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[Vídeo] El espectáculo de la Fórmula 1, ese debate eterno. ¿Será 2022 la solución?

Tras analizar estudios de dinámica computacional de fluidos de los coches actuales y los que están por venir, o comparar registros de adelantamientos a lo largo de los años, creo que he llegado a una conclusión que puede poner de acuerdo a los aficionados más puristas con los más 'flexibles'. ¡NO! El reglamento técnico no lo es todo en Fórmula 1.

Da igual tener un V10 estruendoso a las espaldas, eliminar el DRS, baterías y artilugios híbridos y volver a la aerodinámica de los 90 o principios de siglo. Sin un reglamento deportivo meticulosamente estudiado para favorecer la lucha en pista, las carreras se van al garete.

Las normas que se aplican en pista han resultado ser la clave de la nueva era de Fórmula 1. A la vista de los datos, la eliminación de los repostajes en carrera o la introducción del KERS y el DRS en los años 2009 y 2011, hicieron estallar a la gráfica de adelantamientos por temporada. Eso sí, solo si establecemos la relación de que más maniobras y cambios de posición implican una mayor emoción en pista.

Adelantamientos por temporada, años 2000-2018. Los cambios en el reglamento deportivo hacen disparar las cifras.

El debate eterno

Como todo lo intangible o sentimental es subjetivo, nunca habrá una normativa idílica que guste a todos los aficionados del motor. Los que crecieron viendo a Senna pelearse con su MP4/4 a través de las calles de Mónaco, controlando el Honda RA168E V6 con el pie derecho, van a preferir esta época a la de finales de los 90; cuando Hakkinen y Schumacher, el titánico duelo Ferrari-McLaren, copaba las portadas de los medios. Y así en un bucle infinito, los más ferraristas que vieron a Schumi ganar 5 mundiales seguidos, o incluso los alonsistas de la marea azul te dirán: “Es que eso era Fórmula 1 de verdad”.

¡Qué decir pues del invento del KERS o el tan odiado DRS de los adelantamientos falsos! El problema quizá, es que no concebimos como aficionados que la Fórmula 1 es cambio frenético, para bien o para mal. Que no hay ningún reglamento tallado en piedra que pueda perdurar lustros en el tiempo, que hay intereses comerciales que muchas veces no se alcanzan a entender.

No hay ningún reglamento tallado en piedra que pueda perdurar lustros en el tiempo y contentar a todos

Decía Sebastian Vettel al abandonar por un fallo mecánico el pasado GP de Rusia eso de: “Bring back the ****ing V12!”, con un adjetivo intensificador en inglés de por medio que todos conocemos. Lo espetó a pesar de que los motores actuales son los más fiables de la historia. Recuerdo todavía en la caótica temporada inaugural de la hibridación en 2014, cómo se añoraban los V8 cuando estos nuevos propulsores se rompían demasiado, y ahora que no se rompen, estaría bien que lo hicieran…

Entonces, si buscamos volver a lo de antes, pasemos por la sede de los motoristas actuales, Mercedes, Ferrari, Renault y Honda. Les decimos que todos los millones que invierten en nuestra amada categoría, -o en la Fórmula E-, lo destinen a recuperar los V10 de 3.0L. Esos motores -que sí, maravillosos para los oídos- se bebían 160 litros de combustible por carrera.

GP de Bélgica 2004. ¿Cuando todo era mejor sin DRS, KERS o sistemas híbridos? ¿Solo por los V10?

Aquellos que en los 90 en clasificación usaban benzenos y toluenos, una mezcla increíblemente tóxica de gasolina más parecida a la que se utiliza para despegar un cohete que otra cosa. Se lo decimos en plena era de normativas medio-ambientales, de etiquetas ECO, CERO, donde la inversión en I+D se destina a la eficiencia más ridícula para pasar los controles de emisiones y crear una campaña de marketing eco-friendly.

Les decimos a las marcas, que todos los millones que invierten en F1, lo destinen a recuperar los V10

Los tiempos cambian, y la Fórmula 1 también. ¿Será 2022 la panacea que lo cambie todo? Pues evidentemente no. Podrá haber limitaciones en los presupuestos, en el diseño, estandarización de piezas… Se podrá pasar por todos esos aros por los que la ostentosa F1 del derroche y la tecnología espacial juró no pasar, pero los mejores seguirán siendo los mejores.

Siempre habrá un equipo o dos que dominen sobre el resto, así ha sido y así será. Siempre habrá discusión sobre si una etapa fue mejor, sobre si unos coches eran más puros y asombrosos que otros. Así, mientras la disputa en redes o en el paddock continúa, habrá que poner las esperanzas en el reglamento deportivo para hacer que nos sienten bien las palomitas mientras disfrutamos del espectáculo.

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