La odisea de mantener un coche de más de 15 años
La edad media del parque español de turismos ronda esa edad, así que ya sea por mantener un coche que nos pertecene, o por adquirir uno barato, conviene conocer particularidades que harán la experiencia de uso más satisfactoria o especialmente tortuosa.

Llega un momento en la vida de un coche que es muy delicado. Hace tiempo que no se vende, pero lo usa una cantidad significativa de personas. Ya no está a la última y adolece de carencias tecnológicas y técnicas. Por edad, cansancio, o el «no merece la pena arreglarlo», algunos empiezan a caer en los desguaces sin haber recibido ni un golpe.
Esta etapa se suele denominar el purgatorio, donde se deciden qué unidades van a sobrevivir a la depreciación, el castigo de los kilómetros, los malos dueños, siniestros viales, etc. En dicha etapa, un coche de más de 15 años puede ser tanto uno de uso diario (o daily) como uno de colección, más todos los grises intermedios.
Partamos de la base de que un coche cualquiera puede mantenerse funcionando indefinidamente, siempre y cuando no sufra un siniestro y se puedan conseguir recambios. Metiendo billetes y paciencia, se pueden hacer desde las operaciones de mantenimiento más básicas, hasta una restauración completa, aunque eso último lo reservamos a unidades de alto valor.

Un buen mantenimiento alarga la vida de un coche
Supongamos que mantienes un coche en torno a esa edad y no puedes o no quieres comprar uno más moderno, y los motivos dan igual. Una premisa fundamental es la cuestión del mantenimiento, si va a ser algo sencillo, o si va a ser una tortura. Por lo general, coches de esta edad se van viendo poco por los servicios oficiales, extinguidas ya todas las garantías, sobre todo por precios elevados.
Cuando un modelo se ha fabricado en grandes números, todo es mucho más fácil. Es más probable encontrar recambios de calidad y a estrenar, tanto de origen oficial como referencias de reemplazo de terceros. Hay fabricantes que incluso sirven recambios para modelos de la competencia, tenemos el ejemplo de Ford Omnicraft®.
Además de eso, también es mucho más fácil encontrar piezas en los desguaces, ya que hay un mayor flujo de unidades en el circuito. La facilidad incluye que el recambio sea económico, ya que no es lo mismo conseguir un retrovisor o una aleta que abunda a patadas, a una rarita que tienen dos o tres desguaces y ponen precios ridículamente altos si no tienen competencia.

Algunos fabricantes apuestan por la remanufactura de componentes usados para facilitar el mantenimiento sin necesidad de acudir a los desguaces, como hace Renault
De lo más elemental vamos a encontrar siempre, como aceites, escobillas de limpiaparabrisas, pastillas de freno, bujías, correas... Estos componentes pueden ser muy genéricos, una referencia puede valer para decenas de modelos a la vez, cualquier taller o recambista podrá conseguirlo en pocas horas.
La cosa se complica cuando hablamos de piezas que no se reemplazan habitualmente, como plásticos del interior, insignias decorativas o accesorios descatalogados hace años. Los fabricantes guardan un excedente de referencias que, fuera de producción, duran lo que duran hasta que venden la última. Y ya no habrá más si no producen otro lote.
Por pura lógica, los fabricantes mantienen en producción piezas que tienen una mayor rotación en los almacenes porque tienen demanda suficiente. Dejan de hacerlo cuando ya no resulta rentable producirlas, sino también almacenarlas. Las referencias que se llenan de telarañas en las estanterías también suponen un coste.

