Este Bugatti W16 Mistral es único en el mundo y su dueño ni siquiera lo eligió así
«Sur Mesure» es como se llama el programa de personalización de Bugatti, y los que acaban de terminar con su último gran proyecto sobre uno de los roadster más exclusivos del mundo. Se llama W16 Mistral «Fly Bug», y en su decoración se han invertido varios meses.

Es curioso cómo en algunas marcas se resisten a que las diferentes normas impuestas por Europa o el poder de los chinos no acabe cerrando fábricas enteras, luchando por mantener la carga de trabajo para tiempo y, sin embargo, en una de las divisiones de personalización más exclusivas del mundo, no falta ese trabajo. Los franceses de Bugatti acaban de terminar con una creación que irá a parar a las manos de un multimillonario coleccionista.
El Bugatti W16 Mistral «Fly Bug» es el último de un cuarteto creado por los artesanos de «Sur Mesure», como se llama el programa de personalización más exquisito del mundo. El hiperdeportivo francés de dos plazas destaca por una decoración que no ha sido pedida expresamente por el dueño, sino por Frank Heyl, jefe de diseño de Bugatti. Está claro que el papel de este señor va mucho más allá que dar rienda suelta a la imaginación para plasmar sobre futuros modelos, asegurándose así de lo mismo a lo que se niegan a hacer otras marcas de lujo.

Bugatti culmina una serie especial con sólo cuatro unidades en el mundo
Que un diseño más extravagante acabe en el cuerpo de un modelo de Bugatti, que a la hora de deshacerse de él, no convenza a ningún cliente incluso en las subastas. Porque, en ocasiones, es a la herramienta que recurren cuando no se les puede encontrar dueño.
Esa indecisión del propietario movió al jefe de diseño a invitarlo a desarrollar un diseño realmente único en el mundo, formando parte de una serie de cuatro modelos, y en la que faltaba uno para completarse tras los Veyron Grand Sport Vitesse «Hellbug», Chiron «Hellbee» y Divo «Lady Bug».
El cuarto es este W16 Mistral «Fly Bug» y cuya decoración se basa en las libélulas. Una pequeña criatura de alas iridiscentes que se mueven al unísono para volar con una velocidad sin esfuerzo. Esta ha sido la fuente de inspiración para este Mistral repleto de diminutas elipses que se extienden como un manto por gran parte de la carrocería, volviéndose más denso hacia la parte trasera del coche y desvaneciéndose al adentrarse en las tomas de aire.

Otro interior de ensueño en otro Bugatti Mistral especial
Como es habitual, Bugatti ha creado una nueva pintura, la denominada «Azul Libélula». Un color que varía entre azul y turquesa según la luz y el ángulo, capaz de cambiar la tonalidad con cada cambio de perspectiva. Incluso las tremendas llantas de aleación forjadas están pintadas del mismo color, el el tono justo para que en parado case con el resto de la carrocería, y también en el movimiento a alta velocidad.
El patrón elíptico se repite en los paneles de las puertas, incluyendo también el reposabrazos. Algo realmente inédito, porque este apoyo siempre es más complicado de revestir al tratarse de una superficie con curvas. Otro detalle único en el mundo es la presencia de la insignia de Bugatti, tal y como se encuentra en la parrilla de herradura, en los musculosos laterales, mientras que el famoso «Elefante Danzante» se encuentra en la palanca de cambios.
El W16 Mistral es el roadster que la marca francesa decidió producir aparte del Chiron, perfectamente distinguido y en una edición especial aún más limitada, que ni siquiera llegó al centenar de unidades. Sus propietarios han esperado más de un año para que les llegue, puesto que cada ejemplar está personalizado. Lo que todos comparten es el motor W16 de 8.0 litros y cuatro turbos con 1.600 CV. El precio es desconocido, pero el Mistral cuesta 5 millones de euros. Seis millones es demasiado, pero quizás medio millón más sí que se haya sumado a la factura...
