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    El Puente del Centenario (Sevilla) se ampliará a seis carriles

    Ascenso hacia el Puente del Centenario por la SE-30 (sentido Cádiz)Javier Costas - CC BY-SA

    Dentro de poco habrá un adjudicatario de una obra fundamental en la provincia de Sevilla, la modernización del Puente del Centenario. Aprovechando esto, se ampliarán los carriles a tres por sentido y se eliminará el central reversible, un apaño para compensar un error de proyecto.

    El Puente del Centenario es una de las infraestructuras viales más impresionantes de la Sevilla moderna, y también uno de los puntos calientes del tráfico de la provincia. Este puente sobre el río Guadalquivir conecta ambos lados del río y se lleva todo el tráfico entre Huelva y Cádiz, además del interno de la circunvalación SE-30.

    El Gobierno de España acaba de abrir la licitación para ampliar el Puente del Centenario a seis carriles en todo su recorrido, aprovechando que hay que cambiar los 88 tirantes que sujetan la estructura y que llevan en servicio más de 28 años. Actualmente el puente cuenta con cuatro carriles en la zona atirantada y uno reversible en el centro.

    Toma su nombre del Puerto del Centenario, y erróneamente se le llama «Puente del Quinto Centenario» por casi coincidir con la EXPO

    Esta obra aprovecha para solucionar un problema que viene de muy atrás. Al igual que la mayoría de la circunvalación de Sevilla, se proyectó entre 1986 y 1987. Por entonces la ciudad estaba en un proceso de ampliación y renovación muy intenso para prepararse para la EXPO de 1992, confirmada por la OIE en diciembre de 1985.

    La ciudad se transformó profundamente, recibiendo entre otras infraestructuras la primera línea de alta velocidad (AVE) entre Madrid-Sevilla, la autovía A-4 hasta Madrid -salvo el tramo de Despeñaperros-, la modernización de la Isla de la Cartuja... y el puente era algo imprescindible para pasar por encima del río.

    Dado que el puente tenía que permitir el paso de barcos hacia el puerto, su altura al suelo máxima -gálibo de navegación- es de 45 metros. En el proyecto inicial se pensaron cuatro carriles, dos por sentido, en toda la zona atirantada, con una separación de hormigón entre ellos.

    Se construyó entre 1989 y 1991, fue un hito en ingeniería civil en España

    Pero los técnicos del Ministerio de Obras Públicas y Urbanismo se dieron cuenta de que la previsión de tráfico era poco realista, y que hacían falta tres carriles por sentido. La modificación en el proyecto llegó tarde. Hubo que recurrir a un apaño, que fue eliminar la mediana de hormigón y así tener un carril central reversible, según el tráfico.

    Fuera de la zona atirantada, tanto la subida como la bajada tienen tres carriles por sentido, como el resto de la SE-30. Desde 2006 el puente está plagado de radares a 60 km/h y lo cierto es que la siniestralidad vial en ese punto se redujo al mínimo. Así, hasta el día de hoy.

    El vano del puente mide 265 m de largo

    El presupuesto para la obra es de 88,07 millones de euros, sumando el IVA -que paga el Ministerio de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana- nos vamos a 106,5 millones de euros (en enero se dio otra cifra, 102,1 millones). El contratista que se adjudique la actualización del puente tendrá que reforzar la estructura, reemplazar los 88 tirantes y ampliar a lo ancho mediante unas «costillas» transverales para ampliar el ancho útil.

    De esta forma, cuando finalicen las obras, que no van a implicar cortes de tráfico, habrá tres carriles por sentido y aliviarán bastante la circulación en la zona. Pasan diariamente por el Puente del Centenario más de 100.000 vehículos y es frecuente que ocasione retenciones que se transmiten a un lado o a otro de la SE-30.

    Eso sí, las obras implicarán que deje de estar disponible el carril reversible, por lo que el tráfico se desviará parcialmente hacia el Puerto de Sevilla y unos puentes móviles en la Esclusa Puerta del Mar, así como la conexión provisional con la circunvalación exterior SE-40.

    Al cabo de unos meses se pondrá fin a un problema que viene de muy atrás y que ha provocado muchas quejas entre los usuarios habituales de la infraestructura. Además, eliminar el carril reversible reducirá el riesgo del tramo, porque los radares evitan que la gente pase de 60 km/h, pero no que invada la calzada contraria -pese a un balizado a prueba de inútiles-.

    Este proyecto de ampliación es similar al del Puente de Rande, que cruza la ría de Vigo y transita por él la AP-9. Este sutil detalle marca la diferencia de que la obra gallega se va a sufragar mediante incrementos anuales del 1% de las tarifas de peaje hasta 2038, mientras que la ampliación sevillana no la pagarán los usuarios.

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