El Subaru e-BOXER dice adiós en Japón, el criticado híbrido que Europa también olvidará más pronto que tarde
Subaru retira el «e-Boxer» en Japón a partir de septiembre de 2026 y lo sustituye por el «S:HEV», con hasta 194 CV. En Europa seguimos con el híbrido ligero, pero las exigencias de la Euro 7 y el Forester Full Hybrid anticipan que el relevo también llegará aquí.

Subaru acaba de firmar la sentencia de muerte de su híbrido ligero. El 9 de julio, la marca anunció en Japón que a partir de septiembre de 2026 el Impreza y el Crosstrek dejarán de ofrecerse con el sistema «e-Boxer». El del grado más bajo de la electrificación, un MHEV que se retira sin sentimentalismos, cuyas últimas unidades con esta mecánica se podrán encargar hasta el 14 de septiembre de 2026.
A partir de esa fecha, cada modelo elige bando: el Impreza se quedará únicamente con un motor de gasolina de 2.0 litros sin asistencia eléctrica, mientras que el Crosstrek pasará a montar en exclusiva el sistema híbrido más potente, el nuevo S:HEV. La marca de Gumma ha decidido que no haya término medio alguno, ni otras versiones de transición. O gasolina puro o híbrido de verdad.

El «e-Boxer» nunca fue gran cosa, y la marca lo sabía
El «e-Boxer» nunca fue gran cosa, y en el fondo todos lo sabíamos. Hablamos de un motor bóxer atmosférico de 2.0 litros combinado con un motor eléctrico de apenas 16 CV, para una potencia total de sistema de 136 CV, con una conducción totalmente eléctrica posible solo de forma muy limitada, ya que la función principal del motor eléctrico era asistir al motor de combustión, además de poder recuperar energía. Lo justo para conseguir la etiqueta de la DGT que para el bolsillo.
Su sustituto es otra cosa. El «S:HEV» combina un motor bóxer de 2.5 litros de ciclo Miller (FB25) con dos motores eléctricos y el sistema de tracción integral «Symmetrical All-Wheel Drive». En la práctica: el bloque atmosférico escala de 136 a 160 CV y el par pasa de 182 a 210 Nm, y ese motor de combustión convive con dos máquinas eléctricas -una pequeña que actúa solo como generador- y otra más potente que aporta 120 CV y 270 Nm, capaz de convertirse en la fuente principal de propulsión en muchas situaciones.
El resultado ya lo conocemos de memoria porque Estados Unidos lleva meses disfrutándolo: un sistema con 194 CV de potencia combinada que integra un bóxer 2.5 -Atkinson o Miller- con motores eléctricos, la tracción AWD y caja automática CVT Lineartronic.

¿Y en Europa, qué?
Aquí es donde la cosa se pone interesante para nosotros. En España seguimos anclados al «e-Boxer» de toda la vida: el Forester actual monta el 2.0 de gasolina con 136 CV asistido por un eléctrico de 16,7 CV, homologado con un consumo de 8,1 l/100 km.
Pero Subaru ya tiene lista la variante europea del cambio de paradigma, y no es precisamente un secreto: existe una versión Full Hybrid con el bóxer 2.5 e-BOXER de 165 CV combinado con un motor eléctrico de origen Toyota de 122 CV, sumando una potencia conjunta cercana a los 194 CV, disponible ya en varios mercados internacionales a la espera de su llegada a Europa.
La pregunta no es si llegará, sino cuándo dejaremos de esperar. Y aquí el calendario europeo aprieta más que el japonés: la Euro 7 entrará en vigor el 29 de noviembre de 2026 para las nuevas homologaciones de turismos y comerciales ligeros, con un año de gracia adicional hasta noviembre de 2027 para el resto de matriculaciones. Un motor MHEV diseñado en 2018 no es precisamente la mejor opción para superar un examen que ya mide hasta las partículas de los frenos y los neumáticos.
La irónica paradoja de Subaru
Lo curioso es que Subaru retira el «e-Boxer» en Japón por las mismas razones por las que tendrá que retirarlo en Europa tarde o temprano: no da para más. Y sin embargo, mientras en Japón ya se despide con honores, aquí seguimos vendiendo un sistema que en su día de estreno, en 2018, ya olía a insuficiente. La diferencia es que en Japón sustituyen sin red; en Europa, de momento, solo prometen.
Cuando el Forester Full Hybrid y el futuro Crosstrek con S:HEV llegen, Subaru podrá presumir de haber alcanzado, con más de siete años de retraso, la potencia que ya tenían los rivales del segmento de serie. No está mal, para ser los últimos de la fila.
