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Streetscooter Work, la furgoneta eléctrica de Deutsche Post

Este es el vehículo que usarán los carteros alemanes para reparto urbano, 100% eléctrico y producido al margen de los grandes fabricantes. Deutsche Post se plantea ponerlo en venta a quien lo desee: es un vehículo de trabajo sin lujos.

El servicio postal alemán ha notado, como otros tantos servicios de correos, que el comercio electrónico está reviviendo la profesión. Las cartas por motivos personales y las postales apenas se mueven, pero los paquetes con mercancías de las tiendas de Internet dan mucho movimiento.

Para hacer frente a ese aumento de actividad, eran necesarios más vehículos, pero eso suponía el problema de que aumentaría las emisiones contaminantes. El nuevo vehículo debía de ser eléctrico, y se contactó con las empresas automovilísticas.

Ninguna e-furgoneta cumplió las condiciones

Al no haber suerte en el proceso de selección, Deutsche Post decidió crear su propio vehículo, algo que estaba a su alcance sin invertir una barbaridad de dinero en desarrollo y producción. Si no, habría salido más barato el collar que el perro. La clave está en los proveedores; ellos hacen casi todo el trabajo.

De forma progresiva, los fabricantes han ido delegando en empresas externas para la fabricación de diversos elementos. A día de hoy, sin los proveedores, las automovilísticas solo podrían hacer la quinta parte de un vehículo. Al externalizarse el proceso, el resultado está disponible para más clientes.

Esta furgoneta eléctrica, denominada Streetscooter Work, tiene un motor eléctrico de origen Bosch con 41 CV de potencia. Su velocidad máxima es de 80 km/h y puede cargar de 650 a 1.000 kg, y su capacidad no baja de 4,3 m³. La homologación es N1, vehículo comercial ligero, no se trata de un cuadriciclo eléctrico.

Sus baterías de ión-litio de 20,4 kWh pueden recargarse en un enchufe convencional de 16 amperios en cuatro horas y media (hasta el 80%) o siete horas para una carga completa. Con esa energía dispone de una autonomía de 50 a 80 kilómetros, más que suficiente para el reparto en un área urbana y 10 horas de jornada.

Streetscooter Work L, versión alargada con más capacidad de carga

Ahora mismo circulan 1.000 unidades de estas furgonetas, y la capacidad de la fábrica es de 5.000 unidades al año a un solo turno. Se podría doblar la producción añadiendo otro turno de producción. Al estar el vehículo ya desarrollado, tendría un coste competitivo frente alternativas de las marcas de siempre.

Los proveedores son los que fabrican la mayoría de las piezas, los operarios realizan el montaje final, y no es necesaria tanta mano de obra ni sistemas de producción en serie muy sofisticados. No conocemos el coste que tiene cada unidad, pero sería razonable pensar entre 15.000 y 25.000 euros.

A decir verdad, las versiones eléctricas de Citroën Berlingo, Peugeot Partner, Mercedes Vito o Nissan NV200 están por encima en cuanto a conveniencia y prestaciones, pero hablamos de vehículos de trabajo. La expectativa de vida de los Streetscooter Work es de 16 años, y a diferencia de las furgonetas diésel, las normativas anticontaminación actuales y futuras no les afectan.

En los últimos años los fabricantes tradicionales están viendo que las nuevas tecnologías facilitan a los "nuevos jugadores" meterse a producir vehículos sin necesidad de recursos tan inmensos. Tesla es uno de los mejores ejemplos, una compañía nacida "de la nada" con unos cuantos idealistas, ingenieros, inversión pública y privada...

Que las empresas tecnológicas estén mordiendo el pastel ya no nos sorprende tanto: Google, Apple o Amazon pueden aumentar mucho su presencia en el mercado automovilístico. Ahora incluso una potente empresa de correos puede quitar ventas a un gigante del tamaño de Volkswagen. Los proveedores están encantados, es un buen negocio.

Con el tiempo más servicios postales pueden verse interesados en los modelos de Streetscooter GmbH, la empresa de Deutsche Post que fabrica estas furgonetas. Representan un salto de gigante sobre lo que había hasta hace poco tiempo, cuadriciclos eléctricos que estaban más cerca de ser carritos de golf que coches. Las tornas han cambiado.

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