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Mazda seguirá confiando en los diésel

Uno de los principales adalides del motor de combustión interna es Mazda, y está obligado a reducir las emisiones de CO2 en Europa para evitar cuantiosas multas. Lejos de repudiar el diésel, como hacen los demás, seguirá manteniéndolos en el catálogo.

Mazda empieza a tener problemas en Europa, precisamente por tener cada vez más éxito en las ventas de sus crossoverCX-3 y CX-5. Como estos modelos incrementan las emisiones de CO2 y el consumo de combustible respecto a sus equivalentes tipo turismo, Mazda se aleja del objetivo de 2021: 95 g/km.

El fabricante de Hiroshima necesita por tanto más modelos de bajas emisiones para compensar esa tendencia, y la carta del motor diésel ya no tiene la misma eficacia. Es más, Mazda tendrá que vender forzosamente casi un 10% de modelos enchufables -híbridos o totalmente eléctricos- en 2021 si quiere evitar las sanciones de la Unión Europea.

Según un estudio de Transport & Environment, Mazda se arriesga a multas en 2021 de 106 a 252 millones de euros por pasarse del objetivo. No es ningún secreto que Mazda va rezagada en la carrera de la electromovilidad, pues hasta hace poco barajaban una penetración mínima de los coches eléctricos puros, solo el 5% en 2030.

Prototipo eléctrico del Mazda Demio (Mazda2 en Europa), tuvo en 2012 una producción de baja tirada para evaluar su viabilidad comercial

Pero han llegado las cuotas de ventas de eléctricos a la Unión Europea y la carrera por la electromovilidad ya va con el turbo puesto. El planteamiento de Mazda se ha quedado fuera de juego. ¿Cómo van a evitar las multas? Pues no queda otra que apostar por una reducción de emisiones en la que no va a faltar el motor diésel.

Según Jeff Guyton, consejero delegado de Mazda en Europa, lo primero en llegar serán los motores SKYACTIV-X en 2019, el primer modelo en tenerlo se presentará en el próximo Salón de Ginebra. Estos motores combinan la eficencia de los diésel con las ventajas de los gasolina, consumiendo esta última.

En segundo lugar, habrá semihíbridos también a partir del año que viene, tanto en los nuevos SKYACTIV-X como en los existentes motores de la gama gasolina y diésel. Esta solución va a popularizarse muy pronto en varios fabricantes, algunos como Suzuki ya se han adelantado. La eficiencia del motor convencional puede mejorarse así.

En 2020 llegará el primer modelo totalmente eléctrico, y en 2021 está prevista la llegada del primer híbrido enchufable. A menos que el impacto en el mercado sea contundente con esos modelos, no será suficiente para evitar las sanciones. Al otro lado del mundo, también en 2020, Mazda empezará a vender coches eléctricos en colaboración con Changan en China, así como en su mercado natal.

Para 2030 Mazda debería tener la mayoría de su gama hibridada o totalmente eléctrica, aunque el fabricante cree firmemente que va a ser fundamentalmente lo primero. Mazda está colaborando con Toyota y Denso en materia de coches eléctricos, pero los resultados se verán más allá de 2020.

Mazda es de esos fabricantes que exprimirá al máximo la termodinámica para que los motores térmicos duren en el mercado todo lo que se pueda. Ya ha dado muestras de que hay mucho que mejorar todavía, la prueba es que con motores atmosféricos "grandes" de gasolina se puede competir con los motores turboapretados de la competencia.

El motor rotativo también tendrá su hueco, convenientemente evolucionado, para ayudar a los eléctricos a mantener durante más tiempo su autonomía, actuando como generadores

Y en esta estrategia el motor diésel seguirá siendo válido. En los Mazda2 y CX-3 la penetración de los diésel es muy baja. Según el señor Guyton, entre el 25 y el 30% de los coches que vende Mazda en Europa funcionan con gasóleo. La máxima penetración se da en modelos grandes, como Mazda6, donde más de la mitad de los clientes eligen gasóleo si hacen más de 20.000 km al año.

Los SKYACTIV-D están logrando pasar la normativa Euro 6d-temp sin recurrir a la reducción catalítica selectiva (SCR) más que en los modelos de mayor tamaño y peso, no siendo necesaria en los más pequeños. El secreto de los diésel de Mazda -que no comparte con otros fabricantes- es reducir la compresión efectiva, todo lo contrario que hacen con los gasolina.

Aunque las ventas de los diésel no se van a recuperar tras el escándalo de las emisiones, Guyton afirmó que si se mira la calidad del aire en su conjunto y las emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx), hay cosas mucho más importantes de las que preocuparse que de los diésel Euro 6d-temp.

Por lo tanto, mientras Mazda no pueda competir contra sus propios diésel, seguirán formando parte de su estrategia, mientras otros fabricantes han decidido suprimirlos a corto o medio plazo. Hasta en Japón Mazda ve futuro al diésel, y es uno de los países más reacios al gasóleo del planeta.

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