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    GP HungríaVerstappen: del ridículo al podio gracias a los mecánicos de Red Bull

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    Max Verstappen compensó su error y le dio una alegría a sus eficaces mecánicos.Red Bull Content Pool

    El fin de semana de Red Bull estaba siendo absolutamente desastroso y, cuando Max Verstappen se salió de pista en la vuelta de formación de parrilla y rompió el coche, las cosas fueron a peor. Pero sus mecánicos obraron el milagro y el neerlandés terminó en el podio.

    Max Verstappen nos ha mostrado las dos caras de su pilotaje en Hungaroring, donde tras un fin de semana nefasto en todos los aspectos ha conseguido acabar segundo tras Lewis Hamilton y por delante de Valtteri Bottas.

    Ya el viernes, Red Bull vio que el RB16 no era capaz de adaptarse al circuito magiar, mostrando una preocupante inestabilidad en curva. El sábado las cosas no mejoraron y Max Verstappen sólo pudo ser séptimo en parrilla, con Alexander Albon en una aún más decepcionante 13ª posición. Esto, tratándose del equipo que en teoría iba a disputarle la victoria a Mercedes en este trazado lento y poco dependiente del motor, era todo un fracaso para los austriacos.

    Despiste monumental

    Sin embargo, aún había margen para arreglar las cosas, pues la mañana del domingo amaneció lluviosa y el circuito estaba completamente mojado cuando llegó el momento de que los monoplazas salieran del garaje para la vuelta de formación de parrilla. En esas condiciones, Max Verstappen era candidato a la victoria.

    Pero todas las esperanzas parecieron irse por la borda cuando el neerlandés, que rodaba en dirección a la parrilla con los neumáticos intermedios, fue demasiado optimista en la frenada de la curva 12 y no pudo evitar perder el control del coche e impactar contra las barreras.

    Ello rompió el alerón y la bieleta de la rueda delantera izquierda, dejando a Verstappen con una sola rueda direccional. Al menos el coche no se caló, lo que le permitió volver a la parrilla y darle la opción a sus mecánicos de arreglar el desastre.

    Y así fue, pues pocos segundos antes de la señal sonora de cinco minutos para la salida, límite tras el cual colocar los neumáticos implica una sanción, el trabajo quedó prácticamente listo y las cuatro ruedas, instaladas.

    El resto es ya conocido: pues Max Verstappen se las apañó para ganar posiciones aprovechando la pista mojada durante las primeras vueltas para, posteriormente, aguantar al Mercedes de Valtteri Bottas sobre seco.

    Un segundo puesto que arregló un fin de semana que pintaba a desastre y que tuvo en los mecánicos de Red Bull a los grandes artífices del resultado, pues de no ser por su vertiginoso y excelso trabajo (el piloto confirmaría posteriormente que el coche había ido perfecto durante la carrera), Verstappen habría sido como mínimo sancionado.

    Verstappen: del ridículo al podio gracias a los mecánicos de Red Bull