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    Quiero un coche nuevo: ¿entrego el usado como parte del pago?

    Si hemos decidido vender nuestro coche usado, tenemos varias opciones para ello.Pixabay

    Es indiscutible que nuestro coche tiene valor. Más allá del aprecio sentimental, los recuerdos y los buenos ratos, un vehículo posee un valor monetario y puede ser utilizado como medio de pago en ejercicio práctico de ese valor económico.

    Actuando con conciencia de ese valor a la hora de desprendernos de nuestro vehículo, tendremos en cuenta todas las opciones para su venta o entrega, sacando el máximo partido mercantil a nuestro antiguo compañero de carretera. Existen tantas fórmulas como el ingenio, el mercado y la ley permitan.

    Pero, si alguna vez tuviste el deseo de vender tu coche por piezas, tenemos malas noticias: la nueva ley de recambios (Decreto 20/2017) lo prohíbe para evitar el comercio con piezas provenientes de vehículos robados. Así que tendremos que acogernos a los medios más comúnmente utilizados. ¿Vendo el coche por mi cuenta?¿Lo entrego como parte del pago del vehículo nuevo o lo entrego para desguace?

    Cómo vender mi coche usado

    Como seguro que ya habremos pasado por el concesionario a por algo de información del coche que tenemos en mente, no hay inconveniente en pedir en ese mismo momento que nos tasen el antiguo. Por otro lado, un paseo por internet ya nos habrá aportado datos de coches similares al nuestro y podremos hacer tasaciones online en motor.es o en otros intermediarios independientes. De ese modo, ya tenemos el valor aproximado de nuestro compañero de fatigas.

    Y, como recurso final, siempre podremos acudir a las tablas de Hacienda, que se publican anualmente a finales de diciembre en el BOE, con el nombre de «precios medios de venta aplicables en la gestión del Impuesto sobre Transmisiones Patrimoniales y Actos Jurídicos Documentados, Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones e Impuesto Especial sobre Determinados Medios de Transporte».

    En ellas se desglosan los vehículos por marca, modelo, cilindrada y período en el que se comercializaron. Tomemos como ejemplo el Volkswagen Golf VII 1.6 TDI Business DSG 110 con motor de 4 cilindros, que se comercializó entre 2012 y 2016 y cuyo valor en 2020, según estas tablas, es de 19.800 €. ¿Sería el precio que nos ofrecerían en el concesionario si compramos nuestro Golf el 1 de enero de 2012 o el que nos pagarían por él si lo hubiésemos comprado el 30 de diciembre de 2016? Ni una cosa ni la otra.

    Cuando pensemos en entregar nuestro vehículo como parte del pago de uno nuevo, el concesionario obtendrá el valor del mismo en base a estas tablas o a guías como EUROTAX, pero en coexistencia con datos objetivos (cada kilómetro restará valor por desgaste) y subjetivos (estado general del vehículo) para decidir la oferta final. Además, el criterio comercial y las directrices de la casa harán que valoren mejor unas marcas que otras.

    Vender el coche por nuestra cuenta

    Si decidimos que es el momento de pensar en venderlo por nuestra cuenta, tenemos varias opciones: la venta entre particulares o a un intermediario independiente. Si optamos por la primera opción, este podría ser un ejercicio de tiempo y paciencia y, como contraprestación, seremos nosotros los que decidiremos por qué cantidad vendemos nuestro coche. Debemos recordar, además, que es conveniente encargar a una gestoría la parte referida a la documentación legal y que el comprador tiene derecho a reclamar durante los seis meses posteriores a la venta en base al estado del vehículo acordado en la transacción. Así que debemos ser transparentes y cuidadosos, tanto si compramos como si vendemos.

    Cuando se trate de vender nuestro vehículo a un intermediario independiente, es decir, un concesionario de compraventa o similar, contaremos de nuevo con el precio que el comprador, y no nosotros, ofrezca por nuestro coche. Actualmente hay variedad de empresas y profesionales dedicados a los vehículos de segunda mano, lo que nos permite comparar y aceptar la oferta que, por precio o condiciones, más nos interese.

    El desguace, otra opción

    La última de las opciones más habituales es el desguace. Solemos pensar que sólo un vehículo en muy mal estado, accidentado o fatalmente averiado puede entregarse a desguace. Nada más lejos de la realidad.

    Desguazar nuestro coche puede ser una opción más interesante de lo que inicialmente pensamos.

    La ley de recambios de la que hablábamos hace unas líneas, ayudó a que los profesionales del sector precisen vehículos de los que obtener piezas en buen estado. Así que es otra opción a tener en cuenta, especialmente en algunos modelos cuyas piezas están descatalogadas. En la actualidad, existen varios servicios online de desguace que nos tasarán el vehículo a partir de sus datos y estado general valorado a través de fotos. Además, se encargarán de la baja o transferencia, así como del resto de gestiones necesarias.

    Nuestro vehículo es, como hemos dicho al principio, un bien valuable, y, de hecho, el salto que le catapultó en el orden de prelación de embargo a manos de la Ley de Capitalidad de 2006, así lo evidencia. Así pues, lo que tenemos que hacer para sacarle el máximo partido es valorar de qué modo podremos extraer mayor rendimiento económico o determinar qué fórmula se ajusta más a nuestras necesidades.

    Fotos: Pixabay