Skoda pierde al jefe que la llevó al segundo puesto en Europa y la clave está en Oliver Blume y Porsche

Klaus Zellmer ha decidido abandonar Skoda cuando se encuentra en su mejor momento, y nadie explica del todo por qué. Sin embargo, ahora empieza a saberse cuál ha sido el detonante para que el CEO de la marca checa se mude a Volvo en 2027 por voluntad propia.

Klaus Zellmer durante la presentación del nuevo Skoda Peaq
El CEO de Skoda, Klaus Zellmer, en la que posiblemente sea su última presentación en la marca checa. - T-online

Publicado: 19/10/2026 16:00

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A finales del pasado mes de septiembre, saltaba una noticia bomba en el seno de Skoda. La marca checa anunciaba la salida de Klaus Zellmer tras cuatro años de éxito continuo, sin dar grandes explicaciones. El máximo mandatario del fabricante decidía salir, aludiendo a motivos personales y a la búsqueda de nuevos desafíos.

Lo que se suele decir en estos casos, mientras que la otra parte solamente agradecía la contribución aportada. Pero, al mismo tiempo, Volvo publicaba la gran noticia: el fichaje de Zellmer para cubrir el hueco de su presidente, que ocupa el puesto de forma interina desde hace unos meses. Lo de la «búsqueda de nuevas oportunidades profesionales» fuera del Grupo Volkswagen se había quedado en papel mojado.

Oliver Blume, CEO de Volkswwagen
Oliver Bume vuelve a estar en la diana. El ex jefe de Porsche prefirió a un dirigente externo antes que Zellmer.

Por qué Skoda se queda sin el mejor jefe que ha tenido

La salida de Zellmer cayó como un jarro de agua fría en Skoda, pues era algo que nadie se esperaba, especialmente si tenemos en cuenta que pocos meses antes había ampliado su contrato hasta mediados de 2028. En Wolfsburgo, tampoco se entendía aquella repentina decisión, pues cuando una marca va como un tiro, su jefe no suele hacer las maletas de un día para otro. Zellmer sí.

Según Volkswagen, Skoda pasó del décimo puesto en matriculaciones europeas en 2022 al segundo en el primer semestre de 2026, y ahora su responsable se marcha a Volvo. La pregunta que cabe hacerse obligatoriamente es ¿por qué? Y es que tiene que existir un detonante para marcharse con la marca en récord y con el contrato en vigor

Lo que ocurre en estas altísimas esferas rara vez sale a la luz. Pero, ahora, unas semanas después del anuncio, empieza a aflorar el motivo que podría explicar por que Zellmer ha decidido abandonar el grupo Volkswagen: ese motivo tendría el nombre de Porsche.

Varios importantes medios alemanes han apuntado que Zellmer era el favorito para suceder a Oliver Blume al frente de Porsche, llegando uno de estos noticiarios a confirmarlo como posible candidato en 2025. Sin embargo, el puesto fue para un candidato externo como Michael Leiters, causando una cierta frustración al apuntar a una carrera sin más recorrido dentro del gigante alemán.

Volvo ofrece el mando de verdad, mientras Volkswagen tiembla

En Volvo, Zellmer no será el jefe de una marca dentro de un grupo, sino el presidente y consejero delegado de la compañía, sustituyendo a Håkan Samuelsson, de 75 años, que volvió en abril de 2025 y quiere jubilarse el año que viene. Es un salto de autonomía, aunque con Geely como accionista mayoritario.

El cargo es un importante salto, pero no le han regalado un paseo. El alto mando tiene un importante trabajo por delante, pues la marca sueca ha incumplido en los últimos trimestres sus objetivos de rentabilidad, primero por los aranceles impuestos por Estados Unidos y seguido por la demanda más débil en las ventas de coches eléctricos o los altos costes de desarrollo.

Además, las ventas de Volvo en China se han hundido, pero eso no es una particularidad de este fabricante, también le ha afectado a otros fabricantes europeos, pero es algo que Zellmer tendrá que dar la vuelta. Para algunos puede ser curioso que Zellmer cambie una marca de éxito por otra en reestructuración, por lo que cada vez se entiende más que se ha tratado de una salida a disgusto.

La salida llega en plena crisis del grupo. Volkswagen acababa de rebajar con claridad su previsión del ejercicio, por una amortización de miles de millones en Porsche, la debilidad en China y la reestructuración. Para Börse Online, su marcha aumenta las dudas sobre el saneamiento del grupo.

Lo que nunca sabremos es la verdad de esta salida, porque nadie ha confirmado que la razón sea Porsche, ni que Zellmer buscase otra cosa que el cargo de Volvo. Lo que sí está claro es el resultado: Skoda pierde a un jefe en racha, sin sucesor ni fecha, y Volkswagen, que lo daba por hecho en 2028, pierde la mejor noticia que tenía.

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