El botón más inútil de los coches eléctricos sigue ahí y casi nadie se atreve a quitarlo
Hace ya unos años, una de las innovaciones de Tesla consistía en eliminar el tradicional botón de encender y apagar el motor. Sin embargo, la mayoría de coches eléctricos nuevos se resisten a eliminarlo. ¿Debería eliminarse este botón en los vehículos de última generación

Tesla introdujo con su Model S una función que permitía poder arrancar el vehículo sin necesidad de pulsar el botón “Start/Stop” que hemos visto en los últimos años en los coches, que a su vez sustituía al tradicional gesto de girar la llave de arranque.
Aunque esta tecnología lleva ya años en el mercado y otras marcas, como Volvo, Lucid, Polestar e incluso Volkswagen, a su manera, se han sumado a incorporar a sus eléctricos, no termina de convertirse en un patrón común, a pesar de que los coches nuevos cada vez cuentan con menos botones físicos. ¿Por qué las marcas se resisten tanto a eliminar este botón?

Una tecnología que debería marcar tendencia
En un vehículo eléctrico, técnicamente no es necesario “arrancar” el motor como en los coches de combustión. Si nos atenemos al patrón ya común de pulsar un botón de arranque, este se encarga de generar el movimiento necesario en el motor para iniciar la marcha y, también, para activar ciertas funciones de alto consumo del vehículo, como el aire acondicionado.
Pero en un coche eléctrico, no hay un motor térmico que poner en marca: todos los sistemas del vehículo están en “estado de espera”, de reposo; algo así como la función “Suspender” de tu ordenador. En el caso del Tesla Model S y de otros vehículos eléctricos de última generación, la cosa va de la siguiente manera.
Te acercas al vehículo, que ya ni siquiera necesitas abrir con tu llave. Te sientas, el vehículo identifica la llave digital o tu teléfono móvil, pisas el freno, eliges la “D” (o la “R”) y ya puedes conducir. Y justo lo contrario al bajarte del coche: no tienes que pulsar ningún botón, sales, el coche se cierra al alejarte y listo.
Aquí se genera el debate: ¿deberían las marcas introducir sistemas como este de serie ya en todos los coches eléctricos modernos? El hecho es que el conductor ha terminado acostumbrándose a dejar de lado el gesto de girar la llave para arrancar el motor, y en el futuro se acabará acostumbrando a esta función.
Es una de estas tecnología que, una vez que la pruebas y la conoces, te parece que es la forma más lógica de hacer las cosas. La experiencia con el vehículo es más fluida, simplifica las cosas y elimina pasos que ahora se pueden llegar a ver innecesarios, obsoletos.

Adiós al botón de arranque del motor: pero, ¿por qué?
Para quienes estamos acostumbrados a entrar y salir de coches de última generación de diferentes modelos y marcas en poco tiempo, hay que reconocer que llegar a uno con esta tecnología supone un ligero “shock” nada más subirte a él, ya que instintivamente lo que buscas es el botón de arranque.
Y eso es quizás el motivo principal por el que las marcas todavía se resisten a conservar dicho botón: responder a una costumbre, a algo que es familiar para la gran mayoría de conductores y que ayude a muchos a esa complicada transición que supone dar el salto por primera vez a un vehículo eléctrico.
Para muchos conductores también supone una cuestión de seguridad, o al menos una garantía: ayuda a distinguir cuándo el vehículo está preparado para conducir y cuándo no lo está. Si ya vimos casos recientes de conductores que se ven sobrepasados por funciones de conducción típicas de los coches eléctricos, esto responde al final a una cuestión de familiaridad.
Y como sucedió con la llave, el botón acabará podría acabar desapareciendo a medida que los vehículos definidos por software terminen imponiéndose. ¿O quizás no? El ejemplo de Volkswagen podría ser un buen ejemplo: puedes arrancar el vehículo eléctrico pisando el freno, sí, pero tienes un botón físico en el selector de marcha, por si las moscas.
Es como el viajero que, aún llevando la tarjeta de embarque en su móvil, lleva impreso una copia del billete… por si acaso, pero con el tiempo se lo acaba fiando todo a su smartphone. ¿Vamos en la misma dirección?

