¿Puedes permitirte un coche eléctrico? Saca la calculadora...

Ya hemos visto que la demanda de los coches eléctricos no es tan alta en el corazón del mercado, pero en parte es por la percepción de que son caros. Eso solo es cierto al principio, diferenciemos costes variables de fijos.

Puede que sí te puedas permitir un coche eléctrico, pero todavía no lo sepas

A la hora de comprar un coche lo primero que se suele mirar es el presupuesto -o debería ser así-, con una previsión cortoplacista de cuánto va a costar la adquisición y el seguro, que son los gastos que vienen primero. Después se suele considerar el coste del combustible, y luego todo lo demás.

Para tener un coche en propiedad hay unos costes fijos inevitables: compra, impuestos, ITV, seguro, plaza de garaje... Hay que pagar todo eso, se use el coche o no. Solo podemos eliminar esos costes fijos con la figura del alquiler, como puede ser con WiBle o cualquiera de sus alternativas, donde solo se paga por el uso.

El resto de los costes son dependientes del kilometraje, son costes variables: cuantos más se hagan, más dinero habrá que gastar. A lo largo de la vida útil de un coche con el mismo propietario, la palma se la suelen llevar los costes fijos, y de ellos, el precio de compra suele ser muy alto, especialmente en nuevos o seminuevos. En los coches muy añejos el coste fijo pasa a ser lo de menos.

Ejemplo de distribución de costes de un Toyota Prius seminuevo de 2009 (adquirido en 2011) tras haber recorrido más de 160.000 km. El precio de adquisición ha sido casi la mitad (46%), el seguro a todo riesgo el 9%... Total: unos 40.000 euros en 8 años

En el caso de los coches eléctricos el coste fijo es más alto, ya que hay que pagar un sobreprecio tecnológico fundamentalmente por las baterías. Quitando ese componente, un térmico y un eléctrico tienen un coste muy similar. Sin embargo, la parte variable es muy inferior.

En pocos años se alcanzará la paridad en precios con capacidades muy decentes de baterías (más de 50 kWh)

Hay que tener cuenta en la adquisición de un eléctrico que moverse con ellos es especialmente económico. Aunque el propietario no se beneficie de ningún descuento ni tarifa especial de la electricidad, solo en combustible se puede gastar la tercera o cuarta parte que se invertía en gasolina o gasóleo en un modelo equivalente anterior.

Por otra parte, el mantenimiento es mucho más económico. El preventivo (revisiones) baja mucho porque apenas hay componentes que necesiten sustitución periódica: filtro del habitáculo, líquido de frenos, y para el limpiaparabrisas. En cuanto a los  neumáticos o pastillas de freno, su vida útil es muy superior. ¿Mantenimiento correctivo? Por definición, son poco dados a sufrir averías.

Para escapar de los costes fijos hay que recurrir al modelo de alquiler o pago por uso, donde no hay cuotas ni gastos cuando no se disfruta del coche (que no es nuestro)

Por ejemplo, resulta muy razonable que en un coche eléctrico los frenos duren más allá de los 200.000 km (hablando de pastillas) y duraciones kilométricas de los neumáticos que van de los 60.000 a los 100.000 km. Esto es así porque la conducción tiende a ser más suave, el motor es progresivo a más no poder y la frenada eléctrica ayuda mucho.

Luego hay una serie de ahorros o variables cualitativas que conviene considerar, como el acceso privilegiado a carriles VAO o descuentos en telepeaje, posibilidad de entrar a zonas de circulación restringida o aparcar gratis, reducciones en el impuesto de "circulación" (o IVTM), de vez en cuando cargar gratis en un sitio público, etc. ¿Alguien ha ido a algún sitio donde le regalen la gasolina? Pues eso.

Si alguien se está planteando la compra de un coche de hasta 25.000 euros, no estará loco si se plantea aumentar ese presupuesto a 30.000 o 35.000 euros para un eléctrico de gama similar, ya que el gran ahorro en costes variables puede compensar una mayor cuota de financiación -la mayoría de las compras se financian-. Y mes a mes, se ahorra dinero.

El Hyundai Kona EV cuesta casi 40.000 euros. ¿Muy caro? A 1 €/100 km, sin apenas averías y con el coste de revisión de un scooter igual ya no parece tan caro. Eléctrico = Coste fijo alto + costes variables muy bajos

Lo que sí hay que tener en cuenta, a la hora de plantearse la compra de un vehículo eléctrico, es si hace falta -o conviene- algún sistema de carga de alto rendimiento como los típicos Wallbox. Dependiendo de la marca eso se subvenciona parcial o totalmente, pero hay que añadirlo como coste fijo. No es imprescindible, pero reduce el tiempo de carga frente a cualquier enchufe doméstico.

Un eléctrico es muy válido para todo aquel que, de forma regular, no exceda los 100-200 km diarios, según modelo

Pero lo podemos simplificar todo en que hacer 100 kilómetros puede costar 1 euro con los descuentos de tarifa adecuados y una conducción eficiente. Solo hay que comprobar cuál es el potencial ahorro solo en combustible y mantenimiento para darse cuenta de lo que se puede aumentar la cuota mensual y disponer de un eléctrico.

Animo a todo el que ha leído este artículo a que se pregunte cuánto puede ahorrar con un eléctrico equivalente -si lo hay, que esa es otra- tan solo en repostajes y en mantenimiento. El ahorro no lo es todo en esta vida, pero cuando se hace un análisis económico es un aspecto importante, y debería hacerse.

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