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    ¿Viajar en coche compartido? Así es BlaBlaCar

    Oscar Magro
    Oscar Magro12 min. lectura

    Viajar en coche compartido se está convirtiendo en una de las opciones de movilidad preferidas en España ¿Se trata de una moda o una práctica que ya se ha asentado? Hablamos con BlaBlaCar para conocer cómo funciona esta red social, la desavenencia con los operadores de transporte y la inminente implantación de un sistema de pago.

    El ride-sharing, carpooling o simplemente viajar en coche compartido se ha convertido en una práctica cada vez más frecuente en España. Varias personas que viajan a un mismo destino se ponen de acuerdo para utilizar un mismo vehículo, reduciéndose los gastos de viaje de cada persona (coste del combustible y peajes, principalmente).

    En España esta práctica se ha mostrado cada vez más popular desde 2010, cuando diferentes portales de internet facilitaron la labor de conexión entre conductores y pasajeros. Hemos tenido oportunidad de hablar con Vincent Rosso, director general de BlaBlaCar para España y Portugal y cofundador de BlaBlaCar.es.

    Hemos querido conocer a fondo qué es y cómo funciona BlaBlaCar porque se trata de una de las redes sociales de referencia en Europa de viajes en coche compartido y servirá para entender el éxito de esta alternativa de movilidad. Los temas han girado en torno a las quejas de la patronal de autobuses Fenebús, la inminente implantación del pago en el portal y el futuro del coche compartido en nuestro país.

    Rosso nos explicó que BlaBlaCar ya cuenta con seis millones de usuarios en los 12 países europeos en los que esta red social está presente, sumado unos 120 empleados en toda Europa. Además, destacó la excelente acogida de esta plataforma en España, la mayor después de Alemania. Tampoco hay que olvidar que el difícil momento económico que vivimos ha sido el caldo de cultivo perfecto para conseguir este éxito.

    La crisis ha servido para que demos un gran valor a cada euro que nos gastamos, abonando el terreno no sólo a la práctica del coche compartido sino para expandir otras muchas medidas de consumo colaborativo como el crowdfunding y coworking.

    ¿POR QUÉ TRIUNFA LA PRÁCTICA DEL COCHE COMPARTIDO?

    La principal ventaja de compartir coche con otros compañeros de viaje es repartir gastos y ahorrar dinero. También funciona por su aspecto social ya que un viaje en compañía puede resultar más ameno conociendo gente nueva. Además hay que tener en cuenta que se reduce el tráfico y se contamina menos.

    Según señalan desde BlaBlaCar, las claves del éxito de su plataforma es la facilidad de uso, la gran confianza establecida entre los usuarios y saber escuchar las recomendaciones de conductores y pasajeros -un 30% de la plantilla de BlaBlaCar se dedica a dar soporte a los usuarios-.

    Funciona especialmente bien para aquellos que realizan desplazamientos de entre 300 y 500 kilómetros y suele eliminar el problema de las conexiones interurbanas. El transporte público establece conexiones convencionales entre grandes núcleos urbanos, por ejemplo de Madrid a Barcelona. Pero ¿y si quieres ir de Alcobendas a Sabadell? Recurrir al transporte público implicará transbordos, más coste (más billetes) y más tiempo, inconvenientes que no existen si se comparte el coche con alguien que realice el mismo trayecto. De hecho, BlaBlaCar calcula que sólo el 3% de los trayectos anunciados corresponden a líneas convencionales.

    Un efecto del coche compartido difícilmente medible pero curioso es que la persona que va al volante suele realizar una mejor conducción respecto a cuando viaja solo. Esta conducta se explica por sentir una mayor responsabilidad al llevar a otras personas o quizá por el miedo al voto negativo de los pasajeros.

    Las valoraciones del conductor que hacen los viajeros después del trayecto resultan fundamentales. Como decíamos antes, la confianza es el principal valor para animarse a viajar en coche compartido con desconocidos y saber de antemano la experiencia de la comunidad resulta vital para este ejercicio de transparencia.

    COMPETENCIA ¿DESLEAL? PARA EL TRANSPORTE PÚBLICO

    Desde hace años, la práctica del coche compartido se impulsa por las autoridades públicas en la mayoría de países desarrollados. Se trata de una alternativa de movilidad más ecológica y sostenible puesto que reduce las emisiones de carbono, la congestión del tráfico en las carreteras y la necesidad de plazas de aparcamiento.

