Así será el Opel que combinará ingeniería alemana, tecnología china y fabricación española
Opel prepara un nuevo SUV eléctrico de unos 4,50 metros desarrollado conjuntamente con Leapmotor y destinado a la fábrica de Zaragoza. Su CEO nos cuenta una cuestión clave: no será un Leapmotor con otro logotipo. El coche tendrá diseño, posicionamiento y precio propios dentro de la gama Opel.

Dado el panorama, la industria europea del automóvil está buscando nuevas fórmulas para competir contra la velocidad de desarrollo y los costes de los fabricantes chinos. Y lo cierto es que Opel ha elegido una particularmente interesante. En lugar de comprar simplemente una plataforma o adaptar un coche ya existente, la compañía alemana quiere combinar ingeniería europea y china para desarrollar conjuntamente un nuevo modelo destinado al mercado europeo.
El resultado será un SUV eléctrico del segmento C que se fabricará en Zaragoza. El CEO de Opel, Florian Huettl, nos ha explicado en una conversación privada más detalles, cómo funcionará esta peculiar colaboración y, sobre todo, qué pretende evitar. La jugada es interesante y puede crear un precedente en la industria.

Rüsselsheim y China trabajando sobre un coche español
La frase ayuda a entender qué quiere hacer la marca alemana, ya que por suerte no veremos simplemente un Leapmotor convertido en Opel. Huettl describe el proyecto como la unión de dos centros de ingeniería.
Es decir, por un lado estará Rüsselsheim, donde Opel mantiene su desarrollo e ingeniería en Alemania y por otro, las capacidades tecnológicas y de desarrollo procedentes de China. La intención, según explica el directivo alemán, es utilizar «lo mejor de los dos mundos» para desarrollar un vehículo moderno y competitivo en un plazo considerablemente menor al habitual.
Opel ya anunció oficialmente en mayo su intención de producir en Zaragoza este nuevo C-SUV completamente eléctrico que te ilustramos en un sketch no oficial. El proyecto contempla aprovechar componentes procedentes del ecosistema de Leapmotor International y conseguir un tiempo de desarrollo inferior a dos años.
4,50 metros entre Frontera y Grandland
El futuro modelo tendrá aproximadamente 4,50 metros de longitud, lo que permitirá a la marca colocarlo entre el Frontera y el Grandland, por lo que no será, por tanto, un sustituto directo de ninguno de ellos.
Será una nueva propuesta en uno de los segmentos más disputados del mercado europeo. Y esa posición dentro de la gama también permitirá anticipar su precio. Cierto es que no tenemos la cifra pero será más caro que un Frontera y probablemente más asequible que un Grandland, nos cuenta el CEO.
Una afirmación aparentemente sencilla que sirve también para marcar distancias respecto a Leapmotor. Opel no fijará su precio en función de los modelos de la marca china ni pretende colocar ambos productos uno frente al otro, ya que no quiere competir con Leapmotor.
La alianza con Leapmotor va más allá de vender coches chinos
La relación entre ambas compañías parte de la inversión de Stellantis en Leapmotor y de la creación de Leapmotor International, de la cual tiene un porcentaje del 51 %, es decir, es el socio mayoritario. Tras el primer paso ahora está entrando en una nueva fase.
Stellantis y Leapmotor anunciaron en mayo la intención de aumentar la actividad industrial europea de la compañía china, incluyendo la producción del B10 en Zaragoza, el futuro C-SUV de Opel y nuevos proyectos para la fábrica madrileña de Villaverde.
Pero si os fijáis el proyecto de Opel introduce una diferencia relevante, no se trata únicamente de fabricar en Europa un vehículo desarrollado previamente en China. Hablamos de utilizar las capacidades de ambos fabricantes para crear un producto nuevo y, que servidor recuerde, en estos términos ningún fabricante ha hecho eso de esa manera hasta ahora.
Por el momento Opel no quiere comprometerse con más vehículos desarrollados mediante esta fórmula, por lo que toda la atención está puesta en conseguir que este primer proyecto funcione. Pero para ser honestos, si tiene éxito resulta difícil no imaginar a Stellantis intentando repetir una fórmula que promete reducir costes y tiempos de desarrollo.

Un Opel, y eso también incluye su diseño
La diferenciación tampoco será únicamente comercial, este futuro SUV será uno de los primeros Opel de producción en adoptar el nuevo lenguaje visual mostrado por el STX Concept presentado en París.
Su frontal utilizará la próxima evolución del Opel Vizor y algunos elementos de la parte posterior del prototipo también anticipan soluciones destinadas a futuros coches. El desafío es claro, la marcha china puede aportar tecnología, componentes, velocidad de trabajo y competitividad de cara a números, pero el coche que salga de Zaragoza tendrá que seguir pareciendo un Opel.

