«El incendio lo provocó un coche eléctrico»

Si has entrado en redes sociales en los últimos años, o en determinados medios de comunicación, habrás leído esas palabras más o menos textuales. Pero casi nunca fue así, primero vino la desinformación y lo que vino después casi que dio igual.

«El incendio lo provocó un coche eléctrico»
Último presunto coche eléctrico implicado en un incendio - Twitter/X

Publicado: 09/08/2026 14:00

15 min. lectura

En el momento en que escribo estas palabras, han ardido 194.122 hectáreas de zona forestal de acuerdo al Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (Miteco), un aumento del 500% respecto al año pasado, o seis veces más (33.360 Ha). El último del que he tenido conocimiento ha sido en Segovia, cerca de San Rafael y El Espinar. Empezó por un coche ardiendo en el arcén. Este incendio no se cuenta en la cifra previa.

El mayor incendio forestal registrado en la España moderna, entre Ávila y Madrid en julio de 2026, tuvo un importante foco cerca de San Martín de Valdeiglesias. No sé si quien esparció el bulo primero fue Telemadrid o una cuenta de Twitter/X, me da exactamente igual. Pasaron unos días hasta que alguien pudo leer nítidamente la matrícula, correspondiente a un Citroën C3 de gasolina, y de matriculación reciente. El daño ya estaba hecho.

Muchos advertimos con las imágenes iniciales del incendio de ese coche que las llamas salían del capó, no de los bajos, y que en otro plano se intuía el tubo de escape. Daba igual, cierto público ya tenían su informe forense terminado, mientras los bomberos seguían peleándose con las llamas. Nos podemos ahorrar los sueldos de los inspectores, estamos rodeados de hexpertos que igual saben de violencia de género, volcanes, virus o vehículos eléctricos.

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¡Vaya! Resultó que el coche que estaba on fire en San Martín de Valdeiglesias era de gasolina... No bastaba con que ese modelo también se fabrique como eléctrico, había que comprobarlo...

Si se propaga que un incendio ha sido provocado o iniciado por un eléctrico, lo más fácil es que sea al revés

Vuelvo al incendio de Segovia de las últimas horas. No falla, otra víctima de las reformas del sistema educativo gritó a los cuatro vientos que era un coche eléctrico el que había empezado el incendio, obviando que era un Range Rover con unos años encima, y que mantenía sus tubos de escape y motor de combustión. Nuevamente, el daño ya está hecho, el bulo siempre corre más rápido que la rectificación.

En estas situaciones, tenemos que hablar de bulos porque así lo recoge el DRAE, un bulo es una noticia falsa que se propaga con un fin determinado, es decir, hay intención. Según el principio de Hanlon, nunca debemos atribuir a la maldad lo que se explica adecuadamente por la estupidez. Yo creo que es una mezcla de ambas, una legión de ignorantes con un importante sesgo, y gente malintencionada que lo hace por convicción, por disfrute o incluso a cambio de bizums.

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Servidor respeta profundamente el trabajo de los bomberos y de todos aquellos que se juegan el tipo para proteger a las personas y a las propiedades -y eso incluye a los bosques-, y por ello, nunca he pretendido atribuirme sus funciones. Una de esas funciones es establecer dónde se inicia un fuego, por qué, de qué forma se ha acelerado su expansión, qué otros factores han podido intervenir, etc. Otras personas se pasan eso por la tapa del cárter, los pirómanos de la desinformación por «bulerías».

Hay motivos para mantener la esperanza. Gracias a la cantidad de información que nos brinda Internet, tenemos acceso a la OSINT, es decir, Inteligencia de Fuentes Abiertas. Se pueden desmentir informaciones de todo tipo, incluyendo las oficiales, mediante el contraste con geolocalización, fotos y vídeos, información también oficial pero sin maquillar... Y pongo como ejemplo el hilo superior.

Si tiráis del hilo, veréis una secuencia preocupante de vehículos de combustión ardiendo solo en el mes de julio, tanto en zona forestal como 100% urbana, y es que la verdad factual es la siguiente: si ves un vehículo ardiendo, lo más probable es que sea de combustión interna (porque de combustión externa está totalmente claro que lo es). Rara vez será eléctrico puro, es decir, sin motor de combustión alguno.

Han corrido ríos de tinta impresa y digital sobre el peligro que suponen los coches eléctricos cuando se incendian. Cierto es que las baterías acumulan una enorme cantidad de energía y que, cuando esta se libera violentamente, se trata de incendios de difícil extinción y muy aparatosos porque la propia batería es el combustible. Ojo, no cualquier batería, las de determinadas características químicas. Por ejemplo, las químicas de litio ferrofosfato (LFP) difícilmente arden si no lo hace el coche entero.

«Las opiniones son respetables, pero los hechos son sagrados»

Al igual que las máquinas en «The Matrix» se consideraban como la única solución a la plaga que suponían los humanos, la información contrastada es el mejor remedio contra los bulos y la desinformación -sea intencional o no. Hace solo unos días, hablamos de ello en este medio. Por cada vehículo eléctrico que arde, arden muchos más de combustión, lo cual incluye a los híbridos, que por otra parte tienen más propensión al incendio que los térmicos puros.