    Pero ahora que esta práctica por fin empieza a calar en la población llegan los primeros encontronazos. La Federación Nacional Empresarial de Transporte de Autobús (Fenebús), apoyada por asociaciones de taxistas y de alquiler de vehículos sin conductor, ha presentado varios escritos ante diversos estamentos pidiendo directamente el cierre de BlaBlaCar. En su opinión, la actividad perjudica a los operadores de transporte y suponen un caso de competencia desleal.

    BlaBlaCar se defiende indicando que no son un operador de transporte y que los usuarios no obtienen ningún beneficio económico, sino que la red se limita a conectar conductores con pasajeros que realizan las mismas rutas en horarios coincidentes. Vamos, que sería como si una asociación de restaurantes me denunciara por invitar a mis amigos a comer en casa.

    ¿Quién tiene razón? Si nos vamos a la Ley 16/1987 sobre Ordenación de Transportes Terrestres, vemos que el Artículo 101 especifica lo siguiente:

    1. Se consideran transportes privados particulares los que cumplen conjuntamente los dos siguientes requisitos:

    a) Estar dedicados a satisfacer las necesidades de desplazamiento de carácter personal o doméstico del titular del vehículo y sus allegados.

    En ningún caso, salvo el supuesto de percepción de dietas o gastos de desplazamiento para su titular, el transporte particular puede dar lugar a remuneraciones dinerarias directas o indirectas.

    b) Realizarse en vehículos cuyo número de plazas, o capacidad de carga, no exceda de los límites que reglamentariamente se establezcan.

    2. Los transportes privados particulares no están sujetos a autorización administrativa, y la actuación ordenadora de la Administración únicamente les será aplicable en relación con las normas que regulen la utilización de infraestructuras abiertas y las aplicables por razón de la seguridad en su realización. Podrán darse, en su caso, asimismo, sobre dicho tipo de transportes, las actuaciones públicas previstas en el artículo 14.

    Leyendo este Artículo de la Ley está claro que compartir coche se trata de un transporte privado particular y por tanto no está sujeto a la regulación propia del sector del transporte de viajeros. Pero los operadores de transportes ponen el acento en el siguiente aspecto: “desplazamiento de carácter personal o doméstico del titular del vehículo y sus allegados”. La Ley habla de allegados pero no de personas desconocidas, lo que supone una especie de limbo legal por determinar.

    Como las plataformas de coche compartido no son operadores de transporte, los usuarios sólo pueden compartir gastos de viaje (combustible y peajes básicamente) pero nunca puede generar un beneficio económico directo al conductor, algo que es muy difícil pero posible. Este tipo de actividades con fines lucrativos está prohibido.

    BLABLACAR DEJARÁ DE SER GRATUITO

    Vincent Rosso nos confirmó que próximamente BlaBlaCar va a establecer una comisión del 10% de precio acordado por el viaje más el 21% de IVA correspondiente. Este incremento lo pagará el pasajero, por lo que el conductor seguirá recibiendo las mismas cantidades que cuando la plataforma era totalmente gratuita.

    BlaBlaCar nunca había ocultado su intención de establecer un sistema de pago para financiarse, un sistema que ya se aplica en Francia desde hace un par de años con buen resultado. Al fin y al cabo mantener la plataforma, los salarios de los empleados y el material tienen un coste y, como no tienen publicidad, es necesario ingresar al menos lo suficiente para mantener esa estructura.

    Esta medida implica una nueva forma de pago. Hasta el momento los viajeros abonaban en metálico al conductor, algo que va a cambiar para hacerse el pago vía online. El viajero pagará con su tarjeta bancaria la cantidad acordada más la comisión a BlaBlaCar en el momento de acordarse la reserva. Una vez terminado el viaje, BlaBlaCar transfiere el pago a la cuenta del conductor, lógicamente quedándose con la comisión. Próximamente será posible pagar con Paypal.

    Para poner un ejemplo podemos fijarnos en la ruta más demandada, Madrid-Valencia, con un precio medio de 17 euros. El conductor seguirá recibiendo esa misma cantidad, mientras que el pasajero tendrá que sumar comisión e IVA aumentando el coste hasta los 19,06 euros. Aunque la diferencia es de apenas un par de euros, cuando comience a operar el nuevo sistema de pago, es previsible que una parte de los usuarios emigren a otras plataformas como Amovens o Carpooling, que siguen siendo gratuitas.

    Desde BlaBlaCar nos confirman que eso sucedió en Francia cuando se implantó la comisión, pero que buena parte de esos usuarios volvieron porque da una mayor seguridad en los viajes. Una de las ventajas del pago es que provoca un compromiso es más fuerte, evitando plantones. Rosso recordó que más de un 30% de los viajes en coche compartido se cancelaban en Francia, un porcentaje que bajó hasta el 5% cuando se impuso la comisión.