En este país se puede cargar el eléctrico desde casa aunque el coche duerma en la calle

En Inglaterra es más fácil recargar un coche eléctrico con la electricidad de casa aunque permanezca aparcado en la calle. Una reforma permite instalar canaletas para pasar el cable bajo la acera sin el permiso urbanístico habitual, aunque sigue siendo necesaria la autorización de la autoridad responsable de la vía.

Canaletas que se instalan en Inglaterra en la calle
Canaletas que se instalan en Inglaterra en la calle

Publicado: 21/10/2026 07:30

7 min. lectura

Comprar un coche eléctrico es mucho más sencillo cuando tienes un garaje donde enchufarlo cada noche. El problema aparece cuando vives en una casa sin aparcamiento privado y tu vehículo duerme en la calle. Aunque tengas electricidad a pocos metros, aprovecharla puede resultar sorprendentemente complicado.

Inglaterra acaba de dar un paso para solucionar ese problema. Desde hoy entra en vigor una modificación normativa que facilita la instalación de sistemas de recarga doméstica para quienes aparcan delante de su vivienda.

La medida elimina determinados permisos urbanísticos y, según el Gobierno británico, permitirá ahorrar hasta 300 libras en la instalación. Pero lo más interesante es que abre la puerta a utilizar las tarifas eléctricas domésticas sin necesidad de tener una plaza de garaje.

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Una canaleta bajo la acera permite conectar el coche con la vivienda

La solución es bastante más sencilla de lo que podría parecer. Consiste en instalar una pequeña canaleta empotrada en el pavimento que comunica la vivienda con el bordillo donde está aparcado el coche.

Cuando el propietario necesita recargar, introduce el cable en ese conducto protegido y conecta el vehículo al cargador doméstico. De esta manera, el cable puede cruzar la acera sin quedar tendido libremente sobre la zona por la que caminan los peatones.

Hasta ahora, este tipo de instalaciones requería una autorización urbanística que añadía gastos y retrasos. La reforma incorpora determinadas actuaciones al régimen de obras permitidas sin necesidad de presentar esa solicitud.

Eso sí, no significa que cualquier propietario pueda levantar la acera por su cuenta. La canalización debe contar con la autorización de la autoridad responsable de la vía pública y respetar los requisitos técnicos y de seguridad correspondientes.

También existen restricciones para determinados espacios protegidos, zonas de conservación y edificios históricos.

A partir de hoy los coches se pueden cargar en la calle en Inglaterra

Hasta 300 libras menos para instalar la recarga doméstica

El Gobierno británico calcula que eliminar esos trámites permitirá ahorrar hasta 300 libras (unos 357 euros) por instalación.

Puede parecer una cantidad pequeña comparada con lo que cuesta un coche eléctrico, pero no es el ahorro más importante.

La verdadera ventaja está en el precio de la electricidad. Como ya explicamos al analizar cuánto cuesta realmente utilizar un coche eléctrico sin tener un cargador en casa, depender exclusivamente de los puntos públicos puede incrementar considerablemente el gasto por kilómetro.

Las tarifas domésticas permiten aprovechar horarios más económicos y programar la recarga durante la noche, cuando el vehículo permanece estacionado durante varias horas.

De hecho, optimizar una instalación doméstica puede reducir muchísimo el coste de recargar un coche eléctrico, especialmente si se combina con una tarifa adaptada al consumo del vehículo.

El Ejecutivo británico calcula que, en las condiciones más favorables, la electricidad doméstica puede permitir recorrer una milla (1,6 kilómetros) por apenas dos peniques (unos 2,4 céntimos de euro).

La reforma pretende que quienes no tienen garaje puedan acceder también a ese ahorro.

Estar en la calle ya no es un impedimento para cargar un coche

No hace falta tener garaje, pero tampoco garantiza aparcar delante de casa

La medida elimina una barrera importante, aunque no resuelve todos los inconvenientes.

Para empezar, instalar una canaleta no convierte la plaza de aparcamiento situada delante de una vivienda en una plaza privada. Si el espacio es público, cualquier conductor podrá utilizarlo conforme a las normas habituales.

Esto significa que el propietario podría llegar a casa y encontrarse con otro vehículo aparcado justo donde necesita conectar el suyo.

Además, la instalación dependerá de las características de cada calle, la distancia hasta el vehículo y la autorización de la administración responsable.

Por tanto, no estamos ante un derecho automático a cargar desde cualquier vivienda, sino ante una simplificación que facilita utilizar una solución técnica ya existente.

El Gobierno también está estudiando cambios adicionales para facilitar la instalación de cargadores a inquilinos y propietarios de viviendas en edificios compartidos.

Una solución que podría resultar interesante para España

El problema que intenta resolver Inglaterra no es exclusivo del Reino Unido.

En España, miles de conductores viven en edificios sin garaje o aparcan habitualmente en la vía pública. Para ellos, la posibilidad de instalar un cargador doméstico desaparece prácticamente de sus opciones, aunque tengan electricidad disponible en su vivienda.

Algunas ciudades han buscado alternativas diferentes. Una de ellas consiste en convertir las farolas en puntos de recarga para coches eléctricos.

Sin embargo, las canaletas plantean un enfoque distinto. En lugar de construir una red pública adicional, permiten utilizar directamente el suministro eléctrico contratado por cada hogar.

Eso puede resultar especialmente interesante en calles residenciales donde los vehículos permanecen aparcados durante toda la noche.

De momento, la nueva regulación se aplica a Inglaterra y no supone ningún cambio en la normativa española. Tampoco significa que puedan instalarse estos sistemas libremente en las aceras de nuestro país.

Pero la iniciativa británica demuestra que uno de los principales obstáculos para comprar un eléctrico no siempre está relacionado con la autonomía, el precio del coche o la disponibilidad de cargadores rápidos.

A veces, el problema está simplemente en los pocos metros que separan la puerta de casa del coche aparcado en la calle.

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