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    El pulso de la empresa estadounidense sigue adelanteUber ya opera en Barcelona, Madrid y Valencia

    Javier Costas
    Javier Costas

    Uber es el mayor competidor que le ha salido al taxi tradicional en todo el mundo. Valencia es la tercera ciudad española con cobertura de viajes. Una vez más, el quid de la cuestión es el servicio UberPOP, que utiliza coches particulares para trasladar pasajeros, ahora mismo fuera de la ley.

    En abril se implantó Uber en suelo español, empezando por Barcelona. Comenzó un pulso entre la empresa, las administraciones públicas y los taxistas. Según la legislación española, los servicios de transporte que Uber presta en la modalidad UberPOP no tienen encaje legal en casi ningún caso.

    Al finalizar el verano llegó la capital, Madrid, reavivando el conflicto. Aunque tanto la Generalitat de Catalunya como la Comunidad de Madrid anunciaron perseguir tanto a la empresa como a sus conductores, Uber no ceja en su empeño. No han importado ni las multas, ni los dos coches de Uber que han salido ardiendo en Barcelona.

    Los precios son los mismos en las tres ciudades

    Ahora se amplía el ámbito de actuación de Uber a la capital del Turia. Responde a la ambición expansiva de Uber en ciudades de todo el mundo. Solo en Europa van 35 ciudades y a nivel mundial están en 45 países. La próxima ciudad podría ser Sevilla o Bilbao.

    Esta imagen de Cristina Pedroche promocionando Uber enfadó a muchos taxistas, actualmente la tienen retirada

    ¿Hacia dónde va Uber?

    Si queremos saber el futuro de la empresa, el mejor ejemplo es Estados Unidos. Allí tiene un competidor directo, Lyft, cuyos coches se identifican por un "bigote" rosa que los conductores colocan en sus paragolpes. Ya ha salido más de una información avisando de guerra sucia contra Lyft por parte de Uber.

    Uber ofrece servicios de chófer privado y también taxi, 100% legales, pero no en España

    ¿Y qué hay de los taxistas? Si nos fijamos en San Francisco, ha caído la actividad de sus cabbies un 65% desde marzo de 2012. No hay que ser adivino para saber a dónde se han ido todos esos pasajeros. La crisis económica en EEUU no afecta de la misma forma que aquí.

    Eso, claro, con una regulación más laxa que permite a los conductores de Uber trabajar sin pegas. En España se enfrentan con multas de 4.000 a 18.000 euros si hay reincidencia. Nuestra legislación tiene mayores requisitos a nivel de impuestos, licencia de transporte, etcétera.

    En otras palabras, Uber está forzando a los taxistas de las grandes ciudades a adaptarse, quieran o no, tanto si hay un apoyo legal como si no. En la Unión Europea se ha pasado la patata caliente a cada estado miembro, y que cada uno lo regule como quiera.

    La empresa actúa según este principio: si es legal, bien, y si no, también (hechos consumados). De momento están interponiendo recursos a los expedientes abiertos contra la propia Uber, y contra los conductores. Mientras tanto, se sigue tensando la cuerda. Los taxistas están haciendo la guerra por su cuenta, "cazando" coches de Uber y denunciándolos.

    A diferencia de las plataformas de coche compartido como Amovens, Blablacar o Carpooling, el conductor puede conseguir lucro fácilmente y eso viola la normativa de transporte. Por lo tanto, es muy fácil para los inspectores sancionar a los conductores que sean pillados in fraganti.

    ¿Cómo funciona Uber?

    Difícilmente puede ser más sencillo. Se descarga la aplicación móvil para Android o iPhone, y se introducen unos datos personales básicos, además del número de la tarjeta de crédito. Luego, una vez en la calle, se introduce el destino y manda un aviso a los conductores cercanos.

    Si un conductor acepta, se verá en el móvil la cara del conductor, qué coche usa, su matrícula y el tiempo aproximado de llegada. Además, el coste aproximado de la carrera se ve en pantalla. La "bajada de bandera" es de 1 euro, 65 céntimos por kilómetro y 15 céntimos por minuto. El mínimo a cobrar es 3 euros, y todo sin dinero en metálico.

    El conductor tiene su propia aplicación, con GPS, que evita la posibilidad de rodeos innecesarios. Cuando se confirma el viaje, el pasajero paga remotamente (sin hacer nada) y al conductor se lo abonan más tarde, menos un 20% de comisión que se queda Uber. Muy parecido al taxi, pero a un precio inferior.

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