Así es el futuro de la industria del automóvil en China respecto a EEUU

La industria del motor en China mira hacia el futuro. Puede que no sean los líderes en tecnología e i+D, pero acabará pasando algún día lo mismo que con Japón. Uno de los pilares de su futuro está en los coches eléctricos.

A lo largo de esta década ha ocurrido un hito antes impensable, que China se convirtió en el país donde más coches se venden cada año -superando a EEUU-, y no solo eso, el país donde más coches se fabrican cada año, también por delante de los norteamericanos. Una cosa está relacionada íntimamente con la otra, ya que la mayoría de la producción es para satisfacer la demanda interior.

En muchos sectores industriales China se ha convertido en un exportador nato y neto. Poco a poco, el país asiático se está convirtiendo en la fábrica del mundo, ya que tiene ventajas competitivas en materias primas, mano de obra con sueldos razonables que no da muchos problemas en una dictadura -las cosas como son- y una moneda artificialmente baja respecto a otras divisas.

Sin embargo, a nivel automovilístico China no es una potencia exportadora. Hubo algunos intentos de comercialización de producto chino en la Unión Europea, pero fracasaron por barreras técnicas (malos resultados NCAP, homologaciones), de conocimiento nulo por parte del público de sus marcas y unas demoledoras críticas de la prensa especializada. En EEUU sus productos son poco conocidos, pero en Latinoamérica sí tienen relevancia.

ORA IQ5, 100% eléctrico

Pero los asiáticos son muy tenaces en general, y de los errores se aprende. Ahora mismo uno de cada tres vehículos eléctricos que se produce en el mundo es chino. No solo tienen modelos los fabricantes extranjeros afincados por allí, también los domésticos. No falta mucho para que haya competidores serios en China capaces de medirse con los pesos pesados del sector.

Este país ha atraído muchos conocimientos técnicos a través de las joint-venture forzosas con fabricantes locales; los extranjeros no pueden establecerse por su cuenta, sino formar empresas con ellos, colaborar tecnológicamente y no tener más del 50% de la propiedad. Ese límite puede ser reformado por el Gobierno de Xi Jinping, para así atraer más inversión extranjera.

Por otro lado, los ingenieros chinos llevan años preparándose, tanto en sus universidades como en las de otras partes del mundo. En un mercado donde las ventas son colosales, ya existe un sistema de cuotas que obliga a los fabricantes a tener un mínimo de ventas de eléctricos, además de un sistema de subvenciones que da prioridad a los vehículos desarrollados en China.

Este es uno de los motivos por los cuales el MINI eléctrico va a ser desarrollado allí, aunque no deje de fabricarse en Oxford (Reino Unido). Por lo tanto, China no solo va a tener capacidad bruta de fabricación, también capacidad técnica para sacar adelante sus propios modelos, como ya ocurre en otros sectores como el tecnológico.

Por otro lado, también es posible para algunos fabricantes chinos, que llevan tiempo amasando dinero, el hacerse con fabricantes europeos o americanos a base de talonario. Ahora mismo Li Shufu es dueño de Geely, Volvo, Polestar, LYNK&CO, Proton, Lotus, London Electric Vehicles, etc. Por otra parte, Dongfeng tiene un cacho importante de PSA, más del 10%. FCA puede acabar en manos de un fabricante chino, al tiempo.

La industria de EEUU tiene que reinventarse mucho o los chinos acabarán apisonándoles

La industria del motor americana debería hacérselo mirar, pues a corto plazo está exprimiendo la teta de los SUV, los crossover y los pick-up, productos que no siempre funcionan allende sus fronteras, especialmente los más grandes. Los chinos en ese sentido no van a competir mucho, pero en electromovilidad desde luego que sí. Ford, General Motors y FCA deberían prestar más atención al modelo de negocio de Tesla, más viable en el futuro (aunque hasta ahora no ha sido rentable).

Tesla Model S

Los grandes fabricantes son como los barcos transatlánticos, llevan tanta inercia que cambiar de rumbo o parar requiere mucho tiempo y espacio. A los fabricantes chinos sus gobernantes les están obligando a reconvertirse y apostar más por la electromovilidad. En caso contrario, las ciudades grandes habrían sido totalmente irrespirables. Hoy día son solo casi irrespirables, ¡demasiado coche!

Para 2020 la previsión de ventas de coches eléctricos en China es de 2 millones de unidades, y en 2025 se quiere llegar a 7 millones. Son cifras gruesas, pero tengamos en cuenta que en 2013 apenas se vendieron 17.600 unidades y en 2016 ya fueron medio millón. La enorme demanda de vehículos en China irá pasando forzosamente a coches eléctricos, por lo que las cuentas salen.

Que nadie se sorprenda si de aquí a 10 años, su próximo coche es eléctrico, fabricado en China, y 100% autónomo. Las marcas "de toda la vida" no pueden vivir eternamente de las rentas de su historia y su saber hacer (es más, este se está rehaciendo cada día). Puede que la próxima vez sí llegue aquí una lluvia de modelos de fabricación china, y que nos convenza del todo.

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