Cinco radares nuevos, pero solo tres aparatos: el truco de la DGT para contar sus propios controles
La Dirección General de Tráfico ha puesto en marcha una nueva campaña de vigilancia de la velocidad coincidiendo con la semana de mayor tráfico del verano. La novedad: son cinco los puntos de control que se estrenan, aunque solo se han instalado tres aparatos.

Cada verano, cuando las carreteras españolas concentran el mayor volumen de desplazamientos del año, la DGT responde con el mismo gesto: más agentes, más controles y, cada vez con más frecuencia, más radares. Esta semana no ha sido distinta.
Coincidiendo con uno de los periodos de mayor intensidad circulatoria del verano, la DGT ha puesto en marcha una campaña especial de vigilancia de la velocidad que se prolongará hasta el domingo 9 de agosto. La iniciativa se enmarca en un operativo europeo coordinado por RoadPol y se desarrolla de forma simultánea en todos los países adheridos a la asociación.
Pero el dato de la semana no es tanto la campaña en sí como su acompañamiento: la DGT ha anunciado la entrada en funcionamiento de cinco nuevos puntos de control de velocidad. La cifra esconde un matiz que merece la pena no pasar por alto: esos cinco puntos corresponden, en realidad, a solo tres aparatos físicos.

Cinco puntos de control, pero solo tres radares
Los nuevos dispositivos se reparten entre Soria, Segovia y Albacete. En Soria se ha instalado un radar fijo, en el punto kilométrico 7,020 de la carretera CL-101, en sentido decreciente. En Segovia y Albacete, en cambio, la DGT ha optado por radares de tramo bidireccionales, situados en la N-110 y en la CM-412 respectivamente.
La clave está en esa palabra, bidireccionales: al vigilar la velocidad en ambos sentidos de circulación, cada uno de estos radares se contabiliza como dos puntos de control distintos. De ahí que tres aparatos den como resultado cinco puntos oficiales, un detalle contable que la propia DGT recoge en su comunicado, pero que rara vez se destaca.
Los nuevos radares no son un hecho aislado: forman parte de un plan más amplio del organismo para instalar 122 nuevos puntos de control de velocidad en las carreteras españolas, cuya ejecución arrancó en 2025 y continuará durante todo 2026.
Un mes de margen antes de la primera multa
Quien circule por encima del límite en alguno de estos tres nuevos radares no recibirá, de momento, una sanción económica. La DGT aplica un periodo de un mes desde la puesta en marcha de cada dispositivo, durante el cual solo se envían avisos informativos. Transcurrido ese plazo, los excesos de velocidad detectados sí se traducirán en multa.
Es la misma fórmula que dicho organismo ha aplicado en anteriores despliegues de radares y que busca dar a conocer la ubicación del control antes de empezar a sancionar.
Pero conviene no confundir ese margen con impunidad: los radares ya están midiendo desde el mismo momento de su entrada en funcionamiento, y el aviso llegará igualmente al conductor, aunque sin coste.
Por qué la velocidad sigue siendo la prioridad de la DGT
La campaña especial que acompaña a estos nuevos radares se prolongará hasta el 9 de agosto y contará con la participación de la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil, además de las policías autonómicas y locales que se sumen al operativo.
La vigilancia se reforzará en carreteras convencionales, autopistas, autovías y vías urbanas, con especial atención a los tramos de mayor siniestralidad.
La DGT justifica que la velocidad concentre buena parte de sus recursos con estadísticas: según sus últimos datos, la velocidad inadecuada o excesiva estuvo presente en 307 siniestros mortales registrados en 2024, más del 22 % del total de accidentes con víctimas mortales de ese año.
Dicho de otro modo: algo más de uno de cada cinco fallecidos en las carreteras españolas perdió la vida en un siniestro en el que la velocidad fue un factor determinante.
