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    Las grandes ciudades de China relajan las restricciones a la compra de coches nuevos

    Tráfico rodado en la ciudad china de Guangzhou.

    En numerosas urbes del gigante asiático existen limitaciones a las ventas de coches nuevos, una forma de tratar de poner coto al creciente parque automovilístico y, en definitiva, evitar que el tráfico rodado de las grandes ciudades chinas pueda colapsar. Sin embargo, el Gobierno de China ha decidido relajar estas restricciones a la compra de coches nuevos en dos de sus megalópolis.

    Dos de las principales ciudades de China han relajado, a petición del gobierno central, las restricciones a la compra de coches nuevos. Guangzhou y Shenzen se han convertido en las dos primeras grandes urbes del país asiático en reducir los límites anuales de ventas de coches nuevos. Una medida que espera poner coto a la debilidad que está presentando la industria automotriz china.

    Para este año 2019 y 2020 en Guangzhou se elevará el límite anual de ventas de 100.000 a 160.000 unidades, mientras que en Shenzhen se pasará de 80.000 a 120.000 vehículos. Ambas ciudades se encuentran en el sur de China, más concretamente en la provincia de Guangdong, y cada una de ellas cuenta con más de 10 millones de habitantes. Unas verdaderas megalópolis en donde el tráfico rodado se ha convertido en un caos y en donde se decidió poner coto a la compra de coches nuevos para evitar que el parque automovilístico creciera sin control.

    Tráfico en la ciudad de Shenzhen, China

    Tráfico en la ciudad de Shenzhen, está situada en la costa sur de la provincia de Cantón.

    Teniendo en cuenta que se trata de una medida que llega desde el gobierno central, es previsible que otras grandes urbes del gigante asiático. Pekín, consciente de los síntomas de debilidad que ha comenzado a mostrar la industria automotriz, publicó el pasado mes de enero una serie de directrices que instaban a las ciudades a «mejorar» las medidas que limitan las ventas de vehículos nuevos.

    Además de Guangzhou y Shenzhen, al menos otras diez grandes ciudades chinas, incluidas Pekín y Shanghái, han impuesto cuotas anuales en la última década sobre la ventas de coches con el objetivo de aliviar la congestión del tráfico local y también mitigar la contaminación que emana de los escapes de los vehículos de combustión. En estas urbes también se ha venido incentivando desde hace tiempo la movilidad eléctrica.

    Durante el pasado año 2018 las ventas de coches en China contabilizaron 23.7 millones de unidades, lo que supuso un retroceso del 4,1% con respecto al ejercicio anterior. Ha sido el primer año en casi tres décadas que las ventas de automóviles nuevos en el país asiático registran una caída. Y en lo que llevamos de 2019, las matriculaciones acumulan hasta abril un descenso del 15% con solo 6.8 millones de coches vendidos.

    Fuente: autonews