Oliver Blume, CEO de Volkswagen: «No podemos construir nuestro futuro solo con los beneficios de las exportaciones»
La manera en la que se ha rentabilizado el gigante alemán en estas últimas décadas no será posible en el futuro, tal como ha admitido durante el Salón de París, en un momento donde la electrificación sube el ritmo una vez más.

El modo de funcionamiento que ha vertebrado a muchos fabricantes europeos, especialmente los alemanes, está prácticamente desfasado a día de hoy. Así lo ha reconocido el CEO de Volkswagen, Oliver Blume, durante el Salón de París 2026, una afirmación que es tan válida para el gigante grupo germano como lo es para BMW, Mercedes-Benz e incluso Stellantis y Renault, los otros dos grandes grupos presentes en el mercado europeo.
Entre Volkswagen, Stellantis y Renault concentran más del 60 % de la producción de vehículos en Europa, así como más de la mitad de las matriculaciones (especialmente Volkswagen, líder destacada por delante de las otras dos). Ahora bien, los márgenes de beneficio en Europa son cada vez más difíciles de conseguir por cuestiones regulatorias, a los que se suman factores como un mercado que sigue sin estar en las cifras previas a la pandemia (es decir, siguen sin matricularse tantos coches como antes) y la entrada de decenas de marcas chinas, que ya suman un 10,7% del total de la cuota.

Depender de las exportaciones ya no es posible para Europa
El problema real de estos fabricantes (no tanto de Renault a nivel económico, eso sí) no es que hayan llegado los fabricantes chinos, sino el origen de su llegada. En China crearon una estructura de construcción de coches tan grande que se volvió sobredimensionada, lo que ha creado una sobrecapacidad tanto o mayor incluso de la que vemos en muchas de las fábricas europeas. Se lanzaron a hacer coches y crear empleo para los suyos.
La cuestión es que, tras alcanzar un cénit de más de 26 millones de coches matriculados al año (es decir, más del doble que toda la Unión Europea y superando de manera muy holgada a Estados Unidos), el mercado quedó sobresaturado y las matriculaciones comenzaron a caer. Los números de 2026 apuntan a una caída de más de un millón de coches… cada mes. Esa diferencia es literalmente todo lo que matricula España a lo largo de todo un año.
El CEO de Volkswagen presiona a la UE

«Debemos asegurar la base industrial de Europa. Este modelo de negocio está bajo una presión enorme en Europa», añadió Blume. Aquí Blume no está haciendo otra cosa que política, un mensaje directo a la UE para que legislen de manera más flexible y beneficiosa para los fabricantes locales, además de que se prioricen los incentivos para la fabricación local con ideas como la Ley de Aceleración Industrial o las políticas Made in Europe, las que ya están atrayendo que los fabricantes chinos establezcan cadenas de suministro aquí.
En búsqueda de recortar tiempos de desarrollo
Por otro lado, Blume reconoce que el futuro de Europa está en las respectivas manos de cada fabricante. Stellantis ya lleva un año en plena reconstrucción y ahora Volkswagen ha iniciado una reestructuración que, por desgracia, va a costar miles de puestos de empleo en Alemania. Ni pueden depender de China como hasta hace unos años ni Estados Unidos es tan rentable (especialmente para Porsche y BMW) por la cuestión arancelaria, además de lo impredecible que es la situación con los bandazos de la administración Trump.
Existen varias cuestiones que el tiempo dará la respuesta: cómo integrarán soluciones que vengan de alianzas con socios chinos, como Xpeng con quienes se asociaron en 2023 o Gotion, con esa planta de Sagunto que en el futuro producirá baterías a los BEV del grupo. Pero, sobre todo, cómo resolverán esa necesidad de recortar tiempos de desarrollo para reducir costes sin que por ello se vea comprometida la calidad del producto final.
Fuente: Reuters
