«No hay demanda»: el CEO de Porsche descarta un Mission S totalmente eléctrico
Apenas 8 meses han pasado desde la llamada por teléfono que dio inicio al proyecto a la presentación que tuvo lugar en el muelle de Queens, Nueva York, en el mismo lugar de la primera fotografía del legendario 550 Spyder.

Lo que Porsche ha presentado con el Mission S en Nueva York el pasado 15 de octubre es más que su nuevo coche halo, el supercoche que se colocará por encima del 911 en su gama. Es la llegada de una nueva plataforma de superdeportivos, que da a entender que dará a lugar a coches espectaculares con diferentes sistemas de propulsión. Eso sí, una versión eléctrica está descartada, según las palabras de Michael Leiters, CEO de la firma de Zuffenhausen.
Estéticamente, toma elementos de muchísimos modelos de la historia de Porsche. En el exterior recuerda sobre todo al Porsche 911 GT1 de finales de los noventa en la parte delantera, en la trasera al Carrera GT y, en otros aspectos, toma ideas del 928, del 919 Hybrid, del 917 (la gran toma de aire y la solución de refrigeración con el ventilador por encima). Y, por supuesto, una óptica que claramente establece una relación con el 911, el éxito incombustible.

El Mission S de Porsche será muchas cosas, pero no eléctrico
Mission S no es, en sí, un modelo de producción, sino la base de uno (o varios), parecido pero no exactamente igual a cómo el Mission E anticipó al Taycan. Si bien en la presentación lo que había era un 6 cilindros bóxer habitual de un 911, se espera que el modelo definitivo lleve motor de combustión convencional de 8 cilindros, esperándose tanto un V8 como un bóxer de 8 cilindros. La arquitectura permitiría también un motor híbrido o uno híbrido enchufable.
Esta flexibilidad es importante porque puede adaptarse al mismo tiempo a los gustos y caprichos del conductor, escuchando a sus clientes como a las diferentes situaciones de la normativa - por ejemplo, el ICE encajaría perfectamente en el contexto de Estados Unidos. Lo que derive del Mission S, eso sí, llegará después del sucesor del Macan de combustión, así como de los 718 Boxster y Cayman eléctricos, esperándose grandes lanzamientos anuales de aquí a 2030 según su estrategia Sportwagenschmiede '35.
Adelanto del futuro de la marca
«Nuestra intención es utilizarla como base para un nuevo deportivo de motor central, un coche que se situará claramente por encima del 911. El Mission S es una propuesta de cómo podría ser un coche así. Digo podría. Es una visión de cómo Porsche puede continuar evolucionando mientras sigue siendo inconfundiblemente Porsche. Refleja algunas de las ideas, proporciones y principios de diseño que influirán en nuestros futuros productos y ayudarán a dar forma al próximo capítulo de nuestra marca», añadió Leiters.

La historia de la marca se superpone en este Mission S como un amalgama de todo lo que ha sido Porsche hasta ahora. No sólo eso, sino que según Tobias Sühlmann, director de Diseño de Porsche, también adelanta algunas formas que se verán en futuros modelos de la gama, siendo los lanzamientos más inmediatos candidatos probables a heredar parte del ADN de este Mission S. Además, existe la posibilidad de hacer supercoches/hipercoches de serie limitada aprovechando esta nueva plataforma de motor central.
Un proyecto en el que toda la marca se volcó desde el principio
Este Mission S nace de una llamada telefónica en el mes de febrero - el mismo en el que entró en Porsche Sühlmann, tras trabajar anteriormente en Bentley y, al igual que Leiters, en McLaren. En una mesa redonda explica cómo todo el mundo en Porsche se volcó en este proyecto para que 8 meses fueran suficientes para convertir el proyecto en una presentación a nivel mundial.
«Tenía la visión de un coche que pudiera situarse por encima del 911 y estuvimos sopesando varias ideas. No puedo creer que, tras este breve periodo de tiempo, tengamos ya ese producto junto a nosotros. Ha sido un viaje fantástico porque todo el mundo se enganchó de inmediato al proyecto», explicó Sühlmann.
Fuente: Automotive News
