Los coches chinos eléctricos e híbridos se devalúan más que el resto y hay tres motivos que explican el golpe
En Alemania se está viendo cómo muchos de los coches que están inundando el mercado europeo en estos momentos han bajado su valor residual en menos de la mitad del original, un descenso que duplica el del resto del mercado de coches eléctricos.

Cada vez vemos una mayor variedad y oferta de fabricantes de origen chino, tanto los modelos que se fabrican allí y se exportan hasta España y el resto de Europa como aquellos que se ensamblan en suelo europeo. Ahora bien, recientemente se está viendo una tendencia curiosa: estos coches con motorización híbrida enchufable o 100% eléctricos tienden a devaluarse mucho más que el resto del mercado, incluso el doble que otros coches eléctricos.
Esto es importante debido a varios factores, siendo el primero de ellos el encarecimiento paulatino del coche de segunda mano (ya en torno a los 13.500 euros de media). El segundo es el hecho de que ya es habitual encontrar coches chinos de segunda mano, sean híbridos, híbridos enchufables o eléctricos, sean de particulares o procedentes de flotas de renting. El tercero es la situación actual con la guerra de Irán, que ha elevado el precio de la gasolina y el diésel - y, por tanto, ha aumentado el interés hacia el coche eléctrico, tanto nuevo como usado.

Los BEV y PHEV chinos se devalúan mucho más que el resto
Según los datos de Deutsche Automobil Treuhand (DAT), en el mayor mercado de toda Europa se ha visto cómo tanto los coches BEV como los PHEV procedentes de China han visto reducidos su valor residual a menos de la mitad, un 47% de lo que valían originalmente. A principios de 2024, su valor residual era de un 61%, conforme han ido llegando más y más unidades de cada modelo y muchos modelos muy parecidos entre sí, la inmensa mayoría de corte SUV de tamaño compacto o medio.
Es cierto que, en general, el valor residual para este tipo de coches ha descendido en general, pero lo normal es un 7% - en el caso de aquellos modelos procedentes de China, el descenso es el doble. Y, según los expertos, se debe a tres factores fundamentales, si bien hay uno que destaca por encima del resto.
Un factor fundamental es la confianza en estas marcas
El fundamental es la falta de confianza por parte de los clientes. Según una encuesta realizada en Alemania, casi la mitad de los ciudadanos creen que habrá muchas marcas chinas que desaparecerán del mercado en los próximos cinco años. Esto, por supuesto, crea dudas acerca de servicio de atención al cliente, posventa y el suministro de piezas de recambio conforme el coche vaya envejeciendo.

En la actualidad vemos muchos coches chinos que presentan buena o muy buena calidad percibida, tanto en el tacto del salpicadero como en los asientos y todo lo relacionado con el acabado del interior. Aún está por ver cómo envejecen estos materiales, así como todo el apartado mecánico ya que a los europeos aún no les ha dado tiempo a ver cómo evolucionan a nivel de fiabilidad coches de marcas que ni sabían que existían hace 5 años.
Cuestión de confianza ante marcas que llevan apenas unos años
«La diferencia en valor residual es fundamentalmente un problema de confianza. Sin confianza estable en la marca, no hay demanda estable del coche usado, y sin demanda no hay precios estables», comenta Christian Schüssler, de parte de Arval Alemania. También son importantes factores como un programa certificado de coches de ocasión o cómo funcione la red de concesionarios de una marca - a menudo confiando en España en intermediarios que se hacen con la concesión de las firmas.
Muchos fabricantes chinos, a la hora de hacer números, han puesto mucho peso tanto con el canal de flotas como con automatriculaciones y servicios de suscripción. Esto implica que hay muchas unidades que en cuestión de semanas o meses vuelven al mercado a precios inferiores al original - en ocasiones habiendo acumulado decenas de miles de kilómetros y no siempre con su historial de servicio completo.

Una gran ventaja de China se puede volver en su contra
Otro factor es, irónicamente, una de las grandes ventajas de China, el ser capaces de producir nuevos modelos con menor coste y mucho menos tiempo de desarrollo. Al fabricar nuevos modelos más rápido, además con una evolución tecnológica constante y vertiginosa, los anteriores se devalúan mucho antes.
En el futuro, hay varios aspectos que afectarán de manera notable al valor residual de estos vehículos. Uno de ellos es la durabilidad de las baterías a largo plazo, su capacidad de establecer una red de servicios sólida en toda Europa - a lo que debería contribuir el establecimiento en sus fábricas al poder producir repuestos directamente en Europa - y su propia continuidad en el mercado… las que puedan quedarse a largo plazo, que no son todas las marcas chinas.
