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    La consultora EY predice a nivel mundial más compras de coches por la pandemia de COVID-19

    Comparativa de autobús respecto a vehículos privados para mover a la misma gente

    Una de las múltiples consecuencias de la pandemia de coronavirus es un resurgimiento del vehículo privado como forma de movilidad, en contra de las tendencias de menor propiedad y más pago del uso que se estilaban antes. O eso dice la consultora EY.

    Pese al impacto económico, social y humano que ha tenido la pandemia de COVID-19 en todo el mundo, hay quien ve brotes verdes. Es el caso de la consultora EY Global, que predice un aumento de compras de coches a nivel mundial por parte de gente que nunca ha tenido coche o que ya tiene uno, y será más acusado en los adultos de 24 a 39 años.

    La generación Y o «millenial» será la que liderará este aumento de compras cuando las condiciones lo permitan. EY Global ha realizado 3.300 encuestas a consumidores de nueve países entre los que no está el nuestro: Alemania, China, Corea del Sur, Estados Unidos, la India, Italia, Reino Unido, Singapur y Suecia. La encuesta se hizo en agosto, en el inicio de la segunda ola.

    Casi la tercera parte (31%) de los encuestados que no tienen coche planean comprar uno en los próximos seis meses, y de esa parte, casi la mitad (45%) están en ese grupo de edad de 24 a 39 años, liderando la tendencia. La pandemia de COVID-19 ha sido una de las principales razones.

    Antes de que el coronavirus entrase en nuestras vidas se hablaba mucho del potencial de los coches compartidos y de cómo eso cambiaría el paradigma de mantener un coche con todos sus gastos asociados. En cambio, un coche compartido se paga solo cuando se usa, no siendo una carga el resto del tiempo. Y otras alternativas ganaban tracción, como los VTC y aplicaciones móviles asociadas.

    En el mundo pos-pandémico los que sí tienen coche declaran mayoritariamente (78%) que utilizarán más a menudo su coche, y nuevamente lidera el grupo de edad mencionado antes, el 52% de ese segmento. La quinta parte de los que tienen coche dicen que se comprarán otro.

    Eso implica que se hará menor uso del transporte público

    La encuesta también puso de relieve la caída del uso del transporte público respecto a niveles pre-pandémicos, un 69% menos de uso para ir a trabajar, un 61% menos para ocio y un 53% menos para desplazamientos sociales. Ha aumentado la percepción de riesgo o insalubridad del transporte colectivo, lo cual tiene un mínimo de base: espacios cerrados, mal ventilados (excepción, aviones), sin distancia de seguridad posible.

    En los últimos años surgen todo tipo de iniciativas para mejorar la movilidad. Algunas de ellas ya se han estrellado por falta de viabilidad, es el caso de Chariot, una empresa emergente que se cobijó bajo el paraguas de Ford

    El año pasado se hacía mucho hincapié por parte de distintos sectores en las ventajas del transporte público en lo relativo a contaminación atmosférica, espacio de aparcamiento, fluidez del tráfico, ecología, coste/beneficio, etc. El COVID-19 ha cambiado todo eso.

    Para los fabricantes de vehículos son buenas noticias, ya que puede haber un incremento de ventas con el que antes no se contaba, ya que, una vez más, el transporte privado ha ganado adeptos. Ha ocurrido en otros momentos de la historia, y esta vez sin que la propia industria del automóvil presione ni haga de las suyas.

    De los encuestados sin coche, el 71% buscará un modelo de motor convencional (gasolina o diésel), el 23% se fijará en un híbrido y solo un 6% está pensando en un eléctrico. Estos porcentajes también son relativamente sorprendentes respecto a los niveles del año pasado en tendencias de compra.

    Ni los taxistas ni los conductores de vehículos de alquiler (VTC) se han recuperado a nivel laboral por el impacto de la pandemia en el turismo y la actividad en general

    Estos datos, por otra parte, no tienen una equivalencia directa a las particularidades de nuestro país. Es precisamente este segmento de población, el de adultos de 24 a 39 años, de los más afectados por la pandemia a nivel laboral. Eso implica un impacto en sus ingresos y, por tanto, en sus intenciones de compra.

    Pero aquellos que no puedan comprarse un coche nuevo acabarán encontrando lo que necesitan o puedan permitirse en el mercado de usados. Eso va a cronificar uno de los problemas del parque móvil español, su edad media, ya que se estirará la vida útil de modelos que superan de largo los 10 años.

    Los gestores de la cosa pública tendrán que asumir un retroceso en todos esos movimientos que parecían tan claros: más coches y menor uso del transporte público. ¿Acabarán esos fenómenos compensados por el auge del teletrabajo? ¿Es un efecto a corto plazo antes de lograr la inmunidad con las vacunas? ¿Volveremos al mundo tal y como era en 2019?

    Fuente: EY Global