China da el salto que Europa aún no se atreve a dar: coches con baterías de estado sólido en menos de medio año
El gigante asiático ya tiene un nuevo estándar para la fabricación de baterías de estado sólido, con unos requisitos de seguridad y una composición para no ‘camuflar’ otros tipos de packs ahora que se avecina la llegada de esta tecnología al mercado de cara al futuro.

La era de los coches electrificados y eléctricos con baterías de estado sólido está cada vez más cerca, pues estamos a las puertas de que se consiga escalar la tecnología para hacerla comercialmente viable. En China, para sorpresa de pocos, es donde más se está consiguiendo avanzar, y veremos coches que la implanten antes de que acabe este año 2026.
El pasado 1 de julio fue la fecha en la que, en China, entró en vigor su nuevo estándar nacional para la fabricación de baterías de estado sólido. Un marco normativo en el que se habla no sólo de las características y las pruebas de seguridad que deben pasar las baterías para su aplicación en el sector del automóvil, sino también acerca de su composición para ser consideradas como tales.

China establece su estándar para baterías de estado sólido
Como requisito, deben pasar un test en el que se prueban en una cámara de vacío a unos 120ºC de temperatura durante 6 horas para medir la pérdida de masa volátil. Hay fabricantes que van más allá - Dongfeng, por ejemplo, ya ha desarrollado baterías que mantienen su integridad estructural incluso a test a 170ºC, además de en test de bajas temperaturas (con una retención de su capacidad energética del 72%).
Según estas bases técnicas, para que en China una batería se considere de estado sólido la masa de electrolitos líquidos debe ser inferior al 5% del peso total de la batería. De esta manera, se aseguran de que no haya baterías de estado semisólido - cuyo desembarco en Europa ya está confirmado, recordemos - que se vendan o se ofrezcan a los clientes como lo que no son, dado que su composición no es la misma.
Mayor densidad energética que otros tipos de química
El gran punto a favor de estas baterías no solo está en su seguridad o estabilidad, pudiendo prevenir casos de incendio (o fuga térmica) frente a otros tipos de baterías como las de LFP. También está en su densidad energética de unos 350 Wh/kg, aunque hay fabricantes que ya han realizado estimaciones de que será posible superar los 400 e incluso los 500 Wh/kg en años venideros, conforme se vaya desarrollando la tecnología.

Traducido a la práctica, la llegada de las baterías de estado sólido permitiría una autonomía para coches eléctricos ampliada entre un 15% a un 20% pudiendo contener - e incluso reducir, en algunos casos - el tamaño y el peso de las baterías. Esto ha sido desde siempre uno de los grandes obstáculos de los BEV en términos dinámicos con respecto a coches de combustión tradicionales de prestaciones similares.
Varios fabricantes avanzan para su implementación en el mercado
Dongfeng - recordemos, una de las grandes compañías controladas directamente por el estado chino - está avanzando con su planta de 0,2 GWh, con celdas híbridas de polímeros óxidos alcanzando los 350 Wh/kg y baterías capaces de ofrecer autonomías de hasta 1.000 km. No son los únicos que están avanzados allí, como es el caso de Saike Power, Doctex y otras. Dongfeng espera que estos avances sirvan para poder preparar estas baterías para su futura integración durante esta segunda mitad de 2026. Aún con todo, su presencia en el mercado no será 'llegar y pegar'.
Una de estas es Gotion High-Tech, quienes han completado una prueba piloto para tener su propia producción sin tener que utilizar un solo material procedente de fuera de China - incluyendo rodillos de alta presión y otra maquinaria necesaria para la producción. Esto es interesante dado que, el grupo Volkswagen cuenta con en torno a una tercera parte del accionariado de esta empresa.
Fuente: Car News China
