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    Los 3 grandes errores de la FIA y Masi que tanto daño hacen a la F1

    Los 3 grandes errores de la FIA y Masi que tanto daño hacen a la F1
    La F1 se ha convertido en un juego de ver quién saca a quién de la pista.
    David Plaza
    David Plaza6 min. lectura

    Este año, la extraordinaria competitividad de Lewis Hamilton y Max Verstappen ha puesto de manifiesto las limitaciones de Michael Masi como director de carrera, pero también de un sistema que no está funcionando.

    La que podría haber sido una de las mejores temporadas de la historia de la Fórmula 1 está ya marcada por incidentes y enfrentamientos que manchan en parte la competición.

    Pero, si bien son muchos quienes señalan a Lewis Hamilton y a Max Verstappen como culpables de la tensa situación en la que llega el campeonato a su ronda final en Abu Dhabi, en realidad estos dos fenomenales competidores no hacen más que luchar con las armas que tienen. Y no nos referimos exclusivamente a lo que depende de sus monoplazas, su equipo y de sí mismos.

    1. Las escapatorias

    La Fórmula 1 moderna ha apostado por circuitos en los que las escapatorias de asfalto se han convertido en la norma habitual. Rara es la curva en la que los límites de pista se determinan con una escapatoria de grava al otro lado del piano y eso ha generado situaciones nuevas que antaño no suponían un problema.

    Las grandes escapatorias de asfalto permiten argucias y, sobre todo, interpretaciones del reglamento

    En otros tiempos, no había medias tintas ni interpretaciones, sencillamente no era posible obtener ventaja o adelantar por fuera de la pista y el debate o el punto de vista de los comisarios en relación a estas acciones no existía o era irrelevante.

    Actualmente, las grandes escapatorias de asfalto permiten argucias y, sobre todo, interpretaciones del reglamento que acaban por enfangar la competición, pues generan una polémica innecesaria.

    2. Ambigüedad e inconsistencia

    El primer punto nos lleva al segundo, pues esas recurrentes acciones de pilotos intentando adelantar por fuera y siendo expulsados al exterior de la pista o, directamente, tomando el camino fácil para ganar posición, no están siendo arbitradas de manera uniforme ni estricta.

    Lo que en ocasiones es sancionable, otras no lo es.

    Lo mismo puede decirse de muchas otras infracciones (banderas amarillas, periodos de Safety Car, unsafe releases y muchas más). Lo que en un Gran Premio es sancionable, puede no serlo en el siguiente y, tal y como hemos comprobado este año, con total certeza no lo será dos o tres carreras más adelante o será sancionado de manera distinta.

    Las normas no están claras y los pilotos lo saben. Y lo sufren.

    3. Ingenuidad

    De nuevo, el segundo punto nos lleva al tercero: Michael Masi, como director de carrera y representante de la FIA, está cometiendo un grave acto de ingenuidad, pues por alguna razón piensa que la motivación de equipos con cientos o miles de empleados y presupuestos de centenares de millones de dólares, así como de pilotos profesionales, es competir limpiamente.

    No, no lo es. El objetivo que todo competidor profesional tiene es ganar. O al menos clasificarse lo más arriba posible. Ni Lewis Hamilton ni Max Verstappen van a pensar en que, al devolver posición por haberla ganado ilícitamente, hay que hacerlo del modo más justo posible para el oponente, por poner un ejemplo reciente. No, esa tarea le corresponde al organismo rector, representado en la figura de Michael Masi.

    Cada uno tiene, o debería tener, un rol bien definido. La FIA debe garantizar una competición justa y controlada. Los pilotos luchan por transformar en resultados la inversión y esfuerzo de su equipo, de la marca a la que representan y de sí mismos. Y lo hacen con las reglas que la FIA pone a su alcance, sean las que sean. El objetivo es el primer puesto, no el trofeo a la deportividad o la satisfacción de participar.

    Durante años, la rivalidad en la Fórmula 1 ha brillado por su ausencia en relación al campeonato, con la notable excepción de 2016. En aquel momento, Charlie Whiting tenía muy claro qué límites no se podían sobrepasar, independientemente de si nos gustaban más o menos sus decisiones.

    Michael Masi relevó al fallecido Whiting en 2019 y este año ha tenido que enfrentarse, por primera vez, a una disputa brutal entre dos equipos y pilotos que llevan la ambición al límite. Y no está a la altura. ¿Es culpa de los pilotos que lleguemos a Abu Dhabi con la inevitable sensación de que este Mundial se decidirá con un accidente? En parte sí. Pero esencialmente no.

    Fotos: Red Bull Content Pool