el marco de la puerta, pero en el Tesla Model 3 está ubicado bajo el asiento del copiloto. Al técnico y a mí nos costó un rato dar con él. Es un detalle menor pero que conviene saber de antemano para no perder tiempo.

Pero esta no fue la única sorpresa de la visita. El técnico que revisó los frenos me preguntó directamente si había cambiado las pastillas recientemente. No lo había hecho. La razón de su extrañeza es que las pastillas de mi Model 3 presentaban un desgaste mínimo para un coche de 4 años y casi 100.000 kilómetros. Y tiene una explicación muy sencilla que cualquier propietario de eléctrico debería conocer.

Qué le pasa a tu Tesla en la ITV y por qué salen esas luces

La ITV necesita realizar pruebas de frenado, de dirección y de suspensión que implican maniobras concretas con el vehículo. Para ejecutar algunas de ellas correctamente, los sistemas de asistencia a la conducción deben estar desactivados. Esto incluye el control de estabilidad (ESC) y, en el caso de los Tesla, también el sistema de frenada regenerativa, que interfiere con las mediciones de frenado convencional.

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El problema es que Tesla, a diferencia de otros fabricantes, no siempre reactiva estos sistemas de forma automática e inmediata al terminar la inspección. El software del coche detecta que ha habido una intervención externa y muestra los avisos hasta que el conductor realiza una conducción normal que permita al sistema verificar que todo funciona correctamente. Es un proceso de autocomprobación, no un fallo real del vehículo.

Lo que hay que hacer en ese caso es exactamente lo que hice yo: salir del recinto de la ITV, circular con normalidad a velocidad de ciudad, realizar algunas frenadas suaves y esperar a que el sistema se recalibre solo. En mi caso no fue suficiente con reanudar la marcha. Tuve que detenerme completamente, apagar el coche y volver a ponerlo en marcha para que todos los sistemas se reactivaran y las alertas desaparecieran. Si tras hacer esto las luces siguen encendidas, entonces sí conviene contactar con el servicio técnico de Tesla.

Por qué el técnico de la ITV se sorprendió con mis pastillas de freno

Este es el detalle que más me gustó de toda la experiencia, porque ilustra perfectamente una de las grandes ventajas del coche eléctrico que los conductores de combustión no siempre comprenden.

Los Tesla y la mayoría de coches eléctricos utilizan frenada regenerativa, un sistema que convierte la energía cinética del vehículo en energía eléctrica cuando levantas el pie del acelerador, devolviendo parte de esa energía a la batería. El resultado es que el coche desacelera de forma notable sin que el conductor toque el pedal de freno. En la práctica, con la regeneración configurada al máximo, puedes conducir casi exclusivamente con un solo pedal: aceleras con el acelerador y frenas levantando el pie.

Esto tiene una consecuencia directa en las pastillas de freno: apenas se usan. Solo entran en juego en frenadas de emergencia o para detener completamente el coche desde velocidades muy bajas. El resultado es que unas pastillas que en un coche de combustión estarían muy desgastadas después de varios años, en un Tesla con regeneración máxima pueden durar el doble o el triple. Es algo perfectamente normal, pero un técnico de ITV acostumbrado a revisar coches de combustión puede interpretarlo como una anomalía o incluso sospechar que algo no funciona bien en el sistema de frenos.

Qué debes saber antes de llevar tu eléctrico a la ITV: la guía práctica

Para que no te pase lo mismo que a mí sin saber qué está pasando, aquí tienes los puntos clave que conviene tener en cuenta antes y después de la inspección:

Antes de ir:

  • Lleva la documentación necesaria: ficha técnica y permiso de circulación. Igual que cualquier otro vehículo.
  • No es necesario llevar el coche con la batería llena, pero conviene no ir con menos del 20% por si la inspección requiere varias maniobras.
  • Atención al número de bastidor: en el Tesla Model 3, el número de bastidor grabado en el chasis está ubicado bajo el asiento del copiloto. No es la ubicación habitual en otros coches y puede costar encontrarlo. Conviene saberlo de antemano para no perder tiempo durante la inspección.

Lo que no se revisa en tu eléctrico:

  • Prueba de emisiones: no aplica, no hay escape.
  • Prueba de ruido del motor: tampoco aplica.
  • Aceite, filtros, correas de distribución: no existen en un eléctrico puro.

Lo que sí se revisa:

  • Frenos: disco y pastillas. El desgaste mínimo de las pastillas es normal en un eléctrico y no es un defecto.
  • Neumáticos: profundidad mínima de 1,6 mm y estado general de la goma.
  • Iluminación: todos los pilotos, faros, intermitentes y luces de freno.
  • Suspensión y dirección: igual que en cualquier coche.
  • Sistema eléctrico: integridad del cableado de alta tensión visible y estado de la toma de carga.
  • Batería: revisión visual del estado general, aunque por ahora no se realizan pruebas de capacidad real.

Los avisos que pueden aparecer en pantalla al salir:

En mi caso, la pantalla del Model 3 mostraba estas alertas al terminar la inspección:

  • DI_a246. Retención automática de vehículo desactivada
  • APP_w009. Frenado de emergencia automático no disponible
  • DI_a222. Control de estabilidad desactivado
  • DI_a223. Control de tracción desactivado
  • DI_a024. Mantenga posición N para punto muerto

Todos estos avisos son consecuencia directa de las pruebas realizadas durante la ITV y desaparecen solos una vez el coche se reinicia.

Los códigos de error que mostró el Tesla Model 3 tras la ITV: control de estabilidad, tracción y frenado desactivados.

Después de la ITV:

  • Si aparecen luces de aviso relacionadas con la regeneración, el control de estabilidad o el control de tracción, no entres en pánico. Es completamente normal en Tesla tras la inspección.
  • El primer paso es conducir con normalidad y hacer alguna frenada suave. Si las alertas no desaparecen, detente, apaga el coche completamente y vuelve a ponerlo en marcha. En mi caso fue necesario este segundo paso para que todo volviera a la normalidad.
  • Si tras el reinicio las luces siguen encendidas, contacta con el servicio técnico de Tesla.

La ITV de un coche eléctrico es, en general, una experiencia más sencilla y rápida que la de un coche de combustión. Menos pruebas, menos elementos que revisar, menos probabilidades de llevarte una sorpresa desagradable. Pero tiene sus particularidades, y conocerlas de antemano marca la diferencia entre salir tranquilo o salir con dos luces encendidas sin saber qué ha pasado. Como me pasó a mí esta mañana.

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