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Una posible salida al conflicto del taxi

Después de la aprobación el año pasado del "decreto Ábalos", trasladando la regulación de los VTC a las CCAA y los ayuntamientos, hay dos modelos: el de Catalunya, a favor de los taxistas, y el de Madrid, a favor de la competencia. En el segundo modelo hay oportunidades adicionales.

Ayer por la noche se pudo ver en el Objetivo de La Sexta un cara a cara entre Julio Sanz, presidente de la Federación Profesional de Taxi de Madrid, y Mariano Silveyra, presidente de Cabify en Europa. Fue un programa seguido por 1,434 millones de espectadores, luego fue considerado bastante relevante en la programación de ayer.

Se puede resumir de la misma forma que otros encuentros en directo entre ambos sectores. El señor Sanz fue altanero, impertinente y rozando la mala educación, aportando información con bastante sesgo y algunas cosas que dijo eran completamente falsas (como decir que los taxistas tributan más que las VTC, desmentido por Hacienda). Ana Pastor le pilló con otro dato falso.

El representante de Cabify se mostró mucho más calmado y sosegado, defendiendo la idea de que ambos modelos de transporte pueden convivir. La postura del señor Sanz, compartida por muchos de su gremio, es que los VTC -cuando no directamente "cucarachas"- tienen que ser "regulados". Señores, ya están muy regulados. La salida a este problema no es normativa, es de competencia. Hay que competir.

Protesta de taxistas en la Puerta del Sol - Fotografía: Élite Taxi Madrid

En principio, los taxistas deberían tenerlas todas consigo. Son más que los VTC, tienen los coches muy visibles, paradas exclusivas, se encuentran en el acto en centros de transporte y nodos importantes... también tienen libro de reclamaciones, tarifas reguladas, derechos para el pasajero... y, sin embargo, cada vez pierden más clientela. En Cataluña, de momento, se han salido con la suya: Uber y Cabify ya no pueden operar con normalidad.

Madrid no cede, no habrá tiempo de precontratación. Cataluña impuso 15 minutos -como mínimo-

Ese es el quid de la cuestión: cada vez más gente, pudiendo elegir, prefiere usar los servicios de VTC a través de Uber y Cabify a viajar en los taxis tradicionales. Los argumentos son siempre los mismos: conocer el precio por anticipado, limpieza de los coches, el trato de los conductores -vayan uniformados o no-, el detalle del agua y el WiFi, no tener que manejar efectivo, etc. Y no cobran el desplazamiento hasta el cliente...

¿Por qué dejar de usar taxis? Los argumentos también son conocidos por todos: malas experiencias en el pasado, coches que no siempre están limpios, el aspecto de algunos conductores, precios que no quedan tan claros -pese a estar regulados-, o que no se respeten los derechos del pasajero a elegir qué suena, a qué volumen, llevar el coche climatizado a su gusto o la elección de la ruta. De pagar con tarjeta también podríamos hablar aparte.

Si los taxistas quieren recuperar clientela, tendrán que usar la misma estrategia que las empresas de VTC, que tienen muy presente los aspectos formales. Un conductor de VTC que reciba malas calificaciones en aplicaciones puede perder su empleo, y una empresa de VTC que dé quebraderos de cabeza a las plataformas puede verse excluida.

Tratar bien al cliente es una prioridad total

Los taxistas que actúan de esa forma nunca van a tener problemas de clientela, pues poco a poco tienen una reputación y gente que les llama para ser su taxista de confianza, aunque un compañero suyo pueda llegar más rápido. En sentido contrario un mal profesional difícilmente se quedará sin empleo, sobre todo si es un autónomo y no un asalariado (que trabaja para el dueño de la licencia).

Es cierto que los taxistas también tienen sus aplicaciones: Pidetaxi o MyTaxi son buenos ejemplos. Si los clientes quieren usar tarjetas u otros medios de pago digitales por ser más cómodos, hay que poner los medios para que así se haga y no burlarse de que son "modernos". Los taxistas no están obligados a dar cambio pagando con más de 20 euros. Hay que adaptarse a los nuevos tiempos. Además, el dinero electrónico dificulta el fraude, debe incentivarse.

De la misma forma que los taxistas ponen sus esfuerzos en denunciar lo que hacen mal los VTC -que también cometen irregularidades- o señalar con el dedo a los compañeros que no siguen de cierre patronal -mal llamado huelga- con apelativos como "rata" o "esquirol"... se pueden esforzar en eliminar sus manzanas podridas o recriminarles su actitud para mejorar su imagen. Ayer se hizo público un ejemplo peor que el del vídeo superior.

Estoy seguro que la mayoría de los taxistas no comparten las formas de una minoría que se ha mostrado violenta, maleducada, desafiante y con el ánimo de impedir a la gente que decida qué medio de transporte usar. Bastaría un simple código de buenas prácticas que las gremiales adoptasen a una. Verían cómo ganan clientes, o reducen su sangría respecto a las VTC.

Como los taxistas bien señalan, sus tarifas son siempre las mismas, los VTC las varían en función de la demanda. Si ofrecen un servicio igual o mejor, y el precio es más bajo, lo incomprensible sería que los clientes les diesen la espalda. Si lo están haciendo es porque hay que cambiar muchas cosas, y la solución no está en forzar a las autoridades a eliminarles a los molestos competidores. Competir es otra cosa.

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