Tesla crea los Supercargadores de marca blanca para que otras empresas monten su propia red ultrarrápida
Durante muchos años, Tesla ha estado construyendo la mayor red de carga rápida del mundo. Pero ahora quiere algo más ambicioso: que otros la construyan por ella. Pronto sus puntos de recarga podrán ser de marca blanca e instalados por terceros, los Supercargadores para Empresas.

Tesla ha encontrado una nueva fuente de ingresos, tras años estableciendo una potente y numerosa red de Supercargadores en las carreteras de todo el planeta: vender su tecnología y cobrar por gestionarla. Es lo que va a hacer con sus famosos puntos de recarga, que pasarán a formar parte de una nueva “marca blanca”.
Para que lo entiendas: cualquier empresa podría comprar los Supercargadores de Tesla, ponerle su propio logotipo y fijar el precio del kWh que desee. Un nuevo modelo de negocio que abre enormes posibilidades para seguir inundando las carreteras de nuevos puntos de recarga rápida… y para que Elon Musk siga ganando dinero.

Supercargadores para todos
«Los Supercargadores como inversión», así vende Tesla su nueva idea de negocio que ya está disponible en Europa. En la página web de la compañía, se llama «Supercargador para empresas» e incluye también una calculadora para conocer los costes de instalación y para saber cuánto tardarás en amortizarla.
Es un nuevo paso en el negocio de Supercargadores que Tesla lleva años popularizando en todo el mundo y abriendo a todo el público. Si lo recuerdas, estos cargadores estaban limitados únicamente a coches Tesla en un principio. El siguiente paso fue el de abrirlos para que los usasen los eléctricos de otras marcas. Ahora, el negocio de la marca abre un nuevo capítulo.
La idea es interesante y una jugada maestra. Tesla permite que cualquier empresa inicie su propio negocio de recarga: supermercados, gasolineras, hoteles… o cualquier empresa energética, puede adquirir Supercargadores idénticos a los que vemos en las carreteras y los puede explotar comercialmente. Y además, pudiendo poner su propio logotipo.
Además de su reputación y experiencia, Tesla aporta el hardware (el cargador físico), el software, el sistema de monitorización (operativa, alertas de interrupciones, disponibilidad en tiempo real…), el mantenimiento (preventivo y correctivo) y su equipo de atención al cliente.
Por otro lado, la empresa propietaria debe aportar obviamente el terreno para su instalación, la inversión inicial y la toma eléctrica, pudiendo posteriormente poder fijar sus propios precios de venta.
Los protagonistas son los gabinetes eléctricos de los Supercargadores V4, que admiten cargas de hasta 500 kW a vehículos con arquitecturas de entre 400 y 1.000 voltios. Hasta 1.200 kW compartida por 8 puestos, cuyo sistema de gabinetes requiere menos de 1.000 MW para cargar los vehículos a máxima potencia el 99 por ciento del tiempo.

Calcula cómo de rentable sería tu Supercargador
La página web de Tesla incluye una interesante herramienta de cálculo que proporciona una mayor transparencia para tomar la decisión de si quieres llevarte tu propio Supercargador a tu empresa. En esta puedes calcular los costes y los plazos de recuperación de la inversión.
¿Cuánto cuestan estos Supercargadores para Empresas? Basta con introducir la localización donde poner los cargadores y empiezan los cálculos. Partiendo de la base de que el precio final lo proporcionará el instalador, Tesla te ofrece un coste estimado.
Por ejemplo, optando por la versión estándar de 8 postes de Supercargador en Madrid, introduciendo un coste de instalación media por poste (establecida en unos 44.750 euros), comprobamos que nos iríamos a un precio estimado de 300.000 euros, sin incluir la instalación propiamente dicha. Ya un armario V4 con ocho postes tiene un coste de 264.000 euros, el grueso de nuestro presupuesto.

Pero además, estableciendo los costes de la electricidad de las compañías de la nuestra zona, el precio de venta que queremos implantar en la venta de la electricidad y haciendo una estimación de la utilización prevista (kWh al día), podemos calcular también los plazos de recuperación de la inversión.
Un primer gráfico nos dice a partir de qué año alcanzamos la amortización de nuestra instalación, mientras que un segundo gráfico nos calcula los ingresos anuales promedios en 15 años. Por ejemplo, para una inversión inicial total estimada de 658.000 euros, nos calcula que en 15 años podríamos alcanzar unos ingresos anuales promedio de 414.000 euros, alcanzando los 6,2 millones de euros tras 15 años.

