Ni pantallas ni menús interminables: el coche «analógico» gana adeptos en el mercado de ocasión
Ni pantallas táctiles ni menús interminables. El coche «analógico» gana adeptos en el mercado de segunda mano. La tendencia por los «youngtimer» crece en toda Europa. Automóviles de finales de los 90 y principios de los 2000 son muy buscados por ofrecer una experiencia de conducción auténtica.

Nos guste más o menos vivimos en la era del «coche conectado». Los automóviles nuevos que salen de fábrica y llegan a nuestros concesionarios están equipados con avanzados sistemas de info-entretenimiento que permiten acceder a multitud de servicios digitales en línea. Puestos de conducción digitales, enormes pantallas táctiles, Head-Up Display de realidad aumentada... El habitáculo de los automóviles ha cambiado, y mucho, en la última década. Sin embargo, en el mercado de segunda mano crece una tendencia totalmente contraria.
Ni pantallas táctiles, ni menús interminables y mucho menos conectividad a bordo. El denominado «coche analógico» gana popularidad en el mercado de automóviles de segunda mano. La tendencia por los «youngtimer» ya tiene un impacto directo sobre los compradores de coches de ocasión. Un número creciente de conductores busca una experiencia de conducción auténtica y rechaza lo digital.

Conducción auténtica y sensaciones puras: los coches «analógicos» ganan popularidad
Existe un movimiento creciente en el mercado de los automóviles de ocasión por los denominados «youngtimers». Así son conocidos los coches de segunda mano que antes de llegar a cumplir los 30 años de edad y ser catalogados como clásicos, han dejado de depreciarse y su valor comienza a crecer. Pero más allá de esta tendencia, en el que la inversión y retorno económico tiene un componente importante, hay una cuestión que los «youngtimers» dejan al descubierto. Y es el creciente interés por lo analógico.
Cada vez más conductores rechazan lo digital para abrazar lo analógico. En el punto de mira se encuentran vehículos de finales de los 90 y principios de los 2000, una época en la que la digitalización no había tomado el control de los habitáculos y en el que el verdadero atractivo de estos automóviles, especialmente aquellos de corte deportivo, estaba centrado en la experiencia de conducción auténtica. En nuestra sección de coches de segunda mano podrás encontrar miles de automóviles de dicha época.
Ausencia de sistemas de asistencia a la conducción intrusivos, pocos filtros electrónicos, ausencia de ayudas artificiales… El protagonista era el sonido real del motor y disfrutar de las sensaciones puras que transmite el automóvil durante la conducción. A todo ello debemos sumar el componente de la nostalgia. Una época pasada que difícilmente volverá a los coches nuevos. El mercado de ocasión es el último reducto para disfrutar de automóviles analógicos.

Coches más simples y un coste de propiedad predecible, la ventaja de lo analógico frente a lo digital
Los compradores de este tipo de automóviles de segunda mano también se benefician de una ventaja frente a los nuevos vehículos digitales y conectados que podemos encontrar en los concesionarios. Al tratarse de coches más simples, tienen un coste de propiedad predecible.
Expertos de OcasionPlus hacen especial hincapié en que la ausencia de instrumentación digital o grandes pantallas táctiles evita elevadas facturas de reparación en caso de avería: «Estamos detectando un perfil de comprador en pleno auge que busca huir de la saturación digital. Los vehículos de finales de los 90 y principios de los 2000 nos atraen por su simplicidad mecánica. En el taller vemos cómo una avería en un cuadro digital o en un módulo de sensores ADAS de última generación puede disparar la factura de reparación, mientras que un modelo analógico bien mantenido y certificado ofrece un coste de propiedad predecible, una alta fiabilidad y una reparación, quizá, más rápida».
Por último, y no por ello menos importante, está el factor del «anonimato». Los automóviles más modernos recaban miles de datos, algo que no gusta a los conductores que se preocupan por su información personal. Lógicamente este problema no existe en un automóvil que no está conectado a la red.
