BMW sabe por qué sus coches tienen cada vez menos botones y la respuesta tiene menos de 45 años
BMW tiene una explicación para la desaparición progresiva de los botones físicos: los conductores menores de 45 años. La marca sostiene que este público adopta antes la voz y las pantallas táctiles, aunque el argumento de la multitarea abre un debate incómodo al volante.

BMW ha encontrado una explicación para uno de los cambios más discutidos en los interiores de sus últimos coches: la desaparición progresiva de los botones físicos. Según Vikram Pawah, CEO de BMW Group Australia, detrás de esta transformación está en buena medida la forma en la que los clientes más jóvenes se relacionan con la tecnología.
Pawah sitúa el corte generacional alrededor de los 45 años. Su argumento es que quienes están por debajo de esa edad adoptan con mayor rapidez los controles por voz y las interfaces táctiles, quieren ejecutar las funciones con rapidez y están acostumbrados a realizar varias tareas a la vez. Es un camino que BMW ya había empezado a marcar cuando enseñó su nuevo iDrive Panoramic y dejó claro que buena parte de los botones tradicionales iban a desaparecer.
El iX3 enseña hacia dónde va BMW
El nuevo BMW iX3 es uno de los ejemplos más claros. Prácticamente todas las funciones principales pasan por la pantalla central o por controles digitales, incluida la climatización, aunque siguen existiendo algunos mandos en la consola y las puertas.
BMW tampoco ha eliminado por completo cualquier superficie física. En el Panoramic iDrive mantiene botones hápticos en el volante, con relieve e iluminación para facilitar su localización. La apuesta, por tanto, no consiste en borrar absolutamente cualquier tecla, sino en reducir de forma importante la cantidad de controles independientes.
La filosofía quedó todavía más clara cuando BMW presentó definitivamente el Panoramic iDrive con un habitáculo construido alrededor de pantallas, información panorámica y controles digitales. Este nuevo lenguaje interior irá extendiéndose progresivamente por la gama y no quedará reservado exclusivamente a los eléctricos.

La explicación generacional tiene lógica, pero la multitarea genera dudas
La parte más llamativa de la explicación de Pawah llega cuando habla de la multitarea. El directivo señala que los clientes jóvenes están acostumbrados a hacer varias cosas a la vez y que BMW debe tenerlo en cuenta al diseñar sus sistemas.
El argumento resulta más delicado cuando se traslada al automóvil. Manejar una función en un teléfono mientras se hace otra cosa no plantea el mismo escenario que buscar una función mientras se conduce. La ergonomía y la facilidad para encontrar un control sin distraerse adquieren aquí una importancia mucho mayor.
Y el debate no es únicamente teórico. En nuestra prueba del BMW X3 híbrido enchufable ya hemos comprobado cómo la digitalización puede cobrarse cierto peaje en ergonomía: el clásico mando iDrive todavía sobrevive, pero muchas funciones han terminado dentro de menús de la pantalla y requieren un periodo de adaptación.

BMW cree que el coche debe evolucionar como el resto de la tecnología
Pawah sostiene que el automóvil no es un elemento aislado y que debe evolucionar al mismo tiempo que cambia la relación de la sociedad con la tecnología. Si los clientes utilizan cada vez más la voz y las pantallas en su vida cotidiana, BMW considera lógico trasladar esa forma de interacción al coche.
La cuestión está en encontrar el equilibrio. El control por voz puede evitar tener que buscar determinadas funciones dentro de un menú y una interfaz bien diseñada puede simplificar algunas tareas, pero un mando físico conserva una ventaja difícil de replicar: puede localizarse y accionarse por tacto.
BMW ha elegido claramente hacia qué lado quiere avanzar. Sus nuevos interiores tendrán menos botones, más funciones digitales y una presencia creciente de los comandos por voz. Y ahora conocemos también uno de los argumentos que utiliza para justificarlo: buena parte de los compradores menores de 45 años ya interactúan así con la tecnología que utilizan fuera del coche.