Da igual si analizamos los datos de forma relativa (igualando número de unidades) o de forma absoluta (hay menos eléctricos en el parque móvil). En base a esto, la primera conclusión precipitada que deberíamos sacar al ver un vehículo ardiendo es, nuevamente, que es de combustión interna, y lo mismo respecto a motos, autobuses, camiones o triciclos.

Es más fácil que un tubo de escape que está ardiendo toque vegetación seca, provocando un incendio, que una batería de coche eléctrico arda solita. Esto último hay que explicarlo. Las baterías arden básicamente por un evento de fuga térmica, una reacción química indeseada, por un defecto de diseño o el sobrecalentamiento de alguna de sus celdas más allá de un margen de seguridad. También puede ser por una deformación mecánica, como un golpe fuerte en los bajos o colisiones que doblan el habitáculo, ya que suelen ubicarse debajo del mismo -la zona más protegida de un coche.

En el vano de un coche de combustión interna hay muchos materiales que pueden salir ardiendo si reciben más calor de la cuenta, como plásticos y gomas. Lo que menos vamos a ver es metal

En cambio, en un vehículo de combustión pueden pasar muchas cosas. Puede ser algo tan estúpido como haber tenido el coche aparcado bajo un árbol durante unos días, acumulando biomasa en la parte superior del capó, y que parte de la misma se cuele en el vano y acabe tocando algo muy caliente en un mal momento. Ayer mismo abrí el capó de mi Prius y se me pusieron de corbata viendo lo que se había acumulado y ya estaba seco.

También puede fallar una canalización de combustible o aceite, líquidos que en contacto con superficies muy calientes pueden liar la mundial. El muro que separa el motor del habitáculo es un cortafuegos -así se llama-, pero la mayoría de elementos que están en un vano pueden arder que da gusto entre el calor que se genera y los materiales presentes. A los de la «bulería bulería» nada de esto les interesa, es el mismo mecanismo mental de los terraplanistas (a los que hay que darles forraje aparte).

Algunos elementos mecánicos de un motor de combustión pueden acercarse a los 1.000 ºC, y no he inflado la cifra con un cero. Una cosa es la temperatura del refrigerante, que suele estar por debajo de los 100 ºC, y otra distinta que por las válvulas de escape sale el aire ardiendo, ¿o alguien necesita que le expliquen qué pasa dentro de un cilindro? Reacciones exotérmicas de combustión. ¿Y qué puede salir mal? Muchísimas cosas.

Recreación con IA de una rueda de prensa en la que Pere Navarro anuncia que deberemos llevar también un extintor a bordo

¿Por qué no llevamos extintores a bordo?

Actualmente, la Dirección General de Tráfico nos obliga a circular -salvo en vehículos ligeros- con una baliza geolocalizada, chaleco reflectante y rueda de repuesto o mecanismo equivalente; las luces de repuesto ya no son obligatorias. ¿Qué pasaría si un día el ínclito Pere Navarro dice que deberíamos llevar un extintor en el coche? Como a los conductores de mercancías peligrosas, que lo tienen obligatorio...

Os lo diré: una reacción exotérmica de indignación por un gasto añadido, sospechas de que Menganito o Fulanito se va a forrar vendiendo extintores, que si Estado paternalista y una ristra interminable de idioteces. Al fondo de la habitación, alguien con la voz tranquila y sin vociferar dirá: «pero si eso redundaría en una mayor seguridad...».

Querido lector, ponte en la siguiente situación. Vas conduciendo un vehículo, me da igual su tamaño y motorización, y descubres que empieza a arder. Una vez que te has puesto a salvo, ¿tienes algún medio para combatir ese incendio? Aparte de tus manos desnudas y, si acaso, un botellín de agua, tu desesperación, pero poco más. Esto nos debería hacer reflexionar a todos. Si circulas con un extintor a bordo, te has ganado mi respeto.

Una vez que cesa el ruido, es más fácil llegar a las conclusiones adecuadas. En España el parque móvil ronda los 15 años de edad, e insisto en que no somos una sociedad amante del vehículo clásico, sino de aguantar el nuestro hasta que reviente. Un vehículo mal mantenido es una bomba de relojería, pero como hemos podido ver recientemente, incluso un coche con matrícula NKZ que aún huele a nuevo puede «liarla parda».

El parque móvil eléctrico es muy escaso en relación al total, pero muy joven, y encontraremos muy pocos casos reales en los que el foco de un incendio -su origen- esté efectivamente ligado a un vehículo eléctrico. Como si buscamos incendios de eléctricos en barcos contenedores, un día hice la prueba y encontré un caso documentado AL AÑO, como el del Felicity Ace de 2022, y la evidencia forense es irrecuperable. ¿Cuántos barcos están navegando ahora mismo cargados con miles de coches? Unos cuantos.

Durante siglos, al tonto del pueblo sólo le padecían en sus lindes. Actualmente, en una aldea global, un tonto tiene una potencial audiencia de millones si se dan ciertas circunstancias y estas alimentan a un algoritmo. Solo tiene que dar con un número suficiente de personas (o una granja de bots automatizada) con determinado sesgo y la mentira avanza como un incendio, arrasándolo todo, aunque cuando las llamas se hayan apagado, sea posible descubrir la verdad. Y eso, ¿a quién le importa?

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