3 meses, 63.000 multas y hasta 16.000.000 de euros: el chollo del carril bus en Sevilla
El sistema de videovigilancia en carriles bus implantado en julio de 2025 en 11 puntos estratégicos de la capital hispalense ha generado en su primer balance trimestral una cifra que supera cualquier previsión: 63.805 sanciones en 90 días y una recaudación potencial de hasta 16 millones de euros.

11 cámaras, una inversión de poco más de 100.000 euros y una rentabilidad que ningún fondo de inversión podría igualar. El Ayuntamiento de Sevilla ha publicado el primer balance trimestral de su sistema automatizado de control del carril bus-taxi y las cifras hablan por sí solas: entre enero y marzo de 2026, el dispositivo impuso 63.805 sanciones, una media superior a 700 multas al día durante 90 jornadas consecutivas.
Y lo cierto es que los números, vistos desde la óptica recaudatoria, resultan difíciles de ignorar. Con una sanción de 260 euros por infracción —reducible a la mitad en caso de pronto pago, pero con un recargo adicional del 30 % si no se abona en plazo—, la suma de todos los expedientes abiertos en el primer trimestre elevaría la recaudación potencial a hasta 16 millones de euros para las arcas municipales.
Pero quizás lo más llamativo es el nivel de rentabilidad de una infraestructura que costó 105.279 euros y que se amortizó, en la práctica, en sus primeras horas de funcionamiento.
El punto negro: la calle Arjona acapara una de cada cinco multas
De los 11 puntos de control activos en la ciudad, ninguno acumula tanta reincidencia como el situado en la calle Arjona, frente a la estación de autobuses de Plaza de Armas y junto a la Plaza de la Legión.
Más del 20 % de todas las sanciones registradas en el trimestre proceden de ese único lugar, junto al Casco Antiguo, por donde a diario circula un volumen elevado de vehículos privados. En enero sumó 5780 expedientes; en febrero, 4654; en marzo, 5082. La cifra baja, pero el liderazgo no lo cede.
En lo que respecta al comportamiento mensual, este ofrece una lectura con matices. Enero arrancó con 19.912 sanciones, un dato que la Delegación de Movilidad interpretó como señal positiva: la cifra bajaba respecto a diciembre y sugería que las campañas informativas habían comenzado a calar. La única excepción fue el punto del Puente del Cristo de la Expiración, con 3217 infracciones que el Ayuntamiento atribuye al patrón de carga y descarga asociado a los usuarios de la estación de Plaza de Armas.
Febrero consolidó esa tendencia a la baja con 19.364 sanciones en 28 días. Por primera vez, la disminución fue generalizada en los 11 puntos de control sin excepción alguna; desde Movilidad lo vinculan al cambio de comportamiento de los conductores que ya habían recibido su primera sanción.
Marzo, sin embargo, rompió la secuencia. El tercer mes del año registró un repunte significativo —hasta las 24.529 sanciones, el máximo trimestral—, impulsado especialmente por dos focos: la calle Enramadilla frente a Avión Cuatro Vientos, donde las infracciones saltaron de 2413 en febrero a 4590 en marzo, y el Paseo Colón frente a la calle Antonia Díaz, que pasó de 2880 a 3669 en el mismo periodo.

La medida que nadie llama recaudatoria, pero que recauda
Más allá de los datos, el argumento municipal tiene una lógica legítima que conviene no desestimar. El sistema se activó el 4 de julio de 2025 con un objetivo declarado: liberar los carriles reservados para mejorar el tránsito de autobuses y taxis, haciendo así que el transporte público sea más competitivo en una ciudad con una presión de tráfico privado notable.
TUSSAM, la operadora municipal, registró en 2024 más de 86 millones de viajeros sobre una red de 680 kilómetros; el propio Ayuntamiento apunta a un crecimiento importante de la demanda de usuarios desde la implantación del sistema como aval de su eficacia.
A este respecto, los precedentes de medidas anteriores —las ‘aletas de tiburón’, las líneas rojas pintadas en el asfalto— habían demostrado que, sin automatización y sanción efectiva, la norma no se cumple. 10 meses después, las cámaras han logrado lo que la señalización nunca consiguió.
Por otro lado, la red seguirá evolucionando. La Delegación de Movilidad tiene previsto ampliar el número de puntos de control a corto plazo. A partir del 18 de mayo, las obras de la línea 3 del Metro en La Macarena obligarán a abrir temporalmente al tráfico general el carril bus de las calles Parlamento de Andalucía y Resolana, retirando la cámara de ese punto. Pero, en compensación, se activará un nuevo dispositivo en el Paseo de las Delicias, en el tramo entre la Glorieta de los Marineros y la Avenida de Moliní, frente a la Plaza de América.
De momento, el balance es incontestable: 11 cámaras, 63.805 multas y hasta 16 millones de euros en tres meses. Si la intención no era recaudatoria, el resultado lo es de manera espectacular. Y si el objetivo era disuadir, 700 sanciones diarias durante 90 días seguidos indican que Sevilla tiene un problema de cultura vial que las cámaras detectan con precisión quirúrgica, pero que ningún objetivo recaudatorio —por abultado que sea— va a resolver por sí solo.