Las revisiones no oficiales
Cuestión aparte está el mantenimiento preventivo o revisiones por tiempo o kilómetros. Fuera del circuito oficial, donde todo está pautado, todo es bastante más laxo, hasta llegar al punto de que sólo se cambia el aceite, un par de filtros, y el resto que aguante hasta que se rompa o algún mecánico -o la ITV- nos alerte de pastillas en las últimas, ruedas peladas o correas que piden a gritos el recambio.
La elección más económica es el «taller de confianza», y las comillas las dejo con toda mi intención. En esta categoría entran todos los negocios dirigidos por autónomos, con poca plantilla y sin gente dedicada exclusivamente a recepcionar clientes y coches. La cercanía, el precio o la experiencia previa pesan más que nada.
Como término medio entre el pequeño autónomo y el servicio oficial tenemos las cadenas de mecánica rápida, que aportan bastante comodidad extra sin que el precio suba mucho. Disponen de formas de pedir cita previa, a veces con precios cerrados, tienen gente en recepción que atiende al teléfono, sala de espera, emiten factura el 100% de las veces... es otra historia.

Hay intervenciones muy fáciles que no requieren herramientas ni conocimientos avanzados, pero hay otras que es mejor dejárselas a profesionales
Puntualmente, estas cadenas rivalizan con ofertas de postventa enfocadas a coches de cierta edad, con la intención de fidelizar clientes nuevos o existentes, con prácticamente todas las ventajas de las revisiones oficiales y un precio algo más competitivo. Pueden ser campañas sin vigencia o limitadas al verano o el invierno.
Y en el colmo de lo asequible está el «hágalo usted mismo», ya sea por ahorrar al máximo y tener ciertos conocimientos, o para forzarse a aprender mecánica. Este modelo tiene limitaciones, como que suele estar prohibido realizar intervenciones en la vía pública, o que si hay una pifia grande luego tendrá que solucionarlo un profesional.
Mejor saber lo que uno hace y evitar disgustos, o tener al lado alguien que sepa. Para ciertas intervenciones no quedará otra que alquilar un box, donde están las herramientas, elevadores, sistemas de descontaminación de líquidos y hasta la asistencia de mecánicos profesionales. Cuanto más conocido sea el modelo, más fácil será todo.

Lo normal es que sea más económico prevenir que curar, sobre todo cuando la cura se va a las cuatro cifras o más
Llegados a este punto, cobra máxima importancia tener el coche adecuado. Modelos poco vistos en España, o directamente de importación, son difíciles para encontrar recambios, que los mecánicos los conozcan (a veces, ni en el servicio oficial los atienden), o que tengan arreglo en caso de siniestro.
Un segundo o tercer coche puede estar parado durante días o semanas a la espera de una solución, pero no es aceptable para uno de uso habitual. De ahí mi recomendación para los coches «de batalla», dailys o como queráis llamarlos, uno vive más tranquilo con un modelo que se ha vendido mucho y es visible con facilidad.
A lo anterior hay que añadir otro factor, el de la fiabilidad. Si hay circulando más Ford Focus u Opel Astra con años, es por algo. Si los Renault Mégane o Fiat Stilo se ven menos, siendo todos estos superventas, también es por algo. Hay que huir de modelos/versiones problemáticos, su purgatorio llega antes y es más intensivo.

La mecánica de los coches actuales camina hacia una simplificación extrema, pero que eleva la exigencia de conocimientos y técnica necesarios en caso de haber problemas
Al cabo de unos años, estos coches se podrán vender, jubilar o mantenerse por razones de colectibilidad, valor sentimental, o la nostalgia de tiempos pasados. Superada la etapa del purgatorio, sus valores vuelven a subir por una simple cuestión de escasez, aunque el mantenimiento no sea más fácil y encontrar piezas sea un calvario.
A fin de cuentas, serán representantes de una época que no va a volver, la de la simplicidad, que con conocimientos básicos y un puñado de herramientas se podía solucionar cualquier cosa ajena a la electrónica. Los modelos más recientes tendrán en algunos casos una vejez complicada por cuestiones de software obsoleto, imposibilidad de conseguir recambios críticos -véase pantallas o baterías- o que sean necesarios conocimientos más avanzados para que sigan andando.
No tardaremos en verlo, ya que van a empezar a acercarse al purgatorio modelos con algún grado de electrificación, soluciones tecnológicas complejas o dependencia de pantallas por minimalismo interior, factores que compliquen su mantenimiento y uso aunque la parte mecánica no dé ni un solo problema.
